Archivo del mes 10.2010

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El Puente interviewed the actor Daniel Messier who told us about his new film Rogues

(a continuación podrás encontrar la entrevista en español)

What does acting means to you?

Acting is Life. It is living the character’s life. Finding the character within yourself and finding truth in his thoughts, actions and his behavior. I find it fascinating because it is really a study in human behavior. And as an actor we can live many lives through our work, investigate the lives of others and get to play those characters. I think that acting helps you better know yourself and others, if you really do the research and investigate human behavior.

How did you started?

As a kid, I grew up watching many action and cop movies, like any other boy. Stallone and Clint Eastwood were my favorites, for different reasons. I always dreamt of being in movies, being those characters, being the hero. I used to take my mother’s old camcorder and film myself doing scenes of Stallone’s movies in the living room. But it was only many years later, during my first trip to Los Angeles, that I really realized that it could become a reality. I started taking acting classes during my last year of graduate studies.

The teacher, Marc Durso, would make us do basic exercises bases on behavior, and in the beginning, I didn’t understand what the purpose of these were. But in little time, it became so interesting to see how acting is the study of human behavior. And I was hooked.

What is Rogues about?

“Rogues” is a character-driven action thriller. We dive into the world of Gabriel Vega, a former child solider who had been recruited at a young age to serve as a Colombian paramilitary hitman. It takes us from his origins and lead us into his attempt at redemption by leading a normal life under a new identity.

His life is turned upside down when the CIA blackmails him into helping them clean up the mess of black operation gone bad. Rogues is the story of a man’s quest for redemption as he struggles to live with the guilt and of his past sins. Ironically, it is while wanting to escape his old self that he will find himself in the middle of an epic battle for his life while being the centerpiece of an international political battle between the US Government, the FBI, the DEA, the Mexican cartels and America’s “war on terror”. This film dives us into a world where the struggle for power, the political and international conflicts, the lies and agendas of those in power compromise the lives of the ones they use to cover up and pursue their goals. The line between good and bad are blurred, as all the characters in Rogues struggle with their own identity and their perception of what is right and what end ultimately justifies the means.

How is working on it?

It’s an experience I can’t compare to anything I’ve done professionally. I feel like it has consumed me for the past 18 months. Countless hours of research based on true events and being inspired by real life characters and people have combined to make it an experience that has drawn me into experience human behavior to its core. Working on Rogues combines the creative elements of storytelling and visual imagination with the physical demands of training to make Gabriel Vega believable. Rogues isn’t a Hollywood movie. The pre production meetings were quintessential in helping us decide the tone and direction for the movie. We didn’t make to make a typical action movie with a hero that we knew would eventually be stronger than anybody and prevail.

How is working with Martin Yernazian, the director of this film?

Demanding, challenging, rewarding, exceptional. Martin is not a regular person, you can’t expect to do the “normal” things and take the “normal” steps with filmmaking with him. He will push you, and he will push himself further than you ever thought possible. He is extremely demanding of himself and of those he works with. He has a vision, a mind that never stops working and it forces you to keep up with him. Working with Martin is like taking 3 shots of espresso and walking into a giant snake pit with the mentality that it’s either going to be us or them, and that turning back is not the option.

* Daniel Messier is currently working on the pre production of the film Rogues,  with Martin Yernazian and the Atorrante Films team

Rogues, el nuevo proyecto de Atorrante Films
El Puente entrevistó de forma exclusiva al actor Daniel Messier, quien nos contó sobre su nueva película Rogues

¿Qué significa la actuación para vos?
Actuar es vida. Es vivir la vida del personaje. Es identificarte con el personaje y encontrar la verdad a través de sus pensamientos, sus acciones y su conducta. Lo encuentro como algo fascinante porque realmente es el estudio del comportamiento humano. Como actores podemos vivir varias vidas mediante nuestro trabajo, investigando las vidas de otros e interpretando a esos personajes. Creo que actuar permite conocerte mejor y a los otros también, si es que realmente haces una investigación sobre el comportamiento.

¿Cómo fueron tus comienzos?

Como niño crecí mirando muchas películas de policías y de acción, como cualquier chico. Siempre soñé en estar en ese tipo de películas, ser uno de esos personajes, ser un héroe. Por diferentes razones, Stallone y Clint Eastwood eran mis preferidos. Solía tomar la vieja cámara de mi mamá y me filmaba a mi mismo haciendo las escenas de las películas de Stallone.

Pero sólo algunos años más tarde, en mi primer viaje a Los Ángeles, me di cuenta de que eso podría transformarse en realidad y empecé a tomar clases de actuación durante los últimos años antes de recibirme. El profesor, Marc Durso nos enseñaba ejercicios básicos referidos al comportamiento y al principio yo no entendía cuál era el propósito de eso. Pero después de un tiempo, el hecho de ver que la actuación es el estudio de la conducta humana se convirtió en algo tan interesante que me enganchó.

¿De qué se trata Rogues?

Rogues es un thriller de acción dirigido con carácter. Nos sumergimos en el mundo de Gabriel Vega, un ex niño soldado que había sido reclutado a temprana edad para servir como un asesino a sueldo de paramilitares colombianos. Nos remontamos a sus orígenes y seguimos en su intento de llevar una vida normal bajo una nueva identidad. Su vida da un vuelco cuando la CIA lo chantajea para que los ayude a limpiar el desastre de una operación que salió mal.

Rogues es la historia de un hombre que busca liberarse mientras lucha por vivir con la culpa y con sus pecados pasados. Irónicamente, justo cuando Vega se quiere escapar de su viejo “yo”, en ese momento se va a encontrar en medio de una batalla épica para salvar su vida, mientras se desata una verdadera guerra política entre el Gobierno de los Estados Unidos, el FBI, la DEA, los carteles mexicanos y la “guerra contra el terror” de los EUA.

Este film nos lleva a un mundo de lucha de poder, de conflictos políticos e internacionales. Habla sobre las mentiras y las agendas de aquellos que tienen el poder que comprometen la vida de los demás para beneficio propio y lograr sus objetivos.

¿Qué implica trabajar en este proyecto?

Es una experiencia que no puedo comparar con nada que ya haya hecho a nivel profesional. Siento que me consumió en los últimos 18 meses. Acá hubo incontables horas de investigación basadas en hechos reales y, además, está inspirada en personajes de la vida real. Trabajar en Rogues combina los elementos creativos de la narración y la imaginación visual con las exigencias físicas para darle vida a Gabriel Vega y hacerlo creíble. Rogues no es una típica película de Hollywood. Las reuniones de preproducción fueron esenciales para nosotros y nos ayudaron a decidir el tono y el rumbo de la película. Nosotros no estamos haciendo la clásica película de acción con un héroe que sabemos que se va a ir haciendo cada vez más fuerte y va a triunfar.

¿Cómo es trabajar con Martín Yernazian, el director de esta película?

Exigente, desafiante, gratificante y excepcional. Martín no es una persona común, por lo tanto, no podés esperar a hacer cosas “normales” y dar los pasos “normales” cuando filmás con él. Martín te empuja y se empuja a sí mismo más de lo que uno piensa que es posible. Él es exigente consigo mismo y también con los que trabaja.

Trabajar con Martín es como tomarte tres shots de café espresso y entrar a un nido de serpientes con la mentalidad de que van a ser ellos o nosotros, y el hecho de voltear hacia atrás no es una opción.

N de la R: Actualmente Daniel Messier está trabajando  en la pre producción de la película Rogues,  junto a Martín Yernazian y el equipo de Atorrante Films.

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¿Cómo ve los medios de comunicación en América Latina?

Hay una concentración de los medios en muy pocas manos, cada vez menos. En América Latina corremos el riesgo de que aquellas viejas dictaduras militares de hace 30 años sean hoy sustituidas por dictaduras mediáticas. Antes los medios eran el “cuarto poder” fiscalizador de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial; hoy se han convertido en un poder que no hay quién lo fiscalice, para lo cual tendríamos que crear un quinto poder. Ese debería ser el de los usuarios o de la ciudadanía, para poder controlar a los medios de comunicación que presionan y son representantes de grandes grupos económicos. Los medios dan la palabra, la quitan, deciden quiénes son los protagonistas, quiénes son los antagonistas. Deciden, sobre todo, la agenda informativa y la agenda política de los Estados.

En América Latina hay un claro monopolio por parte de grandes grupos multimedios. ¿Cómo influye esto en el mapa de medios de la región?

El tema es que Clarín en Argentina, O Globo en Brasil, Mercurio en Chile, Televisa y Azteca en México, no dejan respirar a nadie. El hecho no es sólamente tener el medio, sino dominar la torta publicitaria, la opinión pública, marcar la agenda. Es brillante, porque estos conglomerados tienen diarios oficialistas, diarios de oposición, van desde la fabricación de papel (en el caso de los diarios) hasta los grandes multimedios. Esto se da con el aval y el respaldo de los Estados. Si hablamos de democratización, hasta que no logremos poner a estos medios en su lugar no se puede llegar a nada. Por ejemplo, hay una confusión muy grande: la gente cree que estos grandes medios son dueños de la televisión y no es así. Hay una concesión que les da el Estado, ya que las ondas electromagnéticas son patrimonio de la humanidad administradas por los Estados y los Estados somos todos. Entonces, hasta que no logremos una democratización de las frecuencias, todo lo demás es hablar en vano. La lucha principal tiene que ser por la oportunidad de acceso igualitario de todos los ciudadanos a las frecuencias.

¿Cómo se puede contribuir a la democratización de la comunicación en general y de los medios en particular? ¿Qué rol deberían jugar los Estados?

Primero, nadie puede creer que es dueño de una televisora o una radio, sino que goza de la concesión de frecuencia que le da el Estado por tiempo determinado y con condiciones precisas para su explotación. Hoy, los grandes medios comerciales de comunicación intentan tomar el rol que hace 30 años tenían los militares: convertirse en el primer poder. En América latina se necesitan en forma urgente leyes de radiodifusión que repartan las frecuencias en tres partes: una privada, otra estatal y rescatar el espacio público para las organizaciones sociales, universidades, sindicatos, gobiernos locales, formadores de ciudadanía y no de consumidores.

¿Qué estrategia habría que plantear para que los medios de comunicación se construyan como herramientas para la transformación social? ¿Pueden asumir ese papel?

El medio como herramienta es un medio para informar y para formar y, actualmente, no cumple generalmente con ninguna de estas dos tareas. Es también una estafa al consumidor, porque en vez de darte información te dan opinión y en lugar de opinión te dan propaganda.

TELESUR

¿Cómo surgió TeleSur?

TeleSur, que nació en el 2005, es un viejo sueño de periodistas, de trabajadores de la cultura latinoamericanos. Siempre peleamos por la utopía de un medio de comunicación que nos integrara en América Latina. TeleSur surgió en circunstancias donde había cambios sustantivos en América Latina, inimaginables 10 años atrás. Se dio en un momento en el cual hubo una baja estrepitosa de los precios de la tecnología y se dio porque apareció una convicción política de tener espacios públicos. El proyecto fue asumido desde el principio por el gobierno de Venezuela, impulsándolo para que luego se fueran sumando Argentina, Uruguay, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, y así sucesivamente, como accionistas. Esto no quiere decir que los Estados tengan mayor participación en la programación ni nada por el estilo, sino que son parte del directorio de la empresa. TeleSur surgió como un proyecto político y estratégico: político porque un Estado se presenta para la recuperación del espacio público; estratégico porque se convierte en una alternativa al mensaje hegemónico, porque hay que romper una cantidad paradigmas asentados durante muchos años y hay que entender, entre otras cosas, que alternativo no significa marginal. Todavía calificamos de alternativos a los pequeños medios, pero que no son alternativos a nada. Para ser alternativo tiene que haber una opción diferente a la regente. Para ser realmente alternativo al mensaje hegemónico hay que tener tecnología de punta, la misma calidad de forma y mucha mejor calidad de contenido.

Dado que las noticias internacionales son distribuidas por dos agencias estadounidenses, ¿cómo tomaba TeleSur esta información?

El problema mayor es que casi toda la información que se genera en el mundo es gestionada o producida por agencias trasnacionales de noticias y ahí nosotros aparecemos en blanco y negro –en negro, en realidad, porque sólo existimos cuando nos ocurre una desgracia. Entonces pusimos oficinas y corresponsalías propias en todos esos países. En el caso de la información que viene de otros países, tenemos la necesidad de volver a los orígenes del periodismo y saber que la noticia no surge como hongo, sino que tiene un contexto (histórico, geográfico, cultural) y un enfoque editorial. Una información sin contexto es una desinformación. Hay que retornar a las bases del periodismo, jugar a ser periodistas realmente. Investigar, saber, poder comunicar sabiendo. Es difícil cambiar el estereotipo que las grandes trasnacionales de la noticia han impuesto durante mucho tiempo. Por ejemplo, las informaciones sobre el Medio Oriente se escriben sobre “palestinos terroristas”: ya no son simplemente palestinos, sino que nacen con la etiqueta de que son terroristas. Un colombiano seguramente es un sicario narcotraficante y un argentino es un tipo melancólico que baila tango y le gusta jugar al fútbol. El informe Mc Bride de la UNESCO, donde se pide un nuevo orden informativo internacional, es de 1980, pero si lo publicás hoy parece que hubiera sido escrito ayer. Nosotros seguimos hablando de un nuevo orden informativo. El problema es que ese orden informativo cambió radicalmente, se impuso el Norte con el pensamiento único, el mensaje único, la imagen única. Y no es fácil democratizar ese orden, porque ya no es Estados Unidos o Inglaterra sino que son los grandes consorcios internacionales que dominan el 90% de la información del todo el mundo. Nosotros, los latinoamericanos, tenemos que hacer nuestro trabajito. Lo que demuestra TeleSur es la posibilidad de tener medios, herramientas de comunicación que no estén confiando en el modelo del Norte sino que puedan ser una voz propia dentro de América Latina. Nuestro mayor problema es que hemos estado ciegos de nosotros mismos. Fuimos entrenados durante cinco siglos para vernos con ojos extranjeros. Incluso hoy nos interesa saber más lo que dice el señor Obama sobre la economía de la Argentina que lo que opinan los argentinos mismos. Esto es una demostración de esta dependencia cultural del exterior. Pero vamos cambiando, ya empezamos a vernos con nuestros propios ojos, ya nos reconocemos no sólo como altos, rubios y de ojos celestes (como nos muestran en la publicidad), sino que también somos indios, blancos, negros, armenios, italianos, todo eso mezclado en esta diversidad cultural tan especial que es América Latina, un continente diverso, un continente plural. Y esto no se ve reflejado en los medios de comunicación.

¿Cómo  fue su alejamiento de TeleSur?

Triste, con la sensación de no haber logrado todos los objetivos, con la sensación de la agonía de un hijo. Pero nuestra labor era demostrar que sí se puede: abrimos una ventana y ahora a las nuevas generaciones les toca crear y abrir una, diez, mil ventanas, puertas, para democratizar la información y la comunicación.

EL SER ARMENIO

¿Qué es para Usted ser armenio?

Ser armenio es ser portador de una herencia cultural muy interesante, muy importante y también una herencia de una vocación de lucha, de defensa de la nacionalidad, de los principios. Es tener una historia de heroísmo, de revolución, de resistencia a la opresión. Es saberse distintos y mantenerse grandes dentro de esa colectividad rodeada por culturas diferentes, porque Armenia es una isla dentro de un mar de culturas diferentes. Lamentablemente también es sufrir. Sufrir por una Diáspora que en el momento de tener que ayudar a sus conciudadanos, sus hermanos o sus parientes en Armenia, prefirió hacer negocios en vez de respaldarlos solidariamente. Es sentir vergüenza de esa Diáspora. Pero también es reconocerse con cualquier armenio en cualquier lugar del mundo y sentirse hermano; y asimismo es un compromiso mantener y cuidar todos esos valores que nosotros heredamos de nuestros padres, de nuestros abuelos. Es también construir una sociedad propia, una sociedad mejor, una nación. Nosotros tenemos la obligación de hacer eso en los países en los que vivimos, donde estamos participando de estas sociedades. No podemos vivir en guetos, tenemos que ser parte de las sociedades, entender que este es un mundo diferente de como lo entendieron nuestros padres y abuelos. A mi me emociona mucho estar en Córdoba [la entrevista se realizó durante un Congreso de Comunicación], porque aquí vivió uno de los héroes revolucionarios armenios, Aram Yerganian, de quien he heredado el nombre. Es una demostración de la decisión de lucha política y el uso comunicacional o mediático de esa lucha política. Creo que tenemos muchos motivos para enorgullecernos, armenios como Víctor Hampartsumian,  uno de los científicos más notables de la Unión Soviética; los hermanos Mikoyan (uno, Anastás, fue Primer Ministro durante mucho tiempo y el otro fabricó los aviones Mig); Charles Aznavour; Aivazovsky; todas personas que la gente que no asocia con lo armenio.

¿Cómo fue su juventud dentro de lo que es “lo armenio”?

Yo me crié cantando canciones revolucionarias en el club armenio, escuchando los cuentos de la lucha contra los turcos, de la Primera República, de la sovietización. Recuerdo algo que descubrí muchos años después: cuando íbamos al club, una señora de apellido Stepanian, que tenía una voz muy dulce, cerraba casi todas las fiestas cantando una canción de cuna preciosa que emocionaba a todo el mundo. Y un día pedí la letra de esa canción: decía “venganza, venganza contra el cruel asesino” y eso me puso los pelos de punta. Lo que era esa realidad que se vivía, de familias diezmadas… Toda mi juventud fue totalmente armenia, los tres hermanos vivíamos en el club armenio, militábamos en la Juventud Armenia, participamos en todas las grandes manifestaciones con respecto al genocidio, tanto en la Argentina como en Uruguay, con algunas acciones “locas” y demás. Después vimos que muchos de los que se hacían los revolucionarios fueron cómplices y delatores de las dictaduras militares, se enriquecieron delatando armenios y quedándose con su dinero. Eso fue un verdadero asco. Creo que eso es la condición humana, no tiene que ver con el hecho de ser armenio, pero dolió porque eran armenios. Yo me siento muy armenio, incluso suelo escribir con música armenia de fondo, pero debo decir que me siento totalmente latinoamericano también.

Bueno, de eso se trata, ¿no? Lo decía anteriormente: insertarse en las sociedades en las que vivimos.

Claro. Nosotros vivimos en las realidades de nuestros países, participamos activamente y no nos recluimos en guetos. Sobre todo ahora, que hay una Armenia independiente, donde ya no hay excusas si queremos ir. Y ahora que no hay impedimentos… nada… salvo aquellos que tienen mucha plata y tienen su villa de verano en alguna zona montañosa y de buena vista . Esto te enseña que el capital es el capital y no tiene nacionalidad ni pasaporte.

¿Cómo ve el tratamiento de la denominada ‘Causa Armenia’ en los medios?

Hay posiciones muy interesantes y muy serias de armenios que luchan por la Causa Armenia. Es una causa nacional, una causa justa, una causa de la humanidad. Creo que entre los armenios hubo una tendencia a jugar de víctimas y a no tomar el hecho como algo político. Pero por suerte hubo gente que entendió que este es un hecho político y que había que manejarlo como tal en el panorama internacional y así se fueron encarando batallas. El caso de Armenia es una clara demostración de la traición de las grandes potencias respecto de las causas nacionales, la compra de conciencias durante muchos años y también todavía hoy es un problema para los turcos, que no logran ingresar a la Unión Europea hasta que no lo reconozcan. Creo que para los turcos sería rescribir la historia y para los armenios nos representaría mucho, sería una recompensa moral. Pero lamentablemente eso no va a cambiar la vida en Armenia, que es una vida pauperizada y es así porque aquellos que durante años hicieron plata hablando de retorno a la patria ignorada son los que hoy hacen negocios y venden armas para que puedan ser destruidos por sus vecinos.

La Causa Armenia no es un tema que esté presente en los medios. ¿Qué falta para que así sea?

Falta convicción de la gente que lo maneja. Convicción militante, no declamativa: esto no es negociable. Se lograron victorias fuertes en Francia, en Argentina, en Venezuela, en Uruguay. Esto viene más por las presiones y los sondeos en Francia y Alemania. Incluso hay una baja grande en la influencia que tenían las iglesias armenias en las comunidades. Además, los armenios no tienen suficiente información como para poder encarar la Causa Armenia.

Entonces es un problema de desinformación.

Es un problema de saturación de la información y desinformación. Hay que dar información para saber de qué se trata. Pero los armenios no tienen un discurso de que es un hecho político, sólo tienen el discurso de la víctima.

¿Cómo cree que debería ser la relación de la actual República de Armenia y la Diáspora?

Yo creo que, como todo país de emigrantes, tendría que tener una forma de relación con la Diáspora que fuera más allá de la relación de pedido de dinero. Una relación cultural fuerte. La Diáspora también tendría que tener la necesidad de una mayor relación con la Patria. Creo que antes de que fuera una república independiente las cosas eran más fáciles: estaban los que la amaban y los que la odiaban. Hoy todos tienen que amarla –o deberían. No olvidemos que es un Estado, un país que tiene sus formas de gobierno y nosotros creemos que esos son “tal partido” o “tal grupo económico”. Mientras pensemos con mentalidad de empresarios vamos a pensar en lo económico; cuando pensemos con mentalidad de Diáspora, cultural y políticamente, podremos tener una relación mejor y diferente. Yo creo que a los que más les ha dolido la separación de la Unión Soviética es a los armenios de Armenia, que tenían un paraguas que ya no tienen. Pero esa es la realidad y sobre ella hay que trabajar.

¿Qué papel nos toca a los jóvenes?

Es estar informados y aggiornar a los viejos decrépitos que todavía mandan en las colectividades y generaciones que no supieron hacer su trabajo. Buscar nuevas formas de relacionarse con la Patria. No hablo de beneficencia, hablo de solidaridad, de deuda de la armenidad con Armenia, de buscar otras formas. Por ejemplo, en lugar de mandar misiles construyan 25 casas. Armenia necesita todo. No apostemos al negocio de la destrucción sino a la construcción. Con esa nueva mentalidad, los jóvenes tienen que sacar a esos viejos decrépitos y tomar el mando para poder cambiar la relación de la diáspora con la Patria.

CONFERENCIA. De izq. a der: Prof. Guillermo Mastrini, Aram Aharonian y Lic. Gabriel Mariotto durante la charla “Comunicación y Democracia” realizada en junio de 2009 por la Liga de Jóvenes.

Entrevista realizada en Agosto de 2008