Archivo del mes 04.2011

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“Tzitzernakaberd” (Ereván, Armenia) - Monumento dedicado a las víctimas del genocidio del pueblo armenio, prepetrado por el Imperio Otomano (Estado Turco) de 1915 a 1923.

El 24 de abril de 1915, para el pueblo armenio y la comunidad armenia internacional, no es un día más. El gobierno de los Jóvenes Turcos del Imperio Otomano (actual Estado de Turquía) decidía ponerle punto final a la “cuestión armenia”, dando comienzo así, al genocidio de armenios. El gobierno de los Jóvenes Turcos, decidía transformar en política de Estado la sistemática matanza de armenios en el extenso territorio de la Armenia Occidental y Anatolia. Fue así como en medio de la Primera Guerra Mundial, y ante la presencia de las poderosas potencias imperiales de aquel entonces, los Jóvenes Turcos daban cumplimiento a aquella decisión aniquilando a centenares de miles de armenios, deportándolos de sus tierras ancestrales, saqueándoles sus pertenencias, ocupando sus propiedades, secuestrando a sus mujeres y niños, y arrasando con el milenario patrimonio histórico-cultural existente. Los armenios eran arrancados de sus casas, y deportados hacia las afueras de las ciudades, al desierto, para dejarlos allí morir de sed y hambre, o fusilados por el ejército turco. Los que lograron cruzar el desierto y escapar, llegaron a las fronteras de Siria, Líbano, Irán, Grecia, donde fueron recibidos y donde pudieron reconstruir sus vidas. Mas tarde, muchos de ellos emigraron hacia todo América y Europa.

En aquel entonces, algunas voces se alzaron clamando piedad o describiendo la tragedia. Incluso lograban ser escuchadas. Mientras, las potencias seguían repartiéndose la región y sus riquezas a costa de enfrentar pueblos y de regar con sangre cada centímetro de tierra avasallada. El genocidio de armenios duro hasta el año 1923 dejando a su paso 1.500.000 muertos y centenares de miles de exiliados.

¿Por qué tomamos el 24 de abril como la fecha para conmemorar el genocidio de armenios?

En la madrugada del 24 de abril de 1915, el ejército turco secuestraba y asesinaba de inmediato alrededor de 600 intelectuales armenios en Constantinopla, entre ellos importantes políticos, escritores, militares y sacerdotes, dejando así sin referentes al pueblo armenio para organizar cualquier tipo de defensa. Durante los días siguientes y sin perder tiempo, comenzaba la deportación y asesinato sistemático de armenios.

Hoy

La República Argentina a través de una ley nacional, se suma a los reconocimientos internacionales del Genocidio Armenio. La Ley Nacional 26.199 fue aprobada por unanimidad en ambas del Congreso Nacional y promulgada el 11 de Enero de 2007 por el entonces Presidente de la Nación Dr. Néstor Kirchner, declara el 24 DE ABRIL “DÍA DE ACCIÓN POR LA TOLERANCIA Y EL RESPETO ENTRE LOS PUEBLOS” EN CONMEMORACIÓN DEL GENOCIDIO SUFRIDO POR EL PUEBLO ARMENIO.

El 29 de Diciembre del año 2000 el Escribano Gregorio Hairabedián, con el patrocinio letrado de su hija Dra. Luisa S. Hairabedian, inició un Juicio por el Derecho a la Verdad del Genocidio Armenio relativo a la búsqueda de la verdad y la lucha contra la impunidad del Genocidio de Armenios por parte del Estado de Turquía durante los años 1915/23, del cual específicamente fueron víctimas integrantes de su familia paterna y materna radicada en dicha época en los vilayetos de Palú y Zeitún, respectivamente.

A partir de la recolección de testimonios orales de sobrevivientes del Genocidio Armenio, la clasificación y selección de documentos internacionales que prueban de forma incontrastable la existencia de crímenes y graves violaciones a los DDHH que evidencian la existencia de una planificación del exterminio de armenio por parte del Estado Turco, la Fundación Luisa Hairabedian presentó en diciembre del 2010 un escrito judicial ante el Juez Oyarbide para instar una declaración y calificación de los hechos denunciados como “genocidio”.

Con la presentación de pruebas y el escrito judicial que analiza las mismas y le solicita al juez que dicte sentencia, el Dr. Oyarbide resolvió que Turquía cometió GENOCIDIO contra el pueblo armenio y puntualmente contra la familia de Gregorio Hairabedian

 

Actos conmemorativos:

Los jóvenes de la comunidad armenia de Buenos Aires organizan el “ENCUENTRO POR LA VIDA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA”, el 4 y 5 de mayo próximo en el Centro Cultural Haroldo Conti (ex ESMA). El objetivo de este evento es conmemorar el 96° aniversario del Genocidio Armenio y celebrar la reciente resolución de la justicia argentina que dictaminó a Turquía como culpable del delito del genocidio contra el pueblo armenio. CLICK AQUÍ PARA MÁS INFO

La llama eterna en el monumento a los mártires

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En esta sección de entrevistas, hoy presentamos a Antonio Birabent. Un acercamiento a la vida artística y personal del músico argentino. Sin más presentaciones, pasemos al mano a mano:


EL PUENTE: Cuáles son tus influencias musicales?

ANTONIO BIRABENT: Me gusta mucha música distinta, la verdad es que escucho todo, soy muy amplio. Cuando  grabo, escucho lo que estoy haciendo, no escucho otras cosas, me dedico más a lo mío.

EP: Cómo te definís como músico?

AB: Curioso.

EP: Cómo es el proceso de creación de una canción?

AB: Es azaroso, porque no siempre es igual. En general soy bastante caótico para componer, pero me resulta bien.

EP: Hay musas o es un mito?

AB: Hay situaciones que te llevan a componer, algunos momentos. Pero cualquier cosa puede ser un inspirador para componer.

EP: Desde tus primeros discos hasta hoy, obviamente hubo cambios, pero vos cómo los ves, tanto el aspecto estrictamente musical como el personal.

AB: Creo que uno va de la mano de lo otro. Muchísimas cosas fueron cambiando porque fui cambiando yo, y creo que eso es sano. Siempre me dediqué a cantar canciones, pero cambiando la manera, aunque el fondo es el mismo.

EP: Vemos que sos polifacético: sos músico, actor, escribís… cuál es el rol que más disfrutás? ¿Hay algún rol en el que te sientas más cómodo?

AB: El otro día leía una nota a un tipo, que dijo “tengo una pistola en la mesa, si alguien me dice que soy polifacético, me voy a pegar un tiro”. Y me reí mucho porque yo no reniego de eso, pero cada vez que alguien me dice eso no estoy demasiado de acuerdo, porque no creo que haga tantas cosas. “Polifacético” me parece una palabra muy grande, se refiere a un tipo que puede arreglar un motor y componer una canción, y yo no tengo un rango tan amplio. Pero sí es verdad que no hago una sola cosa, pero de alguna manera, siento que esas dos cosas que hago, por un lado la música y por otro la actuación, tienen un montón de lugares donde se tocan, donde comparten similitudes. Ambas cosas me gustan, ambas cosas tienen que ver con mi deseo de expresión.


EP: Sos como un músico “independiente”… te autogestionas… es decir, no estás ligado a las grandes disqueras. Por qué esta elección?

AB: Desde el año ‘97 empecé a hacer discos por mi cuenta, más o menos independiente. Primero fue una necesidad, porque si no armaba mi propio canal, mi propia manera, los discos no iban a salir. Después, con los años, eso se transformó en una elección. Pero nada es tan definitivo. Ahora estamos preparando un disco con mi padre, un disco con canciones nuevas, que a lo mejor sale con una compañía más tradicional. Igual, creo que la palabra “independiente” a veces está mal usada, porque en realidad, yo creo que una persona que compone canciones, siempre debería ser independiente

EP: Pero el mercado está muy inmerso en todo esto…

AB: Sí, desde ya, eso sí. Pero a priori, si mañana el disco sale por una compañía o no, eso no debería ser primero que algunas decisiones que tienen que ver con esa independencia. Quiero decir, no creo que porque el disco salga de una u otra manera, tiene que ser distinto. Yo estoy grabando un disco ahora, como tantas veces me ha pasado estar grabando, pero sin saber cómo va a salir. Ha salido muchas veces por mi cuenta, otras veces no, algunas veces por medio de una compañía, como “Buenos Aires” o “Cardinal” pero en otros casos no, los saqué directamente yo, como “Armonía casera mayor” o “Demoliciones”. Me parece que esa independencia no debería ser una decisión, debería ser siempre así. Debería ser previo a la opción, es decir: yo hago  música, mi música es independiente de lo que pasa, no es que me pongo a pensar “este disco va a salir por una compañía, voy a componer distinto”. No, yo compongo y grabo, después veo por dónde sale el disco. No creo que haya buenos ni malos. A veces hay grandes discos que salen por compañías multinacionales, y también hay discos que son prácticamente desconocidos que son lindísimos, pero que salen compañías pequeñas

EP: Claro, a eso apuntaba la pregunta, al hecho de que el mercado ha penetrado en todas las esferas, inclusive el arte. Y es muy difícil para el artista subsistir en esas condiciones.

AB: Exacto. Eso es así. Es muy difícil hacer un disco que suene, que se escuche, que tenga difusión no estando en el carril comercial. Esa es la dificultad del artista autogestionado: que los canales de promoción están muy acotados. Con el tiempo eso se exageró más porque el negocio se hizo más chico y se venden menos discos. Pero será que estoy acostumbrado a hacer música de una manera, como vos decís, independiente.

EP: Recién hablabas del obstáculo que trae aparejada esta independencia, la difusión… pero quizás en los últimos tiempos se abrieron nuevos canales, por ejemplo con la web 2.0 que genera más llegada.

AB: Sí, es cierto, se abrieron nuevos canales. Lo más difícil es lograr que el disco trascienda el círculo de personas que medianamente te conocen y llegar a otros. Hay muchísima gente que no sabe que tengo doce discos. El grueso de la gente escucha lo que hay en la radio o lo que hay en televisión, pero eso es así. Yo hago otra música, hago una música que me gusta hacer y eso evidentemente, no tiene tanto eco en los medios masivos o en los gustos populares masivos.

EP: Qué disco de tu carrera te gusta más?

AB: Me gustan muchos por suerte, depende un poco de la época. Hay épocas en las que creía que “Anatomía” y “Azar” eran mis mejores discos, pero después también empecé a escuchar “Cardinal” o “Tiempo y espacio”. Hay muchos discos que me gustan, como el último. No tocaría nada de los discos, los dejaría tal como están, no porque sean perfectos, sino porque reflejan ese momento.

EP: Si tuvieses que elegir uno?

AB: “Demoliciones” en este momento.

EP: El disco “Buenos Aires” tiene una canción llamada “Montevideo” y otra “Buenos Aires”, de hecho así se llama el disco… Hay algo simbólico ahí…

AB: Sí, hay un amor rioplatense, soy muy amante de las ciudades. Además, Montevideo fue y es un gran amor.

EP: Antes mencionaste algo sobre el disco que estás grabando, nos podrías adelantar algo? Porque es muy emblemático.

AB: Estamos grabando un disco hace ya bastante tiempo con mi padre, Moris. Sí, es muy simbólico, algo muy poderoso, algo extraordinario. No hay muchos casos de músicos padre e hijo que graban un disco juntos. Esto genera mucha expectativa, además, no estamos tocando temas viejos ni de él ni míos. Son diez canciones nuevas, algunas letras son mías, otras de él, hay músicas de él y mías, estamos cantando los dos y haciéndolo con Víctor Volpi. Somos dos cancionistas, cada uno a su manera, somos dos personas que siempre hemos estado haciendo canciones. Creo que va a ser un muy buen disco.

EP: Hay una doble simbología, por un lado, padre e hijo y por el otro, dos artistas.

AB: Sí. Hay una cuestión familiar, emocional y humana en el disco y también está eso que tiene que ver con que somos dos personas diferentes, de generaciones distintas que tienen el mismo oficio. Yo hago música en gran medida, porque mi padre es músico. No se si mi padre hubiese sido aviador yo haría música. A priori te digo que no lo creo. También eso es lindo, que el disco habla de una tradición, de algo que continúa y que, si bien él tiene su manera y yo la mía y venimos de momentos históricos diferentes, sin embargo, tenemos muchos puntos de coincidencia como compositores y eso el disco lo refleja.

EP: En cuanto a tus proyectos cinematográficos, qué es lo que se viene?

AB: El año pasado hice dos películas. Una que se llama “555”, que está basada en las visiones apocalípticas de Benjamín Solari Parravicini, quien fue un pensador y una artista argentino del siglo pasado. Estoy muy entusiasmado con esta película, que creo que va a salir en agosto o septiembre. Y la otra película que hice es “Un mundo seguro”, con Carlos Belloso y Carla Crespo, que también se estrena este año. Ahora terminé un piloto para una serie que tal vez salga. Además estoy por empezar una serie que va a producir el INCAA. Así que estoy bastante activo en este aspecto.

EP: Y próximos shows?

AB: El 16 de abril tocamos en La Plata, el 23 en Rosario y el 30 en Córdoba. En Buenos Aires, vamos a tocar recién en junio.

Y PASANDO  A UN PLANO MÁS PERSONAL…

EP: Quién es Antonio Birabent?

AB: Me considero una persona con varias pasiones, que tiene que ver con lo personal, y también con lo profesional. Tengo cosas que me hacen vivir con mucha energía, que me entusiasman mucho, no es que me da igual una cosa o la otra. La paso bastante bien haciendo lo que hago y siendo como soy, con días mejores que otros.

EP: Un día en la vida de Antonio?

AB: Si estoy haciendo un disco, estoy casi todo el día pensando en eso: grabando, componiendo, toda la noche pienso en eso. Pero cuando estoy en otra cosa, vago mucho. Es decir, no estoy obsesionado con lo que no estoy haciendo, me obsesiono cuando estoy en algo.

EP: Qué te irrita o te enoja, es decir, qué no podés tolerar?

AB: Las motos de repartos que hacen ruido. Después, la falta de respeto o la brutalidad de la gente, del entorno. Eso no solo me irrita sino que me hace mal, me pone triste. Pero bueno, sigue habiendo muchísima gente que está en otro plano y a esa gente trato de aferrarme.

EP: Qué es lo te trasmite paz?

AB: La gente dedicada a su trabajo, a su actividad. La gente noble con la que podés conversar y compartir un momento hablando de algo. Esos momentos me suelen dar mucha satisfacción.

EP: Cuentas pendientes?

AB: Vivo con montón de cuentas pendientes de todo tipo. Pero algunas las pienso en hacer, pero bueno, todo no se puede.

EP: Y para ir terminando, vamos con el ping-pong

Un lugar en el mundo: Argentina

Una comida: Revuelto gramajo

Una película: El impostor

Una canción: A media luz, un tango

Una banda de música: La banda de la película “Grease”

Un instrumento musical: El bajo

Tres elementos indispensables en tu vida:  Mate, agua y zapatillas para correr

Cola de león o cabeza de ratón: Cabeza de ratón

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Por Matías Raña

En la escuela primaria, en épocas donde internet no era una herramienta fundamental para las tareas pendientes, “la vaca” era uno de los temas preferidos que daban las maestras a sus alumnos. Uno se tenía que sentar y escribir veinte o treinta líneas sobre el rumiante mamífero y esperar cumplir con las expectativas de la señorita, solo para obtener una buena nota. ¿Por qué la vaca? Hay tantos animales que están en una granja, o en el campo, y siempre nos llevaban hacia el animal de estómago dividido.

No me malinterpreten, me cae bien la vaca, sus cortes son perfectos para el asado, la leche es uno de los alimentos primordiales, y es un animal tranquilo y sereno. Pero siempre quise escribir sobre la oveja, mi animal preferido.

Todo lo que respecta al origen, evolución y anatomía de este particular herbívoro pueden encontrarlo en el Aleph virtual o en manuales de escuela, quiero hablar de algunas apariciones de este simpático “bicho” en la gran pantalla, sin pretensiones de absolutismo. Es tan solo un recorte muy particular.

Woody Allen, el gran cineasta neoyorquino, supo adoptar el mito popular de la oveja como compañera sexual para un médico norteamericano. Las cosas no son tan simples (bajo la mirada de este director, nada es tan sencillo como aparenta), y el doctor empieza a sentir una atracción más profunda por el animal que pasta en las praderas. Para quienes vieron esta película, y este segmento en particular, la escena final es de antología.

Este primer caso en particular la oveja viene a ilustrarnos uno de los temas tabús de la sociedad con respecto al sexo: la zoofilia. Considerada como una perversión por especialistas en la materia, Allen reconstruye el mito del hombre solitario de campo que busca la satisfacción sexual. Acá es un hombre “culto”, que no puede controlar su amor por el simpático animalito.

“Black Sheep” (Oveja negra) es la segunda película electa en esta pequeña lista. Pergeñada en las bellas praderas de Nueva Zelanda, el director Jonathan King nos muestra que hubiera pasado si los experimentos de manipulación genética que dieron luz a la oveja Dolly salían mal. ¿El resultado? Ovejas mutantes asesinas que acechan a un grupo de personas de la pequeña población rural.

El segundo resultado es una película delirante, con muchos tramos oscuros y gore (o sea, abundante sangre y mutilaciones), y una pequeña joya con mucho espíritu de cine clase B que hará las delicias de los amantes de este tipo de filmes. Una vuelta de tuerca a las cintas de monstruos, con nuestras preciadas ovejas en el centro de la cuestión.

La tercera aparición de los bellos animales lanudos es un breve segmento de la bella película animada “Como entrenar a tu dragón”, dirigida por Chris Sanders y Dean DeBlois. La historia nos sitúa en una pequeña villa habitada por feroces vikingos, cuya existencia se debate en una bucólica vida campesina y feroces luchas contra los dragones. Al comienzo del film, vemos a unas ovejas pastando mansamente. Dos de estos animales se miran con cierto recelo, una de ellas tiene un lugar selecto para pastar. De golpe, un dragón aparece desde el cielo y levanta con sus garras a la “afortunada” oveja. Su compañera, lejos de asustarse por la situación, se mueve unos centímetros para ocupar el espacio deseado, sin inmutarse por el ataque de los monstruos alados.

Ok. Debo admitir que en este punto hice trampa. La película de animación versa sobre vikingos, dragones y espíritu de superación. Las ovejas solo ocupan un papel “extra”, apenas un chiste, pero me llamó mucho la atención y despertó la primera carcajada de quien escribe este texto. Humor del tipo “slapstick” desarrollado por un animal mitológico y otro más bien mundano. Genial.

A modo de bonus track, la televisión infantil ha desarrollado numerosos programas en donde las ovejas ocupan un espacio importante. En los últimos años se pudo ver una ficción animada en computadora llamada “Jeackers, las aventuras de Piglie Winks”, en donde conocimos a la oveja Wiley, que comanda a un grupo de pares. La particularidad de este personaje cómico es que sufre de una paranoia bastante evidente, y en cada segmento (que no supera los 4 minutos) se ve obligada a cumplir diferentes tareas o misiones, de acuerdo a los “peligros” que la aquejan. Estamos hablando de un programa infantil, para niños/as muy pequeños, pero puedo asegurar que tiene mucha gracia y se disfruta, cualquiera sea la edad del espectador.

Así concluye el para nada absolutista repaso de ciertas ovejas famosas del cine y la televisión, tal vez con la esperanza que en un futuro, las maestras de las escuelas destronen a la vaga vaca y le den el reconocimiento pertinente a este simpático animal, que si bien no da la leche y el dulce de leche, nos ofrece lana para no pasar mal el invierno y, también, algunos buenos momentos en la cinematografía mundial.