Archivo para la categoría Cine

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Desde EL PUENTE los invitamos a participar de este ciclo de cine, los 2dos y 4tos viernes, de agosto a noviembre de 2012, 20 hs. [puntual]

Escuela de la Orientación Lacaniana, Callao 1033, 5º p., CABA.

Cuerpos

Versiones de un objeto siempre ajeno

Tenemos un cuerpo, sí, pero sobre todo cuando vibra, retumba, tiembla o se enferma, cuando lo padecemos o encontramos allí un placer o una satisfacción tan intensos como inquietantes. Ya enseñaba Lacan en 1972: “Si es posible que ese cuerpo acceda al goce de sí, está claro que es cuando se sacude, cuando se hace daño. Eso es el goce. Pero el hombre tiene puertitas de acceso que otros no tienen. Y hasta se puede hacer una meta de eso”.  leer nota completa »

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Amigos! Los invitamos a participar de las II Jornadas de Cine y TV Independiente organizadas por el EL PUENTE, comunicación integral y declaradas de interés cultural por la Secretaria de Cultura de la Nación.

Los esperamos el próximo jueves 17 de mayo en Armenia 1322 a partir de las 19:30hs

 

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En el día del trabajador queremos compartir con ustedes la película franco-británica Recursos Humanos, filmada en el año 1999 y dirigida por Laurent Cantet.

El film resulta interesante, pues toca varias cuestiones a reflexionar un día como hoy: por ejemplo, la estratificación social, las formas de organización del trabajo y los efectos que producen estos factores en la vida personal de cada actor social y en sus relaciones con los demás.

En términos del sociólogo francés Pierre Bourdieu, en Recursos Humanos se ve claramente cómo a pesar de que Frank logra  un ascenso social (obtiene un puesto ejecutivo dentro de una empresa) no se puede cambiar su habitus (es la forma en que las estructuras sociales se graban en nuestro cuerpo y nuestra mente, y forman las estructuras de nuestra subjetividad) y termina luchando junto su padre.

Sinopsis (fuente Wikipedia)
La película Recursos Humanos relata la historia y los hechos que atraviesa Franck, un joven universitario, hijo de obreros, que vuelve a su pueblo como pasante en el departamento de recursos humanos de la misma fábrica donde trabajaban su hermana y su padre. Cuando llega, comienza a hacer su trabajo de la mejor manera posible, intentando integrarse no sólo a los ejecutivos sino también a los obreros. Conforme pasa el tiempo, se da cuenta que los sindicalistas están muy en desacuerdo con las decisiones de los ejecutivos.Empieza una negociación, entre el sindicato y la dirección de la empresa, sobre la mejor manera de reducir la semana laboral a 35 horas, de acuerdo con la nueva ley para incrementar la producción y las ganancias. El joven propone una solución que corresponde a la aplicada en uno de los casos estudiados en la facultad: realizar una encuesta a los trabajadores de la empresa sin saber la futura utilidad que tendría. Luego, encuentra una carta donde aparecen 12 nombres de personas que van a ser despedidas, para la cual se ha utilizado la encuesta propuesta por Franck. Uno de los despedidos es su propio padre, al que se pretende prejubilar por respeto a Franck. Pasa a formar parte del sindicato de la empresa, para defender los derechos de los trabajadores de la humillación laboral y hacer respetar sus derechos. Avisa a todos los obreros y se une a ellos en sus huelgas, arriesgando así su puesto de trabajo y su futuro como trabajador en recursos humanos, ya que lo despiden. Cuando le comunica lo que sucede a su padre, este se resigna, baja la cabeza y sigue yendo a trabajar, lo cual hace que Franck se enoje con él y le reproche muchas cosas.

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Por Matías Raña (@matias_ra) – Columnista de Cine, especial para EP Blog, Notas al Pie

Frase cliché si las hay en el mundo, pero es cierto. Los infantes estrellas de Hollywood pegan el estirón en pantalla y siempre hacen algún que otro desmán que los ubica en las portadas de los tabloides por las razones equivocadas. Por ejemplo, todos disfrutamos de las correrías de Macaulay Culkin en sus películas, solo para verlo más tarde destrozado por padres ambiciosos y diferentes consumos extraños. Hace unos días apareció una foto del muchacho ya crecido, venido a menos, casi sin el resplandor de la estrella que supo ser. Por alguna razón, a la gente le sigue interesando saber que fue de estas personas que en su momento deglutieron el mundo con su carisma.

Un caso extraño es del de Daniel Radcliffe, o sea, “Harry Potter”. El mocoso de 10 años supo cautivar a millones de espectadores que lo llevaron al enorme pedestal de ídolo por su personificación del mago más famoso del siglo XXI. (Si, “Harry” nació el siglo pasado, pero digamos que es producto de este nuevo milenio, puristas!). Desde el 2001 se vine calzando los anteojitos, la cicatriz en la frente (en forma de rayo) y corriendo con sus amigos por Howarts y sitios aledaños, escapando de las fauces del Innombrable. Su gesto simpático al principio fue mutando en una mueca de dolor, a medida que crecía. Hasta que se volvió oscuro y combativo, al final de la saga. Los nenes crecen dentro y fuera de la pantalla.

En una movida interesante, el pequeño Radcliffe decidió protagonizar una obra de teatro llamada “Equus”, cuyo mayor atractivo de marketing fue que el pequeño Harry Potter ya no era tan pequeño y lo demostraba haciendo un desnudo completo, frontal, enfrente de la audiencia. Trato de imaginar las reacciones de las fanáticas enamoradas del mago que accedieron a la obra, tal vez con la idea de estar a metros de su ídolo, y se encontraron con la “generosa” propuesta del actor. Era claro que el mocoso no quería que lo recuerden siempre como el mago bonachón.

Tras finalizar el climax de Potter en dos películas (que podrían haberse amalgamado en una sola, pero el dinero manda), Radcliffe filmó una película para la resucitada compañía Hammer, pionera del cine de terror británico. “The woman in black” es una película de terror donde nuestra precoz estrella hace de un abogado atormentado, de gesto adusto y lentes… pero sin cicatriz en la frente. La película está bien, tiene clima, pero aún cuesta separarlo del mago. Lo divertido, sin embargo, sucedió hace unos días, cuando el querido Daniel se le ocurrió abrir la boca.

Así, accionando sus cuerdas vocales y evocando los días de filmación de la enorme saga cinematográfica, dijo que había ido borracho a varias jornadas y que podía nombrar cada escena donde estaba bajo los efectos del alcohol. “Los nenes crecen”, y el niño le empinó a la botella más de una vez, según dicen, en un momento complicado de su vida.

También disparó contra los premios Oscar por la pobre colecta de nominaciones que tuvo la última parte de “Harry Potter”, y la enorme cantidad que tuvo “Hugo”, de Scorsese. “No creo que a los Oscar le gusten las películas comerciales o las películas para niños… a menos que sean dirigidas por Scorsese” (…) Esta clase de esnobismo lastima.” Dijo el muchacho, días después de confesar que se tomó hasta la molestia mientras personificaba al mago.

Ahora pelea por salir del corralito que impone la fama “mágica” de la saga, y opta por películas independientes, films de terror y quien sabe que otras cosas. Quiere ser un actor serio. Afirmó que dejó la bebida y que ama la lectura. Sin embargo, las declaraciones contra la Academia yanqui fue, a entender de este humilde redactor, lo mejor que hizo en muchos años, porque se le notó la sinceridad y el desparpajo que debería haber tenido cuando se calzaba los lentes en la epopeya de ocho partes.

El destino de los nenes actores de Hollywood suele ser extraño y muchas veces trágicos. Esperemos que Daniel Radcliffe sepa superar el estigma de haber sido el niño más famoso de una década, pueda crecer como profesional y que sus películas sean más interesantes que sus declaraciones. Yo opto en este momento por leer como se emborrachaba para ir a filmar Harry Potter y como despotrica porque los Oscar no le reconocen las horas de trabajo en la saga, antes que verlo en bolas sobre las tablas o poner aventurarme a esa caída libre que es “Harry Potter” después de la tercera entrega.

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