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Para continuar con el ciclo de entrevistas con reconocidos intelectuales de nuestra sociedad, esta vez EL PUENTE estuvo con Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz. En esta charla enriquecedora, Adolfo analiza la situación actual del mundo, explica las invasiones a Medio Oriente a razón de los recursos y expresa su apoyo al Juez Baltasar Garzón. También se refirió a la unión latinoamericana, al necesario reconocimiento por parte de Turquía del Genocidio Armenio y, por supuesto, no dejamos de lado el contexto actual de la Argentina, incluyendo declaraciones sobre las Islas Malvinas.

Le agradecemos a Adolfo Pérez Esquivel y todo su equipo por habernos recibido tan gentilmente en el SERPAJ y haber charlado con EP, como siempre, un placer!

 

 

EL PUENTE: ¿Cómo ve el mundo actual, cómo podría explicarlo?

ADOLFO PÉREZ ESQIUIVEL: El mundo actual es muy diverso. La madre naturaleza nunca generó monocultivos, pero en este momento se trata de imponer el monocultivo de las mentes. Sin embargo, hay una resistencia de una gran biodiversidad de pensamiento, de creencias, de vivencias. Creo que en términos generales, la sociedad y el mundo nunca son estáticos, siguen regenerándose a sí mismos. Antes había este – oeste, dos grandes potencias que se enfrentaban, peleaban entre ellos pero nos hacían pelear a nosotros ideológicamente. Después de la caída del muro de Berlín, el mundo se volvió unipolar: había una gran potencia en el medio que parecía el Dios supremo, pero después se dieron cuenta de era un ídolo con pies de barro. Ahora el mundo es multipolar, es decir que hay regiones que crecen con mucha fuerza, como por ejemplo China, que va a ser la primer potencia mundial. Estados Unidos es una potencia que está siendo desplazada y es el deudor más grande de China actualmente. Esto antes parecía imposible, pero ahora China es un país “capicomunista” que está tomando los mercados internacionales. Por otro lado, en América Latina se está generando algo muy interesante que es una fuerza regional, el MERCOSUR, la UNASUR, CELAC. Hay distintas posiciones como la Unión Europea y van a surgir otras regiones. Antes decía que nos toca vivir una época muy difícil con guerras y conflictos, pero tenemos que considerar que nos toca vivir una época interesante.

 

EP: Habitamos un mundo que ha tenido muchas variaciones y modificaciones…

APE: Así es, y para entrar a la raíz del problema quisiera señalar brevemente que el mundo se ha modificado a través de esta dinámica en el tiempo, tal como señalé antes. Pero uno también tiene que ver a través de la ciencia y de las técnicas. Ya no las podemos manejar, sino que nos manejan: el sujeto termina siendo objeto de la tecnología. Estas tienen un impacto en el pensamiento, en la filosofía y la concepción del mundo. Aquí hay una cuestión fundamental que es el tiempo. Tenemos relojes, estamos apurados, tenemos un tiempo mecánico y siempre vamos a contrapelo del tiempo natural porque vivimos acelerados. Entonces, eso nos hace perder la dimensión humana, la capacidad del pensamiento propio. Cuando hablo del monocultivo de la mente, tiene que ver con esta aceleración del tiempo, donde hay palabras que son perversas, entre ellas ‘globalización’. Estamos globalizados y contamos con la verborragia de los medios de comunicación, donde una noticia dentro de cinco minutos es vieja, no hay tiempo de elaborarla. Esos son los tóxicos de la mente. En ese monocultivo, los rocían con los tóxicos. Estamos tan acelerados que ya no tenemos la capacidad de pensar.

 

EP: En ese mundo que acaba de describir, hay una región que es la de Medio Oriente, nos gustaría saber su opinión respecto a los sucesos que allí ocurren.

APE: Esto es algo que nos preocupa mucho y ya lleva más de 60 años: la locura de Israel, Palestina, los muros… muchas veces hablo sobre los muros que tenemos que derribar, pero hay más de 40 en este mundo y los más difíciles de derribar son los que tenemos nosotros interiormente. Esto lo he escrito y señalado muchísimas veces: si no tenemos la capacidad para derribar esos muros, estamos perdidos. El caso de las guerras en Irak, Afganistán, Libia. Viajé a Irak, hice 12 días de viaje desde Jordania hasta Irak, dos mil kilómetros de desierto… cuando llegué a Bagdad pude ver el horror y la muerte de niños… en nombre de qué? Y acá el problema no fue Saddam Hussein porque él era el aliado de los Estados Unidos en la guerra contra Irán. A lo que en realidad fueron a esa región es a buscar sus recursos: el petróleo fundamentalmente. Estos son países que tienen muy poca agua y cuando nosotros fuimos llevamos para el hospital pediátrico. Los medicamentos que los grandes países que hablan de democracia y allí envían, están vencidos. De esto está lleno y en nombre de qué? Por eso, es la región a la que van por los recursos. Pronto vendrán aquí, a Latinoamérica con la cuestión minera y el agua, un recurso no renovable. Ya están viniendo barcos que cargan agua dulce y se la llevan. Entonces, qué pasa en Medio Oriente? Es una locura que se estén matando unos a otros… pero es lo mismo con los kurdos o lo que pasó con los armenios, que son pueblos que tratan de recuperar su identidad, sus pertenencias, su religión, sus valores. Medio Oriente está sometida hoy a esto y no sabemos lo que puede pasar mañana con Irán. Y aquí también entra en juego la OTAN, que junto a las bases militares norteamericanas en muchos países, incluso en Malvinas. El caso particular de Medio Oriente no podemos tratarlo aisladamente porque las Naciones Unidas, lamentablemente es un organismo internacional vaciado de contenido y de forma y necesita de una democratización ya que está en manos de las cinco grandes potencias. Cómo puede ser que la ONU avance con la invasión a Libia? Esos organismos ya no tienen sentido. Me alegro que en Latinoamérica haya surgido la UNASUR porque la OEA tampoco funciona ya que está en manos de los Estados Unidos. Estamos frente a una hipocresía globalizada.

 

EP: De Medio Oriente pasamos a España… quisiéramos preguntarle sorbe el análisis hace sobre lo sucedido con el Juez Baltasar Garzón.

APE: Baltasar Garzón para los argentinos es un héroe, para los vascos es un demonio. Nosotros lo defendemos porque lo que han hecho con él cuando quiso investigar los crímenes del franquismo fue cerrarle la puerta y sancionarlo como juez: una injusticia total y absoluta. Con respecto a las investigaciones en Argentina, yo fui uno de los primeros testimonio en la audiencia general en Madrid. Recuerdo que cuando lo fui a ver, todavía no estaba autorizado para asumir la causa y le escribí en cinco hojas de cuaderno mi testimonio y se lo entregué a Baltasar Garzón. Todavía no estaba autorizado a tomar el caso argentino, había un pedido pero no había una resolución del tribunal supremo y, luego el Juez hizo un muy buen trabajo sobre el caso argentino. Entonces, que le impidan a Garzón la investigación sobre los crímenes del franquismo es realmente tremendo. Pero España tiene eso, hay que comprenderlo dentro de su contexto que, después de la muerte de Franco, cubrieron con un manto de silencio, yo diría de olvidos intencionados, todo lo que fueron esos crímenes que implicaron niños secuestrados y desaparecidos. Después los militares argentinos tomaron esto y emplearon la metodología del secuestro y desaparición utilizado en España. La justificación era que ese niño no se contamine del pensamiento ideológico de los padres. Nosotros defendemos la posición de Garzón porque fue quien abrió el camino del Derecho a la Verdad y Justicia y fue él quien logró que se detenga a Pinochet en Londres. Estas cosas son importantísimas, pero España siempre lo ocultó y esto es trágico. Pero la memoria siempre surge en los pueblos, porque los antepasados surgen, siempre están ahí.  Es lo mismo con los armenios: nunca nos vamos a olvidar del genocidio. Tampoco de Hiroshima que, aunque lo quieran ocultar, los antepasados surgen, son los seres vivientes de la memoria, nunca se fueron, están y acompañan. Por eso digo que la muerte siempre está enamorada de la vida, no hay muerte si no hay vida, no hay vida si no hay muerte, somos una continuidad, volvemos a resurgir.

 

EP: Para continuar con esta temática de la memoria, pasamos al caso armenio. Estamos muy cerca del 24 de abril, un nuevo aniversario del Genocidio Armenio… la comunidad internacional ha avanzado respecto a eso, incluso la Argentina lo ha reconocido por ley, ha juzgado al Estado turco… entonces, qué condiciones deberían darse para que Turquía finalmente lo reconozca, bajo qué circunstancias, que paradigma?

APE: Turquía tiene que hacer una memoria de las luces y las sombras del caminar de su pueblo. No tiene el coraje de hacerlo, como no tienen el coraje de hacerlo los militares en Brasil o en España. Ocultar es pensar que uno puede tapar el sol con la mano. Esto tiene que ver con la educación, con la toma de conciencia, tiene que ver con hacer memoria. Esto sería saludable para el pueblo turco: el reconocimiento y, además, la dignidad de comprender qué pasó. Creo que el pueblo armenio necesita de ese reconocimiento. Esto ya lo he contado, como miembro del Tribunal Permanente de los Pueblos, he escuchado a los sobrevivientes que eran muy ancianos en esa época y hoy ya no están. Cuando escuchamos el testimonio de esas personas que tenían más de ochenta años, volvían a ser niños. Yo ya no los veía más como ancianos, los veía como niños, era casi fotográfico comenzar a hablar de papá, la mamá, el tío, cómo los pusieron a salvo, cómo los llevaron. El reconocimiento ayudaría a que no se comentan más genocidios, desde ahí es necesaria la memoria porque no sólo el pueblo armenio debe preservar la memoria, el pueblo turco también debe preservar la memoria y no seguir en los olvidos intencionados. Ellos saben pero no lo quieren reconocer, esos son los olvidos intencionados. Muchas veces estamos tan metidos en lo nuestro que no comprendemos que pasa alrededor nuestro, hay un antiguo proverbio que dice “el pez no ve el agua porque vive en ella”. Tenemos que comenzar a ver un poco más, saber que estamos en el agua, nadamos como peces pero que el mar no se agota en una pecera. Al mismo tiempo tenemos que comprender que una gota de agua es todo el mar y todo el mar está contenido en esa gota de agua, es el uno y el todo.

 

EP: ¿Y qué sucede en Latinoamérica respecto a este ejercicio de la memoria?

APE: Lo importante de América Latina es que está recuperando la palabra y eso es maravilloso porque no hay palabra sin pensamiento. En América como en otros pueblos estamos descubriendo quiénes somos y hacia dónde vamos. Hay cosas maravillosas en este continente. Hay cosas que uno comienza a ver y a sufrirlo también, pero siempre hay mucha esperanza. Hace 50 años que recorro este continente y cada día estoy más apasionado. No se puede vivir la vida sin pasión ¿no?

EP: Haciendo hincapié en la Argentina ¿cómo describiría la situación actual del país teniendo en cuenta el rol de los Derechos Humanos?

APE: En Argentina el tema de los derechos humanos, por lo menos del punto de vista actual oficial y de muchos organismos, se ha acotado al periodo 1976-1983, la época de la dictadura, sin ver  lo que pasa hoy en el país. El gobierno encasilló a los derechos humanos porque políticamente les interesa. Ha hecho cosas interesantes y hay que reconocerlo, por ejemplo, haber aceptado lo que nosotros veníamos trabajando hace muchos años, esto es la nulidad de las leyes de impunidad. Esto abrió el paso a los juicios y a los Derechos de Verdad  y de Justicia, Argentina ha avanzado respecto a esto y es muy positivo. Pero lo que no es positivo es que los derechos humanos comiencen y terminen ahí, esto es un error enorme. Muchos organismos, y lo digo con mucho respeto porque son todos compañeros de muchos años de lucha, deben ser independientes de cualquier partido político y de cualquier gobierno de turno, porque entonces no son creíbles, hay que mantener la independencia. Ser independiente cuesta y cuesta mucho, es el sentido de la libertad. Estamos trabajando con la cuestión de la minería, el problema de los monocultivos, la cuestión de los jóvenes, la explotación de los jóvenes, la trata de personas. Yo creo que el gobierno se ha equivocado como se han equivocado muchos otros. Nosotros también podemos equivocarnos. Pero con respecto a los derechos humanos tenemos que tener muy claro desde dónde hacemos un abordaje y desde dónde asumimos un compromiso concreto. La Argentina tal vez es uno de los pocos países que a través de la justicia federal, la justicia ordinaria está juzgando crímenes de lesa humanidad y eso hay que valorarlo. Yo en eso apoyo a este gobierno, no lo apoyo en otras cosas. No somos opositores pero sí somos críticos porque considero que han tomado un camino equivocado. Nosotros tenemos que mantener una posición para ser creíbles, porque si por ser aliados del gobierno no criticamos lo que no es correcto, quiere decir que no estamos cumpliendo nuestro rol en la sociedad. En nuestro país hay muchos delitos, muchas violaciones a los derechos humanos.

 

EP: Para finalizar, nos gustaría preguntarle sobre la cuestión de Malvinas. Sabemos que ustedes le envió una carta pública a Cameron y que también forma parte, junto con otros intelectuales, de una petición internacional. Por ello nos gustaría conocer un poco más sobre su postura respecto a Malvinas.

APE: En el caso de Malvinas, nosotros fuimos parte de muchas cosas durante la guerra. Hay un hecho que es innegable: si uno ve históricamente el Tratado de Tordesillas, Malvinas queda en el ámbito de Argentina. Los ingleses expulsan a los pobladores e instalan una población que es colonial, por eso Naciones Unidas no les reconoce el derecho de autodeterminación de los malvinenses. ¿Saben cuántos malvinenses son en realidad en Malvinas? Les voy a contar. Son 1300 malvinenses originarios de las Islas. Hay 800, 850 pobladores, más o menos, que son de distintas nacionalidades, muchos de ellos chilenos. Hay 1500 soldados: esto quiere decir que hay un soldado cada dos malvinenses ¿Cuál es la importancia de Malvinas? Y si hablamos de Malvinas tenemos que hablar de la Antártida, porque tienen una relación directa. Les voy a decir algo que ustedes no conocen: en la Antártida nacieron ocho bebés, son pingüinitos antárticos argentinos. Dos de ellos, son hijos de oficiales y seis de ellos son hijos de sub-oficiales. Seria bueno que la presidenta los convoque porque son habitantes autónomos antárticos. Entonces, sigo con la pregunta inicial: qué pasa con Malvinas. Malvinas es muy rica es pesca. En mi última carta “La Malvinas son Argentinas y la Argentina también” señalo varias cosas al respecto. Queremos recuperar Islas, pero qué pasa con nuestro territorio cuando Benetton en la Patagonia tiene más de un millón hectáreas de tierra. La Ley de Minería, y esto también tiene que ver con Malvinas porque se encontraron minerales, dice que el estado argentino durante 30 años no puede explorar ni explotar la minería en el país. Cualquier problema sobre el caso minero debe ser tratado en tribunales extranjeros y no en los nacionales. Esto reduce la soberanía nacional, es una traición total. Entonces, ¿de qué soberanía estamos hablando? ¿Qué estamos pensando nosotros de soberanía sin tener soberanía? ¿Qué hizo Evo Morales, un indio Aymara, cuando llegaó a la presidencia? Lo primero que hizo como medida de gobierno fue recuperar el petróleo, el gas, los recursos, la minería. Él dijo a las empresas: “Si ustedes quieren seguir, podemos arreglar de qué manera y, si no, se van del país”. No se fue ninguno porque antes robaban y ahora ganan. Lo primero que hace Evo es recuperar la soberanía nacional. Nosotros no, seguimos entregando todo el patrimonio. Las empresas mineras se llevan el 97% de los recursos, nosotros no somos dueños de nada. Después de junio el caso de Malvinas va a pasar a un segundo plano. Ahora está la euforia, los 30 años… pero el 14 de junio la Presidenta va a estar en el Comité de Descolonización de la Naciones Unidas para hablar sobre la necesidad de negociar, me parece bien pero no es suficiente. Vos podes hablar de la soberanía y del derecho de un pueblo cuando vos realmente querés un país soberano, pero hoy si seguís entregando todo el patrimonio ¿de qué soberanía estamos hablando? 

Pero no hay que perder las esperanzas, hay que seguir luchando porque hay reservas en el mundo: la resistencia, la toma de conciencia. Los derechos humanos nunca fueron un paliativo para calmar el dolor de los sufrientes, es un camino, es un proceso de liberación.

 

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Gabriel Nesci trabajó en televisión desde el 1994 como guionista, productor, editor, director y músico, en diversos ciclos como PNP, Ser Urbano, Fiscales, o la señal E! Entertainment. Trabajó diez años como productor y guionista de radio. Es el creador de Todos Contra Juan; fue guionista, director de la primera temporada, y compositor de la música original.
En este mano a mano hablamos todo lo que respecta al mundo audiovisual… no faltaron referencias al cine nacional, a Hollywood, la tv y también su nueva película “Todo lo que necesitas es amor”. Y para terminar, tenemos el clásico ping pong.

Gabriel Nesci en las Jornadas de Cine y Tv Independiente organizadas por El Puente. Marzo 2011

El Puente: ¿Cuál fue tu primer contacto con el mundo audiovisual y, posteriormente, cómo comenzás en la tv?

Gabriel Nesci: El inicio en este mundo se da cuando yo era muy pequeño y los fines de semana mis padres me llevaban a un cine continuado que había en el barrio. De esa forma me veía unas 4 películas en una tarde y, desde ese momento, siempre dije que me quería dedicar a esto. Nunca puede concebir otra opción en mi cabeza. Cuando ya tenía 13 años, solía irme después del colegio a canales o estudios donde se grababan programas de tv, para ver cómo se hacían. Salía de colegio, con uniforme y todo y me iba a Canal 7 porque había encontrado una forma de entrar. En realidad no era muy fácil, pero había logrado un cierto vínculo con la persona de seguridad que me dejaba entrar a los programas. Estuve yendo todos los días durante mis 13, 14 y 15 años a Canal 7 para ver cómo se grababa. Un día conocí a Gastón Portal y él fue quien me dio mi primera chance. Un poco más tarde, lo primero que hice fue el programa PNP (Perdona Nuestros Pecados), que conducían Raúl Portal y Federica Pais. PNP fue un pionero en los programas de archivo que hoy abundan, y apuntan más a un resumen de la actualidad que a encontrar errores, perlas, situaciones llamativas, que es lo que hacía PNP. A partir de ahí, que fue la primera incursión profesional que tuve, fui pasando de productora en productora y programas de distintos rubros. Pasé por realitys, entretenimiento, periodísticos, pero siempre quería volver a aquello que disparó todo esto que fue el cine o la ficción. leer nota completa »

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Glenn Postolski, director de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, nos cuenta sobre la situación actual de los medios en Argentina, sobre la Ley de Medios, el plan de reforma de la carrera. Informate sobre estos temas y más.

EL PUENTE: ¿Cómo se caracteriza, en líneas generales, el estado actual de los medios de comunicación en la Argentina?

GLENN POSTOLSKI: Desde la década del 90 se consolidó un tipo de modelo en el mapa mediático en el cual existen presencias dominantes, principalmente, de dos grandes grupos. Uno vinculado al desarrollo de un actor económico nacional que es el Grupo Clarín, que tiene la capacidad central de poder configurar, a partir de su diario, la agenda pública. Tiene una diferencia cualitativa histórica con otros grupos comunicacionales, que es la de fijar esa agenda política o noticiosa. El otro actor central es el Grupo Telefónica, a partir de la expansión del sistema televisivo. leer nota completa »

07.08.2011

Melingo, el actor

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El actor argentino Marcelo Melingo nos cuenta sobre sus proyectos actuales en teatro y televisión. Además, sus inicios en la actuación y algunos detalles sobre el mundo del espectáculo nacional.

EL PUENTE: Cómo fueron tus comienzos en la actuación?
MARCELO MELINGO: Empecé yendo al estudio de Lito Cruz, estuve unos tres años con él y un grupo divino de gente, entre los que estaba Pablo Echarri. Eso fue como un primer año de facultad. Después de esos tres años, que no trabajé, hice una obra de teatro con Lito Cruz, pero era más que nada estudiar teatro. Luego me fui con Julio Chávez y ahí apareció un casting con Cris Morena, lo hice y terminé trabajando un año en su novela “Life College”, haciendo del malo del colegio. De esa forma arranqué.

EP: Ser actor fue algo que siempre quisiste?
MM: Yo lo tenía claro desde el colegio, cuando participaba de los actos. Incluso, llegué a dirigir  Titanes en el Ring, que fue una idea que tuvimos con unos amigos y nos disfrazamos todos de los titanes y yo lo dirigí. Me acuerdo que puse las peleas, los golpes. Además yo caía muy bien, me golpeaba muy bien y eso garpaba en ese momento, porque era lo más emocionante. Era el catch ese mentiroso que te caes y parece que te quebrás la columna pero en realidad no te pasa nada. Hicimos además un musical donde también bailé. Esas cosas que hacés cuando estás en el colegio, las hice todas y muy entusiasmado. Después, cuando terminé fue un “bueno, qué voy a hacer, pero de verdad, porque todo esto es bárbaro pero no es serio” Era un pensamiento más bien social de “muy lindo todo pero de qué vas a laburar”. Ahí estudié un año de Derecho y me di cuenta de que era demasiado serio. Me gustaba la carrera, pero pero no el hecho de acordarte de las leyes, además leíamos algunas que eran súper contradictorias entre ellas y lo colgué. Después estudié Márketing… no cazaba una pelota y también lo colgué. Al otro año arranqué en lo de Lito Cruz porque en una comida estaba con una actriz y habían otros actores y me dijeron “por qué no probás, por qué no lo hacés” … yo ya tenía eso en la cabeza: “sí, yo lo haría, eso es muy fácil” y la devolución fue “entonces si es fácil, hacelo” y así arrancó. Hoy ya no me es tan fácil porque, en realidad, no todo es tan fácil como uno cree a los 23 años!

EP: De alguna forma pudiste quitarte ese peso, esa imposición social de seguir una carrera tradicional
MM: Sí, fue la época que me fui de mi casa. Me fui y veo cómo me las arreglo. Igualmente yo trabajaba, hacía sonido y era DJ. Ya venía pasando música en fiestas. Tampoco iba a estar con eso toda la vida porque no me parecía muy serio y hoy estoy haciendo las dos cosas. Así que mientras trabajaba en sonido me fui metiendo con Lito Cruz y ahí me fui a vivir sólo y arranqué. Ahí estuve dos, tres años con teatro pero sin trabajar, sólo estudié teatro. Surgió la novela “Life College” y la obra con Lito Cruz. De un día para el otro Cris Morena levantó el programa y nos quedamos en la nada. Venía muy bien, estábamos todos muy subidos y se terminó la novela porque ella quería hacer otro programa. Con un amigo inventamos un espectáculo que se llamaba “Improbar”, que era como un cantobar pero para actuar, o sea en vez de cantar, la gente pasaba y actuaba. Con eso estuve 4 años dirigiendo y produciéndolo.  Con eso también la remé mientras salía algo en televisión. Ahí empecé a entender de qué se trataba la carrera y no era que toda la vida ibas a trabajar en televisión, vas a cobrar un montón y ser famoso. Por lo menos a mí no me tocó. leer nota completa »

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En esta sección de entrevistas, hoy presentamos a Antonio Birabent. Un acercamiento a la vida artística y personal del músico argentino. Sin más presentaciones, pasemos al mano a mano:


EL PUENTE: Cuáles son tus influencias musicales?

ANTONIO BIRABENT: Me gusta mucha música distinta, la verdad es que escucho todo, soy muy amplio. Cuando  grabo, escucho lo que estoy haciendo, no escucho otras cosas, me dedico más a lo mío.

EP: Cómo te definís como músico?

AB: Curioso.

EP: Cómo es el proceso de creación de una canción?

AB: Es azaroso, porque no siempre es igual. En general soy bastante caótico para componer, pero me resulta bien.

EP: Hay musas o es un mito?

AB: Hay situaciones que te llevan a componer, algunos momentos. Pero cualquier cosa puede ser un inspirador para componer.

EP: Desde tus primeros discos hasta hoy, obviamente hubo cambios, pero vos cómo los ves, tanto el aspecto estrictamente musical como el personal.

AB: Creo que uno va de la mano de lo otro. Muchísimas cosas fueron cambiando porque fui cambiando yo, y creo que eso es sano. Siempre me dediqué a cantar canciones, pero cambiando la manera, aunque el fondo es el mismo.

EP: Vemos que sos polifacético: sos músico, actor, escribís… cuál es el rol que más disfrutás? ¿Hay algún rol en el que te sientas más cómodo?

AB: El otro día leía una nota a un tipo, que dijo “tengo una pistola en la mesa, si alguien me dice que soy polifacético, me voy a pegar un tiro”. Y me reí mucho porque yo no reniego de eso, pero cada vez que alguien me dice eso no estoy demasiado de acuerdo, porque no creo que haga tantas cosas. “Polifacético” me parece una palabra muy grande, se refiere a un tipo que puede arreglar un motor y componer una canción, y yo no tengo un rango tan amplio. Pero sí es verdad que no hago una sola cosa, pero de alguna manera, siento que esas dos cosas que hago, por un lado la música y por otro la actuación, tienen un montón de lugares donde se tocan, donde comparten similitudes. Ambas cosas me gustan, ambas cosas tienen que ver con mi deseo de expresión.


EP: Sos como un músico “independiente”… te autogestionas… es decir, no estás ligado a las grandes disqueras. Por qué esta elección?

AB: Desde el año ‘97 empecé a hacer discos por mi cuenta, más o menos independiente. Primero fue una necesidad, porque si no armaba mi propio canal, mi propia manera, los discos no iban a salir. Después, con los años, eso se transformó en una elección. Pero nada es tan definitivo. Ahora estamos preparando un disco con mi padre, un disco con canciones nuevas, que a lo mejor sale con una compañía más tradicional. Igual, creo que la palabra “independiente” a veces está mal usada, porque en realidad, yo creo que una persona que compone canciones, siempre debería ser independiente

EP: Pero el mercado está muy inmerso en todo esto…

AB: Sí, desde ya, eso sí. Pero a priori, si mañana el disco sale por una compañía o no, eso no debería ser primero que algunas decisiones que tienen que ver con esa independencia. Quiero decir, no creo que porque el disco salga de una u otra manera, tiene que ser distinto. Yo estoy grabando un disco ahora, como tantas veces me ha pasado estar grabando, pero sin saber cómo va a salir. Ha salido muchas veces por mi cuenta, otras veces no, algunas veces por medio de una compañía, como “Buenos Aires” o “Cardinal” pero en otros casos no, los saqué directamente yo, como “Armonía casera mayor” o “Demoliciones”. Me parece que esa independencia no debería ser una decisión, debería ser siempre así. Debería ser previo a la opción, es decir: yo hago  música, mi música es independiente de lo que pasa, no es que me pongo a pensar “este disco va a salir por una compañía, voy a componer distinto”. No, yo compongo y grabo, después veo por dónde sale el disco. No creo que haya buenos ni malos. A veces hay grandes discos que salen por compañías multinacionales, y también hay discos que son prácticamente desconocidos que son lindísimos, pero que salen compañías pequeñas

EP: Claro, a eso apuntaba la pregunta, al hecho de que el mercado ha penetrado en todas las esferas, inclusive el arte. Y es muy difícil para el artista subsistir en esas condiciones.

AB: Exacto. Eso es así. Es muy difícil hacer un disco que suene, que se escuche, que tenga difusión no estando en el carril comercial. Esa es la dificultad del artista autogestionado: que los canales de promoción están muy acotados. Con el tiempo eso se exageró más porque el negocio se hizo más chico y se venden menos discos. Pero será que estoy acostumbrado a hacer música de una manera, como vos decís, independiente.

EP: Recién hablabas del obstáculo que trae aparejada esta independencia, la difusión… pero quizás en los últimos tiempos se abrieron nuevos canales, por ejemplo con la web 2.0 que genera más llegada.

AB: Sí, es cierto, se abrieron nuevos canales. Lo más difícil es lograr que el disco trascienda el círculo de personas que medianamente te conocen y llegar a otros. Hay muchísima gente que no sabe que tengo doce discos. El grueso de la gente escucha lo que hay en la radio o lo que hay en televisión, pero eso es así. Yo hago otra música, hago una música que me gusta hacer y eso evidentemente, no tiene tanto eco en los medios masivos o en los gustos populares masivos.

EP: Qué disco de tu carrera te gusta más?

AB: Me gustan muchos por suerte, depende un poco de la época. Hay épocas en las que creía que “Anatomía” y “Azar” eran mis mejores discos, pero después también empecé a escuchar “Cardinal” o “Tiempo y espacio”. Hay muchos discos que me gustan, como el último. No tocaría nada de los discos, los dejaría tal como están, no porque sean perfectos, sino porque reflejan ese momento.

EP: Si tuvieses que elegir uno?

AB: “Demoliciones” en este momento.

EP: El disco “Buenos Aires” tiene una canción llamada “Montevideo” y otra “Buenos Aires”, de hecho así se llama el disco… Hay algo simbólico ahí…

AB: Sí, hay un amor rioplatense, soy muy amante de las ciudades. Además, Montevideo fue y es un gran amor.

EP: Antes mencionaste algo sobre el disco que estás grabando, nos podrías adelantar algo? Porque es muy emblemático.

AB: Estamos grabando un disco hace ya bastante tiempo con mi padre, Moris. Sí, es muy simbólico, algo muy poderoso, algo extraordinario. No hay muchos casos de músicos padre e hijo que graban un disco juntos. Esto genera mucha expectativa, además, no estamos tocando temas viejos ni de él ni míos. Son diez canciones nuevas, algunas letras son mías, otras de él, hay músicas de él y mías, estamos cantando los dos y haciéndolo con Víctor Volpi. Somos dos cancionistas, cada uno a su manera, somos dos personas que siempre hemos estado haciendo canciones. Creo que va a ser un muy buen disco.

EP: Hay una doble simbología, por un lado, padre e hijo y por el otro, dos artistas.

AB: Sí. Hay una cuestión familiar, emocional y humana en el disco y también está eso que tiene que ver con que somos dos personas diferentes, de generaciones distintas que tienen el mismo oficio. Yo hago música en gran medida, porque mi padre es músico. No se si mi padre hubiese sido aviador yo haría música. A priori te digo que no lo creo. También eso es lindo, que el disco habla de una tradición, de algo que continúa y que, si bien él tiene su manera y yo la mía y venimos de momentos históricos diferentes, sin embargo, tenemos muchos puntos de coincidencia como compositores y eso el disco lo refleja.

EP: En cuanto a tus proyectos cinematográficos, qué es lo que se viene?

AB: El año pasado hice dos películas. Una que se llama “555”, que está basada en las visiones apocalípticas de Benjamín Solari Parravicini, quien fue un pensador y una artista argentino del siglo pasado. Estoy muy entusiasmado con esta película, que creo que va a salir en agosto o septiembre. Y la otra película que hice es “Un mundo seguro”, con Carlos Belloso y Carla Crespo, que también se estrena este año. Ahora terminé un piloto para una serie que tal vez salga. Además estoy por empezar una serie que va a producir el INCAA. Así que estoy bastante activo en este aspecto.

EP: Y próximos shows?

AB: El 16 de abril tocamos en La Plata, el 23 en Rosario y el 30 en Córdoba. En Buenos Aires, vamos a tocar recién en junio.

Y PASANDO  A UN PLANO MÁS PERSONAL…

EP: Quién es Antonio Birabent?

AB: Me considero una persona con varias pasiones, que tiene que ver con lo personal, y también con lo profesional. Tengo cosas que me hacen vivir con mucha energía, que me entusiasman mucho, no es que me da igual una cosa o la otra. La paso bastante bien haciendo lo que hago y siendo como soy, con días mejores que otros.

EP: Un día en la vida de Antonio?

AB: Si estoy haciendo un disco, estoy casi todo el día pensando en eso: grabando, componiendo, toda la noche pienso en eso. Pero cuando estoy en otra cosa, vago mucho. Es decir, no estoy obsesionado con lo que no estoy haciendo, me obsesiono cuando estoy en algo.

EP: Qué te irrita o te enoja, es decir, qué no podés tolerar?

AB: Las motos de repartos que hacen ruido. Después, la falta de respeto o la brutalidad de la gente, del entorno. Eso no solo me irrita sino que me hace mal, me pone triste. Pero bueno, sigue habiendo muchísima gente que está en otro plano y a esa gente trato de aferrarme.

EP: Qué es lo te trasmite paz?

AB: La gente dedicada a su trabajo, a su actividad. La gente noble con la que podés conversar y compartir un momento hablando de algo. Esos momentos me suelen dar mucha satisfacción.

EP: Cuentas pendientes?

AB: Vivo con montón de cuentas pendientes de todo tipo. Pero algunas las pienso en hacer, pero bueno, todo no se puede.

EP: Y para ir terminando, vamos con el ping-pong

Un lugar en el mundo: Argentina

Una comida: Revuelto gramajo

Una película: El impostor

Una canción: A media luz, un tango

Una banda de música: La banda de la película “Grease”

Un instrumento musical: El bajo

Tres elementos indispensables en tu vida:  Mate, agua y zapatillas para correr

Cola de león o cabeza de ratón: Cabeza de ratón