El folletín

En este post vamos a hablar sobre el folletín y su rol en el proceso de expansión de la Industria Cultural, analizando los factores que pueden asociarse con su expansión, la época de su surgimiento y otros fenómenos de la historia de los medios, propios del capitalismo industrial.

A mediados del siglo XVIII aparece el folletín en Francia. Se trataba de una publicación al pie de los diarios con el objetivo de difundir  novelas, redacciones literarias, artículos científicos. Tiempo más tarde, recomenzó a utilizarlo sólo para denominar a la publicación de novelas. Los diarios lo utilizaron con fin recreativo, que atrapara al lector, que les garantizara el mayor consumo. El folletín surge en el marco del Romanticismo francés y coincidió (no casualmente), con la alfabetización de las clases bajas europeas. Se la considera como una “literatura escapista” de bajo costo que permitía a estas clases formar parte de la Industria Culturar que comenzaba a surgir y, al mismo tiempo, ayudaba a vender masivamente los periódicos en los que se publicaban las historias..

El atractivo del folletín residía en el suspenso que lograba generar la situación final sin resolver, que se comprometía a resolverse en la próxima edición que, a su vez, presentaba un nuevo conflicto y así sucesivamente. Esto le permitía al diario acaparar un publico masivo que consumía ese producto en cada edición. Para la elite letrada, el folletín era considerado un genero vulgar, por ser escandaloso, morboso y, además, porque la misma novela era considerada un género inferior (aunque esta visión se modificó posteriormente).

El folletín es producto de la Industria Cultural que se estaba generando, que permitía al escritor profesionalizarse y liberarse del mecenazgo, aunque muchas veces requería un segundo trabajo para subsistir. Recordemos que aún se transitaba el siglo XVIII. Uno de los factores más influyentes en el desarrollo de esta Industria Cultural, es el ascenso social, económico y político de la burguesía, que conformaron en un condicionante a través de sus gustos de la producción cultural. Al tiempo, el folletín se expandió por toda Europa.

Por la estrecha relación que se establecía entre el escritor y el lector (muchos autores planteaban que el folletín era “escrito” por el publico), el folletín, era considerado como parte de lo que se denominaba “Arte Burgués”: producción comercial determinada por el mercado. Esto generaba un gran rechazo por aquellos que eran partidarios del “Arte por el Arte” (Boudelaire, Flaubert), quienes se oponían a todo tipo de condicionamiento que no correspondiera al propio campo del arte, considerado como autónomo y regido por sus propias leyes. Lo acusaban de moralizador e idealista.

Uno de los grandes folletines publicados fue “Los misterios de París”, de Eugene Sue (1842), quien escribió acerca de las miserias del pueblo, lo que llevó tanto a la conciencia de lo que vivían las clases bajas, como a un gran consumo masivo. Una de las características de su escritura era la simplicidad: “escribía como se hablaba”, causando una proximidad entre el lector y la obra. Si bien algunos autores lo critican por considerarlo reaccionario, acusándolo de aprovecharse de la miseria o platearse como salvador.  Pero en realidad, las soluciones sugeridas no eran más que soluciones para que todo siguiera igual (reformista). Por otro lado, también  se lo consideraba como parte del arte social, del que denunciaba las injusticias. La burguesía rechazaba sus escritos, pero, sin embargo, también lo leía. Otro de los grandes autores de esta publicación es Alejandro Dumas, con sus obras “Los tres mosqueteros” o “El conde de Montecristo”.

En la Argentina, Juan Moreira, de Eduardo Gutiérrez, fue uno de los primeros folletines  publicados, alrededor de 1879, en “La patria Argentina”. Éste relataba la historia real de un gaucho que andaba errante por la vida. Éste constituye uno de los escritos más importantes de la literatura del país y se enmarca dentro del romanticismo hispanoamericano. Así como en Europa, en Argentina también recibió críticas por parte de la elite literaria que la catalogaban “de mal gusto”.

Lo cierto es que el folletín comenzó teniendo pequeños espacios en los periódicos del siglo XVIII y fue ganando un gran público y se constituyó como una lectura de las masas. De esta forma, muchas de las grandes producciones literarias que conocemos hoy, comenzaron con este formato. Para nombrar sólo algunas podemos mencionar:

.Los Miserables de Balzac

. Madame Bovary de Flaubert

. Crimen y castigo de Dostoievsky

. La guerra y la paz de Tolstoy

Los misterios de París, de Eugene Sue

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