Entrevista con Gabriel Nesci

Gabriel Nesci trabajó en televisión desde el 1994 como guionista, productor, editor, director y músico, en diversos ciclos como PNP, Ser Urbano, Fiscales, o la señal E! Entertainment. Trabajó diez años como productor y guionista de radio. Es el creador de Todos Contra Juan; fue guionista, director de la primera temporada, y compositor de la música original.
En este mano a mano hablamos todo lo que respecta al mundo audiovisual… no faltaron referencias al cine nacional, a Hollywood, la tv y también su nueva película «Todo lo que necesitas es amor». Y para terminar, tenemos el clásico ping pong.

Gabriel Nesci en las Jornadas de Cine y Tv Independiente organizadas por El Puente. Marzo 2011

El Puente: ¿Cuál fue tu primer contacto con el mundo audiovisual y, posteriormente, cómo comenzás en la tv?

Gabriel Nesci: El inicio en este mundo se da cuando yo era muy pequeño y los fines de semana mis padres me llevaban a un cine continuado que había en el barrio. De esa forma me veía unas 4 películas en una tarde y, desde ese momento, siempre dije que me quería dedicar a esto. Nunca puede concebir otra opción en mi cabeza. Cuando ya tenía 13 años, solía irme después del colegio a canales o estudios donde se grababan programas de tv, para ver cómo se hacían. Salía de colegio, con uniforme y todo y me iba a Canal 7 porque había encontrado una forma de entrar. En realidad no era muy fácil, pero había logrado un cierto vínculo con la persona de seguridad que me dejaba entrar a los programas. Estuve yendo todos los días durante mis 13, 14 y 15 años a Canal 7 para ver cómo se grababa. Un día conocí a Gastón Portal y él fue quien me dio mi primera chance. Un poco más tarde, lo primero que hice fue el programa PNP (Perdona Nuestros Pecados), que conducían Raúl Portal y Federica Pais. PNP fue un pionero en los programas de archivo que hoy abundan, y apuntan más a un resumen de la actualidad que a encontrar errores, perlas, situaciones llamativas, que es lo que hacía PNP. A partir de ahí, que fue la primera incursión profesional que tuve, fui pasando de productora en productora y programas de distintos rubros. Pasé por realitys, entretenimiento, periodísticos, pero siempre quería volver a aquello que disparó todo esto que fue el cine o la ficción.

EP: Y esa vuelta a la ficción fue con Todos Contra Juan… cómo fue que surgió la serie, qué te motivó a escribirla?

GN: Hace bastante tiempo. Estaba trabajando en programas de no ficción en varias productoras, pero queriendo hacer ficción. Entonces escribí el guión del capítulo 1, en el que quise hablar de uno de los tantos casos de actores que lograron la fama en las tiras adolescentes de los ’90, y que después se había perdido por completo. Quería describir qué pasa cuando en un momento de la vida en el cual sos un adolescente y todavía no tenés tu personalidad del todo formada y definida, te quitan esa fama esporádica que tenías, como le quitan un caramelo a un  niño. Qué pasa con esa persona hoy, con 30 o 35 años, cómo es su vida fuera del ámbito televisivo. Dirigí el piloto de una forma muy austera, con amigos y gente que colaboró de onda, como los actores. El protagonista fue en ese momento Daniel Hendler, y convoqué a Gastón Pauls para que haga de sí mismo como actor invitado. Así nació Todos Contra Juan.

EP: Y el famoso latiguillo “y ahora me lo venís a decir”? cómo surge,  a raíz de qué?

Cuando empecé a pensar en qué programa había participado este actor, me pareció que era interesante ubicarlo en un lugar imaginario que pudo haber ocurrido después de “Clave de Sol”, “La Banda del Goleen Rocket” y antes de “Montaña Rusa”, así que el ‘93 era un buen momento para “La vida es un juego”. En esa época, estaba muy de moda que los personajes tengan sus frases. Estaba Francella que decía “lo primero es la familia”, estaban las frases de Arturo Puig en “Grande Pa!”, estaba Carlín con “es una lucha”. Entonces me parecía que Juan tenía que tener una frase también y, la verdad, es que “y ahora me lo venís a decir?” fue lo primero que se me ocurrió. Traté de pensar una frase para cerrar un bloque. Como que alguien venga y le transmita una mala noticia y él responda, casi mirando a cámara. Estuvo a punto de no quedar en la versión final del programa, porque estaba un poco largo el guión y a la hora de cortar, lo saqué y lo volví a incorporar a último momento. Lo grabamos, pero nunca lo habíamos ensayado. Minutos antes, Gastón Pauls me dijo “no se cómo voy a decirlo” y cuando lo probó, vino con ese tono y el gesto incorporado. Me sorprendió a mí y se sorprendió él, así que quedó así.

EP: Dejando un poco de lado Todos Contra Juan, y pasando a un tema más general, ¿cómo analizarías, cómo describirías la TV argentina hoy en día?

GN: Creo que la tele se renueva año a año, pero por modas, por ciclos. Hoy quizás es el momento de Showmatch, y todo gira en torno a ese programa, en otro momento pudo ser Gran Hermano. Y abundan los programas de archivo, que algunos me encantan, en especial los que toman el material original y lo transforman por completo, generando un nuevo contenido. Pero hace unos años, no se podía mencionar ni un canal de la competencia, ni un artista de la competencia, ni un programa de la competencia. Y hoy, algunos usan el recurso de repetir fragmentos enteros de programas. Entonces, cuando a toda hora y en todos los canales la tele es tan autoreferencial, se pierde el lugar para contenidos nuevos. Lo más positivo es que este año hubo mucha ficción y de la buena, se recuperó el espacio del unitario, y eso siempre está bueno. La clave es que haya de todo, para que todos puedan ver lo que quieran.

EP: ¿Y en cuanto al cine argentino?

GN: El otro día leía una nota que decía que se habló mucho tiempo sobre el “nuevo cine argentino” y ahora se está empezando a hablar del “joven cine argentino”. Está arrancando otra camada de realizadores muy interesantes, y creo que es un buen momento en cuanto a contenido, en cuanto a películas que tienen algo para contar. Hubo una época en la que el cine estuvo un poco limitado a cierta mirada, que tenía que ver estrictamente con problemáticas sociales, o que satisfacía esa necesidad de los festivales internacionales de ver al país en la forma en que lo querían ver. Hoy aparecen cada vez más películas de género, y podemos mostrar que se pueden hacer acá, y en muchos casos con muy buenos resultados. Es complicado llevar adelante una película en nuestro país, desde lo económico y financiero, pero las nuevas tecnologías hacen que las trabas sean cada vez menores y los recursos sean más accesibles para todo aquel que tenga ganas de contar una historia.

EP: ¿Y si comparamos tanto la tele como el cine argentino con el extranjero?

GN: Realmente creo que la tele Argentina es muy buena, me atrevería a decir que es la mejor de América Latina. Inclusive comparada con varios países europeos, Argentina tiene una televisión muy interesante, y, de hecho, es una de las principales exportadoras de contenido a nivel mundial. Lo que ocurre en países como Estados Unidos, es que el presupuesto es infinitamente mayor, o en Italia, que tienen los “Big Shows”, que son mega producciones. La televisión británica me parece sumamente interesante porque tiene ideas muy buenas, están siempre a la vanguardia en lo que cuentan, especialmente en el humor, y esto es así desde los 60, con programas como el de los Monty Python. Hoy estamos pasando un gran momento en cuanto a contenidos televisivos.

En cuanto a cine, Hollywood tiene una gran cualidad que es saber cómo contar una historia. Tienen muy claras las fórmulas, las estructuras, saben cómo entretener. Ahora, qué cuentan, no suele ser de lo mejor últimamente. Creo que nosotros lo tenemos al revés: tenemos cosas muy interesantes para contar, pero tal vez en algunos casos tenemos que estar más atentos a cómo lo contamos.

EP: Siguiendo con el cine… se viene tu nueve película, “Todo lo que necesitás es amor”, qué nos podés adelantar al respecto?

GN: Estoy tratando de hacer esta película desde el año 2003 y por distintas circunstancias se fue posponiendo. Una de ellas fue Todos Contra Juan, que me ocupó 5 años de mi vida. Finalmente ahora empezamos a filmar en un mes. Es una historia de cuatro amigos, muy fanáticos de la música, de treinta y pico, que no han definido aún sus situaciones sentimentales. Es un guión en el que trabajé mucho. Básicamente, para un guionista, o un guionista obsesivo como yo, hasta que no están los actores en el set y la cámara lista, la reescritura y la modificación continúan. Mientras los productores se encargan de conseguir las formas de llevarlo a cabo, mi rol es pensar en el elenco y seguir puliendo el guión ad-infinitum. Ahora estoy en pleno proceso de armar el elenco. Es un elenco grande, son cuatro actores y sus respectivas parejas. Es intrincado reunir al grupo, necesito cuatro actores con energías diferentes pero, al mismo tiempo, tiene que ser creíble que son amigos desde la infancia, ya que se conocen desde los once años. Es complejo, y a la vez, muy disfrutable imaginar quién le va a poner el cuerpo a esto que vengo escribiendo, ver quién finalmente va a transformar unas líneas escritas en papel, en un ser de carne y hueso.

EP: Sos actor, guionista, director, músico… ¿hay algún rol en el que te sientas más cómodo o disfrutes más?

GN: Dentro de lo que es contar una historia, traté siempre de meterme bastante en todos los aspectos: desde la escritura hasta la realización, el montaje, la edición, la composición musical. Yo separaría en qué me sale mejor y qué disfruto más. Disfruto más primero la actuación, después la música, tercero la dirección y por último la escritura, el guión. Ahora, si tengo que decir qué creo que me sale mejor, hay que invertir ese orden por completo. El guión siempre me ha dado mi mayor fuente de laburo y fue a lo que más tiempo le dediqué. En la dirección me siento muy cómodo, disfruto muchísimo relacionándome con los actores, y con el equipo técnico. La actuación es, irónicamente, el ámbito donde más me formé. Tuve varios maestros y entre ellos destaco a Augusto Fernándes que me abrió la cabeza por completo. Es a lo que más años le dediqué, y casi nunca lo ejerzo, pero la actuación me ha servido mucho para conectarme con los actores a la hora de dirigir. La música es algo que tengo de modo casi intuitivo, es mi cable a tierra. Llego a mi casa, dejo todo y me pongo con mi guitarra, mi teclado o mis instrumentos… es una zona de disfrute absoluto, no pasa por lo racional. Cada vez que puedo, meto algo de cada rubro en mi trabajo, de hecho las canciones de Todos Contra Juan las compuse yo y ahora estoy componiendo varias canciones para la película.

EP: Y para terminar, vamos con el ping pong.

Un lugar en el mundo: Londres

Una comida: Sushi

Una película: Manhattan (Woody Allen, 1979)

Una banda de música: Beatles

Un instrumento musical: El piano

Tres elementos indispensables en tu vida: Guitarra (porque antes dije piano), mi MP3 y un elemento para escribir (sea servilleta y lápiz, máquina de escribir o notebook)

Tu mejor defecto: Mi caos

Tu peor virtud: Abarcar muchas instancias en mi trabajo

Cola de león o cabeza de ratón: Cabeza de un ratón cabezón

 

 

 

Entrevista con Gabriel Nesci

El Puente: ¿Cuál fue tu primer contacto con el mundo audiovisual y, posteriormente, cómo comenzás en la tv?

Gabriel Nesci: El inicio en este mundo se da cuando yo era muy pequeño y los fines de semana mis padres me llevaban a un cine continuado que había en el barrio. De esa forma me veía unas 4 películas en una tarde y, desde ese momento, siempre dije que me quería dedicar a esto. Nunca puede concebir otra opción en mi cabeza.

Cuando ya tenía 13 años, solía irme después del colegio a canales o estudios donde se grababan programas de tv, para ver cómo se hacían. Salía de colegio, con uniforme y todo y me iba a Canal 7 porque había encontrado una forma de entrar. En realidad no era muy fácil, pero había logrado un cierto vínculo con la persona de seguridad que me dejaba entrar a los programas. Estuve yendo todos los días durante mis 13, 14 y 15 años a Canal 7 para ver cómo se grababa. Un día conocí a Gastón Portal y él fue quien me dio mi primera chance. Un poco más tarde, lo primero que hice fue el programa PNP (Perdona Nuestros Pecados), que conducían Raúl Portal y Federica Pais. PNP fue un pionero en los programas de archivo que hoy abundan, y apuntan más a un resumen de la actualidad que a encontrar errores, perlas, situaciones llamativas, que es lo que hacía PNP. A partir de ahí, que fue la primera incursión profesional que tuve, fui pasando de productora en productora y programas de distintos rubros. Pasé por realitys, entretenimiento, periodísticos, pero siempre quería volver a aquello que disparó todo esto que fue el cine o la ficción.

EP: Y esa vuelta a la ficción fue con Todos Contra Juan… cómo fue que surgió la serie, qué te motivó a escribirla?

GN: Hace bastante tiempo. Estaba trabajando en programas de no ficción en varias productoras, pero queriendo hacer ficción. Entonces escribí el guión del capítulo 1, en el que quise hablar de uno de los tantos casos de actores que lograron la fama en las tiras adolescentes de los ’90, y que después se había perdido por completo. Quería describir qué pasa cuando en un momento de la vida en el cual sos un adolescente y todavía no tenés tu personalidad del todo formada y definida, te quitan esa fama esporádica que tenías, como le quitan un caramelo a un niño. Qué pasa con esa persona hoy, con 30 o 35 años, cómo es su vida fuera del ámbito televisivo. Dirigí el piloto de una forma muy austera, con amigos y gente que colaboró de onda, como los actores. El protagonista fue en ese momento Daniel Hendler, y convoqué a Gastón Pauls para que haga de sí mismo como actor invitado. Así nació Todos Contra Juan.

EP: Y el famoso latiguillo “y ahora me lo venís a decir”? cómo surge, a raíz de qué?

Cuando empecé a pensar en qué programa había participado este actor, me pareció que era interesante ubicarlo en un lugar imaginario que pudo haber ocurrido después de “Clave de Sol”, “La Banda del Goleen Rocket” y antes de “Montaña Rusa”, así que el ‘93 era un buen momento para “La vida es un juego”. En esa época, estaba muy de moda que los personajes tengan sus frases. Estaba Francella que decía “lo primero es la familia”, estaban las frases de Arturo Puig en “Grande Pa!”, estaba Carlín con “es una lucha”. Entonces me parecía que Juan tenía que tener una frase también y, la verdad, es que “y ahora me lo venís a decir?” fue lo primero que se me ocurrió. Traté de pensar una frase para cerrar un bloque. Como que alguien venga y le transmita una mala noticia y él responda, casi mirando a cámara. Estuvo a punto de no quedar en la versión final del programa, porque estaba un poco largo el guión y a la hora de cortar, lo saqué y lo volví a incorporar a último momento. Lo grabamos, pero nunca lo habíamos ensayado. Minutos antes, Gastón Pauls me dijo “no se cómo voy a decirlo” y cuando lo probó, vino con ese tono y el gesto incorporado. Me sorprendió a mí y se sorprendió él, así que quedó así.

EP: Dejando un poco de lado Todos Contra Juan, y pasando a un tema más general, ¿cómo analizarías, cómo describirías la TV argentina hoy en día?

GN: Creo que la tele se renueva año a año, pero por modas, por ciclos. Hoy quizás es el momento de Showmatch, y todo gira en torno a ese programa, en otro momento pudo ser Gran Hermano. Y abundan los programas de archivo, que algunos me encantan, en especial los que toman el material original y lo transforman por completo, generando un nuevo contenido. Pero hace unos años, no se podía mencionar ni un canal de la competencia, ni un artista de la competencia, ni un programa de la competencia. Y hoy, algunos usan el recurso de repetir fragmentos enteros de programas. Entonces, cuando a toda hora y en todos los canales la tele es tan autoreferencial, se pierde el lugar para contenidos nuevos. Lo más positivo es que este año hubo mucha ficción y de la buena, se recuperó el espacio del unitario, y eso siempre está bueno. La clave es que haya de todo, para que todos puedan ver lo que quieran.

EP: ¿Y en cuanto al cine argentino?

GN: El otro día leía una nota que decía que se habló mucho tiempo sobre el “nuevo cine argentino” y ahora se está empezando a hablar del “joven cine argentino”. Está arrancando otra camada de realizadores muy interesantes, y creo que es un buen momento en cuanto a contenido, en cuanto a películas que tienen algo para contar. Hubo una época en la que el cine estuvo un poco limitado a cierta mirada, que tenía que ver estrictamente con problemáticas sociales, o que satisfacía esa necesidad de los festivales internacionales de ver al país en la forma en que lo querían ver. Hoy aparecen cada vez más películas de género, y podemos mostrar que se pueden hacer acá, y en muchos casos con muy buenos resultados. Es complicado llevar adelante una película en nuestro país, desde lo económico y financiero, pero las nuevas tecnologías hacen que las trabas sean cada vez menores y los recursos sean más accesibles para todo aquel que tenga ganas de contar una historia.

EP: ¿Y si comparamos tanto la tele como el cine argentino con el extranjero?

GN: Realmente creo que la tele Argentina es muy buena, me atrevería a decir que es la mejor de América Latina. Inclusive comparada con varios países europeos, Argentina tiene una televisión muy interesante, y, de hecho, es una de las principales exportadoras de contenido a nivel mundial. Lo que ocurre en países como Estados Unidos, es que el presupuesto es infinitamente mayor, o en Italia, que tienen los “Big Shows”, que son mega producciones. La televisión británica me parece sumamente interesante porque tiene ideas muy buenas, están siempre a la vanguardia en lo que cuentan, especialmente en el humor, y esto es así desde los 60, con programas como el de los Monty Python. Hoy estamos pasando un gran momento en cuanto a contenidos televisivos.

En cuanto a cine, Hollywood tiene una gran cualidad que es saber cómo contar una historia. Tienen muy claras las fórmulas, las estructuras, saben cómo entretener. Ahora, qué cuentan, no suele ser de lo mejor últimamente. Creo que nosotros lo tenemos al revés: tenemos cosas muy interesantes para contar, pero tal vez en algunos casos tenemos que estar más atentos a cómo lo contamos.

EP: Siguiendo con el cine… se viene tu nueve película, “Todo lo que necesitás es amor”, qué nos podés adelantar al respecto?

GN: Estoy tratando de hacer esta película desde el año 2003 y por distintas circunstancias se fue posponiendo. Una de ellas fue Todos Contra Juan, que me ocupó 5 años de mi vida. Finalmente ahora empezamos a filmar en un mes. Es una historia de cuatro amigos, muy fanáticos de la música, de treinta y pico, que no han definido aún sus situaciones sentimentales. Es un guión en el que trabajé mucho. Básicamente, para un guionista, o un guionista obsesivo como yo, hasta que no están los actores en el set y la cámara lista, la reescritura y la modificación continúan. Mientras los productores se encargan de conseguir las formas de llevarlo a cabo, mi rol es pensar en el elenco y seguir puliendo el guión ad-infinitum. Ahora estoy en pleno proceso de armar el elenco. Es un elenco grande, son cuatro actores y sus respectivas parejas. Es intrincado reunir al grupo, necesito cuatro actores con energías diferentes pero, al mismo tiempo, tiene que ser creíble que son amigos desde la infancia, ya que se conocen desde los once años. Es complejo, y a la vez, muy disfrutable imaginar quién le va a poner el cuerpo a esto que vengo escribiendo, ver quién finalmente va a transformar unas líneas escritas en papel, en un ser de carne y hueso.

EP: Sos actor, guionista, director, músico… ¿hay algún rol en el que te sientas más cómodo o disfrutes más?

GN: Dentro de lo que es contar una historia, traté siempre de meterme bastante en todos los aspectos: desde la escritura hasta la realización, el montaje, la edición, la composición musical. Yo separaría en qué me sale mejor y qué disfruto más. Disfruto más primero la actuación, después la música, tercero la dirección y por último la escritura, el guión. Ahora, si tengo que decir qué creo que me sale mejor, hay que invertir ese orden por completo. El guión siempre me ha dado mi mayor fuente de laburo y fue a lo que más tiempo le dediqué. En la dirección me siento muy cómodo, disfruto muchísimo relacionándome con los actores, y con el equipo técnico. La actuación es, irónicamente, el ámbito donde más me formé. Tuve varios maestros y entre ellos destaco a Augusto Fernándes que me abrió la cabeza por completo. Es a lo que más años le dediqué, y casi nunca lo ejerzo, pero la actuación me ha servido mucho para conectarme con los actores a la hora de dirigir. La música es algo que tengo de modo casi intuitivo, es mi cable a tierra. Llego a mi casa, dejo todo y me pongo con mi guitarra, mi teclado o mis instrumentos… es una zona de disfrute absoluto, no pasa por lo racional. Cada vez que puedo, meto algo de cada rubro en mi trabajo, de hecho las canciones de Todos Contra Juan las compuse yo y ahora estoy componiendo varias canciones para la película.

EP: Y para terminar, vamos con el ping pong.

Un lugar en el mundo: Londres

Una comida: Sushi

Una película: Manhattan (Woody Allen, 1979)

Una banda de música: Beatles

Un instrumento musical: El piano

Tres elementos indispensables en tu vida: Guitarra (porque antes dije piano), mi MP3 y un elemento para escribir (sea servilleta y lápiz, máquina de escribir o notebook)

Tu mejor defecto: Mi caos

Tu peor virtud: Abarcar muchas instancias en mi trabajo

Cola de león o cabeza de ratón: Cabeza de un ratón cabezón

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