Entradas con el tag Armenia

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Sumgait es una ciudad ubicada en Azerbaiján, muy cerca del Mar Caspio y, en tiempos de la Unión Soviética, convivían allí armenios, azeríes, rusos y judíos de forma pacífica. En este contexto y los armenios en particular, cumplían un papel clave y se destacaban por sus profesiones. Se desempeñaban como ingenieros, médicos, profesores universitarios, docentes, etc, es decir, tenían un rol fundamental en el desarrollo de esa sociedad.

A fines de los años 80, cuando la URSS comenzaba a resquebrajarse, salieron a flote los odios étnicos, la intolerancia a los otros, signados por un chovinismo latente y profundo que esperaba ver la luz. Como represalia a los intentos independentistas de Nagorno Karabakh, un territorio que históricamente pertenece a Armenia y fue poblado siempre por armenios, los azeríes buscaban revancha.

El 27 de febrero de 1988 tuvieron lugar los lamentables hechos que luego serían conocidos bajo el nombre de “pogrom de Sumgait”. Pogrom en ruso significa devastar y hace referencia a levantamientos organizados por parte de una población civil contra otra, con el objeto de eliminarla: sintetizando, consisten en matanzas hacia las minorías. Exactamente eso fue lo que sucedió en aquél tiempo. Grandes grupos azeríes se organizaron bajo el mismo objetivo: atacar y destruir a los armenios que allí vivían. Es importante destacar la complicidad policial y política que se dio en Azerbaiján, pues es claro indicador de esa intolerancia y deseo de destrucción masiva de lo que ellos consideraban otredad. Se vivieron momentos de gran tensión: las turbas frenéticas cumplían con su plan sistematico: asesinatos, saqueos, incendios, violaciones… claro que no importaba ni el género ni la edad… una gran masacre. En esos episodios había cierta reminiscencia a lo que había ocurrido el 24 de abril de 1915: el genocidio contra el pueblo armenio por parte del Estado Turco. Habían pasado varios años, pero el objetivo era el mismo: exterminar al pueblo armenio… esa noche comenzaron las deportaciones masivas y los asesinatos de un millón y medio de personas. La misma matriz se presentaba nuevamente. El odio racial, la intolerancia, el imperialismo y la sed de destrucción volvían a imponerse por sobre la humanidad.

La situación en Sumgait comenzó a calmarse cuando tanques y unidades militares soviéticos entraron a la ciudad, imponiendo el estado de ley marcial y el toque de queda. El saldo fue más de 300 víctimas fatales, la destrucción total de viviendas, deportaciones y la imposición de la injusticia y una demostración de un estado de incultura feroz. Esto fue a lo que condujo el ciego nacionalismo azerí, apoyado por intereses políticos y económicos, repitiendo errores que degradan la dignidad humana.

Pero esto no quedó acá. En enero de 1990 nuevos episodios de violencia acontecieron en Bakú, la capital de Azerbaiján. Nuevos pogroms contra los armenios dejaron un saldo de 700 personas afectadas entre la muerte y heridas, un calco de lo que había pasado el Sumgait: robos, muertes, saqueos, deportaciones, violaciones y los más terribles crímenes. Esto puso en evidencia, nuevamente, la complicidad política acontecida.

Todos sabemos que las acciones del hombre son promovidas por intereses: ex nihilo nihil. Entonces, está más que claro que nada de esto fue casual, no hubo nada de azaroso ni inocente en este pogrom, tampoco fue un hecho aislado, sino que es parte de la herencia turca, signada por el odio y el chovinismo: son hechos motivados y promovidos… y si algo aprendimos con la historia de la humanidad, es que no hay nada inocente en este tipo de acontecimientos. De hecho, Human Rights Watch en un informe respecto al tema pronunció: “estas acciones no fueron espontáneas, ya que los atacantes tenían las listas de los armenios y sus direcciones”[1].

Así como el Estado turco continúa negando la existencia del genocidio, el Estado azerí le resta importancia a estos sucesos y, como si fuera poco, exige como propia y sin fundamento alguno, la República de Karabakh. Hasta cuándo? Un poco de memoria y a hacernos responsables de la historia de cada uno.

Por Eugenia Akopian

 


[1] [1] Conflict in the Soviet Union: Black January in Azerbaidjan, by Robert Kushen, 1991, Human Rights Watch

 

 

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«Tzitzernakaberd» (Ereván, Armenia) – Monumento dedicado a las víctimas del genocidio del pueblo armenio, prepetrado por el Imperio Otomano (Estado Turco) de 1915 a 1923.

El 24 de abril de 1915, para el pueblo armenio y la comunidad armenia internacional, no es un día más. El gobierno de los Jóvenes Turcos del Imperio Otomano (actual Estado de Turquía) decidía ponerle punto final a la “cuestión armenia”, dando comienzo así, al genocidio de armenios. El gobierno de los Jóvenes Turcos, decidía transformar en política de Estado la sistemática matanza de armenios en el extenso territorio de la Armenia Occidental y Anatolia. Fue así como en medio de la Primera Guerra Mundial, y ante la presencia de las poderosas potencias imperiales de aquel entonces, los Jóvenes Turcos daban cumplimiento a aquella decisión aniquilando a centenares de miles de armenios, deportándolos de sus tierras ancestrales, saqueándoles sus pertenencias, ocupando sus propiedades, secuestrando a sus mujeres y niños, y arrasando con el milenario patrimonio histórico-cultural existente. Los armenios eran arrancados de sus casas, y deportados hacia las afueras de las ciudades, al desierto, para dejarlos allí morir de sed y hambre, o fusilados por el ejército turco. Los que lograron cruzar el desierto y escapar, llegaron a las fronteras de Siria, Líbano, Irán, Grecia, donde fueron recibidos y donde pudieron reconstruir sus vidas. Mas tarde, muchos de ellos emigraron hacia todo América y Europa.

En aquel entonces, algunas voces se alzaron clamando piedad o describiendo la tragedia. Incluso lograban ser escuchadas. Mientras, las potencias seguían repartiéndose la región y sus riquezas a costa de enfrentar pueblos y de regar con sangre cada centímetro de tierra avasallada. El genocidio de armenios duro hasta el año 1923 dejando a su paso 1.500.000 muertos y centenares de miles de exiliados.

¿Por qué tomamos el 24 de abril como la fecha para conmemorar el genocidio de armenios?

En la madrugada del 24 de abril de 1915, el ejército turco secuestraba y asesinaba de inmediato alrededor de 600 intelectuales armenios en Constantinopla, entre ellos importantes políticos, escritores, militares y sacerdotes, dejando así sin referentes al pueblo armenio para organizar cualquier tipo de defensa. Durante los días siguientes y sin perder tiempo, comenzaba la deportación y asesinato sistemático de armenios.

Hoy

La República Argentina a través de una ley nacional, se suma a los reconocimientos internacionales del Genocidio Armenio. La Ley Nacional 26.199 fue aprobada por unanimidad en ambas del Congreso Nacional y promulgada el 11 de Enero de 2007 por el entonces Presidente de la Nación Dr. Néstor Kirchner, declara el 24 DE ABRIL “DÍA DE ACCIÓN POR LA TOLERANCIA Y EL RESPETO ENTRE LOS PUEBLOS” EN CONMEMORACIÓN DEL GENOCIDIO SUFRIDO POR EL PUEBLO ARMENIO.

El 29 de Diciembre del año 2000 el Escribano Gregorio Hairabedián, con el patrocinio letrado de su hija Dra. Luisa S. Hairabedian, inició un Juicio por el Derecho a la Verdad del Genocidio Armenio relativo a la búsqueda de la verdad y la lucha contra la impunidad del Genocidio de Armenios por parte del Estado de Turquía durante los años 1915/23, del cual específicamente fueron víctimas integrantes de su familia paterna y materna radicada en dicha época en los vilayetos de Palú y Zeitún, respectivamente.

A partir de la recolección de testimonios orales de sobrevivientes del Genocidio Armenio, la clasificación y selección de documentos internacionales que prueban de forma incontrastable la existencia de crímenes y graves violaciones a los DDHH que evidencian la existencia de una planificación del exterminio de armenio por parte del Estado Turco, la Fundación Luisa Hairabedian presentó en diciembre del 2010 un escrito judicial ante el Juez Oyarbide para instar una declaración y calificación de los hechos denunciados como “genocidio”.

Con la presentación de pruebas y el escrito judicial que analiza las mismas y le solicita al juez que dicte sentencia, el Dr. Oyarbide resolvió que Turquía cometió GENOCIDIO contra el pueblo armenio y puntualmente contra la familia de Gregorio Hairabedian

 

Actos conmemorativos:

Los jóvenes de la comunidad armenia de Buenos Aires organizan el “ENCUENTRO POR LA VIDA, LA VERDAD Y LA JUSTICIA”, el 4 y 5 de mayo próximo en el Centro Cultural Haroldo Conti (ex ESMA). El objetivo de este evento es conmemorar el 96° aniversario del Genocidio Armenio y celebrar la reciente resolución de la justicia argentina que dictaminó a Turquía como culpable del delito del genocidio contra el pueblo armenio. CLICK AQUÍ PARA MÁS INFO

La llama eterna en el monumento a los mártires

13.09.2010

Ararat

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Fotos: Eugenia Akopian

El Ararat es parte de Armenia histórica y forma parte de los símbolos patrios de ese país. Según el libro del Génesis, el Arca de Noé se posó en este monte luego del Diluvio Universal. Su imponente altura de 5.165 metros hace que sea visible desde gran parte de la capital armenia, Erevan. Éste fue el deseo del arquitecto A. Tamanyan, quien diseñó la ciudad en 1924 para que cada armenio pueda ver desde su ventana el mítico monte.

A veces se esconde tras las nubes y se refugia entre ellas. Se hace desear. Se sigue escondiendo. Pero una vez que se deja ver, lo hace con toda su majestuosidad y hace valer la espera.  Se hace inevitable no buscarlo y mirarlo y mirarlo. Despliega una paleta de colores, imponiéndose como guardián de una cultura y un pueblo milenario.  Transmite paz… energías… buenas vibras… fuerza… poder.  Hace que los segundos se detengan, creando una atmosfera de sensaciones infinitas.

Simplemente, Ararat… majestuoso e imponente

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Martirós Sarian nació el 28 de febrero de 1880, en Nor Nakhicheván, Rusia, donde vivían, en su mayoría, armenios provenientes de Nakhicheván.  En 1895, se recibió de la escuela de Nor Nakhicheván y desde 1897 a 1904 comenzó sus estudios en arte en la Escuela de Arte de Moscú.  Sus obras artísticas fueron claramente influenciadas por los estilos de Paul Gaugin y Henri Matisse. Una de las características de la pintura de Sarian fueron los paisajes, en su mayoría referidos a las montañas, bosques, ríos y lagos de Armenia.

Fue testigo de hechos aberrantes de la historia del hombre del siglo XX: presenció dos guerras mundiales y el genocidio que sufrió el pueblo armenio entre 1915 y 1923.

En el período de 1910 a 1913 viajó por Turquía, Irán y Egipto, donde se vio influenciado por las corrientes artísticas de las mencionadas regiones. Para esa época, ya era un pintor reconocido y consagrado.  Luego, volvió a Armenia, precisamente a la ciudad de Echmiadzín, para brindar ayuda a los refugiados que habían escapado del genocidio, mostrando un gran compromiso social con su pueblo y su país: “la orgía de la muerte se derramaba en un gigantesco mar humano hasta las laderas del Ararat. Sólo en las horas de la noche los quejidos y gritos de ayuda se calmaban apenas. La muerte tragaba su porción diaria… ¿qué se podía hacer? Nunca en mi vida me sentí tan impotente”[1]. En este lapso Sarian dejó de pintar y se dedicó plenamente a asistir a las víctimas. Su dolor fue tan fuerte que tuvo alteraciones nerviosas y psicológicas, de las cuales no pudo recuperarse por un largo tiempo.

Luego de la Revolución Rusa se trasladó Rusia por un período de tres años, para después volver ya definitivamente a Armenia.  El paulatino florecimiento de su patria lo hizo revivir: presenció el renacimiento de su pueblo que lo inspiró a continuar con su labor. Durante estos años, “Sarian conservó su interés por la naturaleza muerta, los paisajes y los retratos. Mientras que en el período anterior prevalecía lo general sin destacar detalles, ahora comenzó a prevalecer un interés especial hacia los detalles y lo individual. No son flores, frutas, montañas, gente, sino que son éstas flores, éstas frutas, éstas montañas, ésta persona las que se sitúan en el centro de atención del artista”[2].

Durante su vida artística en Armenia se caracterizó por ser un gran paisajista, pero además, fue quien diseñó el escudo de la República Socialista Soviética de Armenia, fue elegido como diputado del Soviet Supremo de la URSS y fue galardonado con la Orden de Lenin[3] tres veces y otros premios y medallas.

Sarian murió en Ereván, a los 92 años, el 5 de mayo de 1972. Su antigua casa se ha convertido en un museo dedicado a su trabajo con cientos de artículos en exhibición. Además de esto, el museo también funciona como centro de investigación artístico, donde se realizan diferentes análisis de obras de arte.

Sus obras se exponen en la Casa-Museo Martirós Sarian (Foto 1), Sarian Street 3, Erevan, Armenia y en la Galería Nacional de Arte de Armenia (Foto 2), ubicado en la Plaza de la República.


[1] Sarian, Martirós. De mi vida. Moscú 1970.  Pág. 242

[2] Stepanian , Nonna. Arte de Armenia. Editorial Sovetsky Khudoznik. Moscú 1989. Pág. 187

[3] Galardón civil más importante de la URSS