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Ricardo  Forster es filósofo y ensayista, investigador y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires y Distinguished Professor de la Universidad de Maryland. Forma parte de la revista Pensamiento de los Confines, una revista de ensayos que aborda los campos de la cultura, la estética, la teoría crítica, la filosofía y la literatura. Es, además, uno de los fundadores de Espacio Carta Abierta. Las integrantes de EL PUENTE tuvimos a Ricardo como profesor en la materia Principales Corrientes del Pensamiento Contemporáneo, de la carrera Ciencias de la Comunicación. Esta vez tuvimos una charla entre informal y académica, mantuvimos una conversación acerca del mundo actual, las relaciones que se tejen en él, los actores sociales que allí se desenvuelven y los fenómenos que allí ocurren.

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El Puente interviewed the actor Daniel Messier who told us about his new film Rogues

(a continuación podrás encontrar la entrevista en español)

What does acting means to you?

Acting is Life. It is living the character’s life. Finding the character within yourself and finding truth in his thoughts, actions and his behavior. I find it fascinating because it is really a study in human behavior. And as an actor we can live many lives through our work, investigate the lives of others and get to play those characters. I think that acting helps you better know yourself and others, if you really do the research and investigate human behavior.

How did you started?

As a kid, I grew up watching many action and cop movies, like any other boy. Stallone and Clint Eastwood were my favorites, for different reasons. I always dreamt of being in movies, being those characters, being the hero. I used to take my mother’s old camcorder and film myself doing scenes of Stallone’s movies in the living room. But it was only many years later, during my first trip to Los Angeles, that I really realized that it could become a reality. I started taking acting classes during my last year of graduate studies.

The teacher, Marc Durso, would make us do basic exercises bases on behavior, and in the beginning, I didn’t understand what the purpose of these were. But in little time, it became so interesting to see how acting is the study of human behavior. And I was hooked.

What is Rogues about?

“Rogues” is a character-driven action thriller. We dive into the world of Gabriel Vega, a former child solider who had been recruited at a young age to serve as a Colombian paramilitary hitman. It takes us from his origins and lead us into his attempt at redemption by leading a normal life under a new identity.

His life is turned upside down when the CIA blackmails him into helping them clean up the mess of black operation gone bad. Rogues is the story of a man’s quest for redemption as he struggles to live with the guilt and of his past sins. Ironically, it is while wanting to escape his old self that he will find himself in the middle of an epic battle for his life while being the centerpiece of an international political battle between the US Government, the FBI, the DEA, the Mexican cartels and America’s “war on terror”. This film dives us into a world where the struggle for power, the political and international conflicts, the lies and agendas of those in power compromise the lives of the ones they use to cover up and pursue their goals. The line between good and bad are blurred, as all the characters in Rogues struggle with their own identity and their perception of what is right and what end ultimately justifies the means.

How is working on it?

It’s an experience I can’t compare to anything I’ve done professionally. I feel like it has consumed me for the past 18 months. Countless hours of research based on true events and being inspired by real life characters and people have combined to make it an experience that has drawn me into experience human behavior to its core. Working on Rogues combines the creative elements of storytelling and visual imagination with the physical demands of training to make Gabriel Vega believable. Rogues isn’t a Hollywood movie. The pre production meetings were quintessential in helping us decide the tone and direction for the movie. We didn’t make to make a typical action movie with a hero that we knew would eventually be stronger than anybody and prevail.

How is working with Martin Yernazian, the director of this film?

Demanding, challenging, rewarding, exceptional. Martin is not a regular person, you can’t expect to do the “normal” things and take the “normal” steps with filmmaking with him. He will push you, and he will push himself further than you ever thought possible. He is extremely demanding of himself and of those he works with. He has a vision, a mind that never stops working and it forces you to keep up with him. Working with Martin is like taking 3 shots of espresso and walking into a giant snake pit with the mentality that it’s either going to be us or them, and that turning back is not the option.

* Daniel Messier is currently working on the pre production of the film Rogues,  with Martin Yernazian and the Atorrante Films team

Rogues, el nuevo proyecto de Atorrante Films
El Puente entrevistó de forma exclusiva al actor Daniel Messier, quien nos contó sobre su nueva película Rogues

¿Qué significa la actuación para vos?
Actuar es vida. Es vivir la vida del personaje. Es identificarte con el personaje y encontrar la verdad a través de sus pensamientos, sus acciones y su conducta. Lo encuentro como algo fascinante porque realmente es el estudio del comportamiento humano. Como actores podemos vivir varias vidas mediante nuestro trabajo, investigando las vidas de otros e interpretando a esos personajes. Creo que actuar permite conocerte mejor y a los otros también, si es que realmente haces una investigación sobre el comportamiento.

¿Cómo fueron tus comienzos?

Como niño crecí mirando muchas películas de policías y de acción, como cualquier chico. Siempre soñé en estar en ese tipo de películas, ser uno de esos personajes, ser un héroe. Por diferentes razones, Stallone y Clint Eastwood eran mis preferidos. Solía tomar la vieja cámara de mi mamá y me filmaba a mi mismo haciendo las escenas de las películas de Stallone.

Pero sólo algunos años más tarde, en mi primer viaje a Los Ángeles, me di cuenta de que eso podría transformarse en realidad y empecé a tomar clases de actuación durante los últimos años antes de recibirme. El profesor, Marc Durso nos enseñaba ejercicios básicos referidos al comportamiento y al principio yo no entendía cuál era el propósito de eso. Pero después de un tiempo, el hecho de ver que la actuación es el estudio de la conducta humana se convirtió en algo tan interesante que me enganchó.

¿De qué se trata Rogues?

Rogues es un thriller de acción dirigido con carácter. Nos sumergimos en el mundo de Gabriel Vega, un ex niño soldado que había sido reclutado a temprana edad para servir como un asesino a sueldo de paramilitares colombianos. Nos remontamos a sus orígenes y seguimos en su intento de llevar una vida normal bajo una nueva identidad. Su vida da un vuelco cuando la CIA lo chantajea para que los ayude a limpiar el desastre de una operación que salió mal.

Rogues es la historia de un hombre que busca liberarse mientras lucha por vivir con la culpa y con sus pecados pasados. Irónicamente, justo cuando Vega se quiere escapar de su viejo “yo”, en ese momento se va a encontrar en medio de una batalla épica para salvar su vida, mientras se desata una verdadera guerra política entre el Gobierno de los Estados Unidos, el FBI, la DEA, los carteles mexicanos y la «guerra contra el terror» de los EUA.

Este film nos lleva a un mundo de lucha de poder, de conflictos políticos e internacionales. Habla sobre las mentiras y las agendas de aquellos que tienen el poder que comprometen la vida de los demás para beneficio propio y lograr sus objetivos.

¿Qué implica trabajar en este proyecto?

Es una experiencia que no puedo comparar con nada que ya haya hecho a nivel profesional. Siento que me consumió en los últimos 18 meses. Acá hubo incontables horas de investigación basadas en hechos reales y, además, está inspirada en personajes de la vida real. Trabajar en Rogues combina los elementos creativos de la narración y la imaginación visual con las exigencias físicas para darle vida a Gabriel Vega y hacerlo creíble. Rogues no es una típica película de Hollywood. Las reuniones de preproducción fueron esenciales para nosotros y nos ayudaron a decidir el tono y el rumbo de la película. Nosotros no estamos haciendo la clásica película de acción con un héroe que sabemos que se va a ir haciendo cada vez más fuerte y va a triunfar.

¿Cómo es trabajar con Martín Yernazian, el director de esta película?

Exigente, desafiante, gratificante y excepcional. Martín no es una persona común, por lo tanto, no podés esperar a hacer cosas “normales” y dar los pasos “normales” cuando filmás con él. Martín te empuja y se empuja a sí mismo más de lo que uno piensa que es posible. Él es exigente consigo mismo y también con los que trabaja.

Trabajar con Martín es como tomarte tres shots de café espresso y entrar a un nido de serpientes con la mentalidad de que van a ser ellos o nosotros, y el hecho de voltear hacia atrás no es una opción.

N de la R: Actualmente Daniel Messier está trabajando  en la pre producción de la película Rogues,  junto a Martín Yernazian y el equipo de Atorrante Films.

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¿Cómo ve los medios de comunicación en América Latina?

Hay una concentración de los medios en muy pocas manos, cada vez menos. En América Latina corremos el riesgo de que aquellas viejas dictaduras militares de hace 30 años sean hoy sustituidas por dictaduras mediáticas. Antes los medios eran el “cuarto poder” fiscalizador de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial; hoy se han convertido en un poder que no hay quién lo fiscalice, para lo cual tendríamos que crear un quinto poder. Ese debería ser el de los usuarios o de la ciudadanía, para poder controlar a los medios de comunicación que presionan y son representantes de grandes grupos económicos. Los medios dan la palabra, la quitan, deciden quiénes son los protagonistas, quiénes son los antagonistas. Deciden, sobre todo, la agenda informativa y la agenda política de los Estados.

En América Latina hay un claro monopolio por parte de grandes grupos multimedios. ¿Cómo influye esto en el mapa de medios de la región?

El tema es que Clarín en Argentina, O Globo en Brasil, Mercurio en Chile, Televisa y Azteca en México, no dejan respirar a nadie. El hecho no es sólamente tener el medio, sino dominar la torta publicitaria, la opinión pública, marcar la agenda. Es brillante, porque estos conglomerados tienen diarios oficialistas, diarios de oposición, van desde la fabricación de papel (en el caso de los diarios) hasta los grandes multimedios. Esto se da con el aval y el respaldo de los Estados. Si hablamos de democratización, hasta que no logremos poner a estos medios en su lugar no se puede llegar a nada. Por ejemplo, hay una confusión muy grande: la gente cree que estos grandes medios son dueños de la televisión y no es así. Hay una concesión que les da el Estado, ya que las ondas electromagnéticas son patrimonio de la humanidad administradas por los Estados y los Estados somos todos. Entonces, hasta que no logremos una democratización de las frecuencias, todo lo demás es hablar en vano. La lucha principal tiene que ser por la oportunidad de acceso igualitario de todos los ciudadanos a las frecuencias.

¿Cómo se puede contribuir a la democratización de la comunicación en general y de los medios en particular? ¿Qué rol deberían jugar los Estados?

Primero, nadie puede creer que es dueño de una televisora o una radio, sino que goza de la concesión de frecuencia que le da el Estado por tiempo determinado y con condiciones precisas para su explotación. Hoy, los grandes medios comerciales de comunicación intentan tomar el rol que hace 30 años tenían los militares: convertirse en el primer poder. En América latina se necesitan en forma urgente leyes de radiodifusión que repartan las frecuencias en tres partes: una privada, otra estatal y rescatar el espacio público para las organizaciones sociales, universidades, sindicatos, gobiernos locales, formadores de ciudadanía y no de consumidores.

¿Qué estrategia habría que plantear para que los medios de comunicación se construyan como herramientas para la transformación social? ¿Pueden asumir ese papel?

El medio como herramienta es un medio para informar y para formar y, actualmente, no cumple generalmente con ninguna de estas dos tareas. Es también una estafa al consumidor, porque en vez de darte información te dan opinión y en lugar de opinión te dan propaganda.

TELESUR

¿Cómo surgió TeleSur?

TeleSur, que nació en el 2005, es un viejo sueño de periodistas, de trabajadores de la cultura latinoamericanos. Siempre peleamos por la utopía de un medio de comunicación que nos integrara en América Latina. TeleSur surgió en circunstancias donde había cambios sustantivos en América Latina, inimaginables 10 años atrás. Se dio en un momento en el cual hubo una baja estrepitosa de los precios de la tecnología y se dio porque apareció una convicción política de tener espacios públicos. El proyecto fue asumido desde el principio por el gobierno de Venezuela, impulsándolo para que luego se fueran sumando Argentina, Uruguay, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, y así sucesivamente, como accionistas. Esto no quiere decir que los Estados tengan mayor participación en la programación ni nada por el estilo, sino que son parte del directorio de la empresa. TeleSur surgió como un proyecto político y estratégico: político porque un Estado se presenta para la recuperación del espacio público; estratégico porque se convierte en una alternativa al mensaje hegemónico, porque hay que romper una cantidad paradigmas asentados durante muchos años y hay que entender, entre otras cosas, que alternativo no significa marginal. Todavía calificamos de alternativos a los pequeños medios, pero que no son alternativos a nada. Para ser alternativo tiene que haber una opción diferente a la regente. Para ser realmente alternativo al mensaje hegemónico hay que tener tecnología de punta, la misma calidad de forma y mucha mejor calidad de contenido.

Dado que las noticias internacionales son distribuidas por dos agencias estadounidenses, ¿cómo tomaba TeleSur esta información?

El problema mayor es que casi toda la información que se genera en el mundo es gestionada o producida por agencias trasnacionales de noticias y ahí nosotros aparecemos en blanco y negro –en negro, en realidad, porque sólo existimos cuando nos ocurre una desgracia. Entonces pusimos oficinas y corresponsalías propias en todos esos países. En el caso de la información que viene de otros países, tenemos la necesidad de volver a los orígenes del periodismo y saber que la noticia no surge como hongo, sino que tiene un contexto (histórico, geográfico, cultural) y un enfoque editorial. Una información sin contexto es una desinformación. Hay que retornar a las bases del periodismo, jugar a ser periodistas realmente. Investigar, saber, poder comunicar sabiendo. Es difícil cambiar el estereotipo que las grandes trasnacionales de la noticia han impuesto durante mucho tiempo. Por ejemplo, las informaciones sobre el Medio Oriente se escriben sobre “palestinos terroristas”: ya no son simplemente palestinos, sino que nacen con la etiqueta de que son terroristas. Un colombiano seguramente es un sicario narcotraficante y un argentino es un tipo melancólico que baila tango y le gusta jugar al fútbol. El informe Mc Bride de la UNESCO, donde se pide un nuevo orden informativo internacional, es de 1980, pero si lo publicás hoy parece que hubiera sido escrito ayer. Nosotros seguimos hablando de un nuevo orden informativo. El problema es que ese orden informativo cambió radicalmente, se impuso el Norte con el pensamiento único, el mensaje único, la imagen única. Y no es fácil democratizar ese orden, porque ya no es Estados Unidos o Inglaterra sino que son los grandes consorcios internacionales que dominan el 90% de la información del todo el mundo. Nosotros, los latinoamericanos, tenemos que hacer nuestro trabajito. Lo que demuestra TeleSur es la posibilidad de tener medios, herramientas de comunicación que no estén confiando en el modelo del Norte sino que puedan ser una voz propia dentro de América Latina. Nuestro mayor problema es que hemos estado ciegos de nosotros mismos. Fuimos entrenados durante cinco siglos para vernos con ojos extranjeros. Incluso hoy nos interesa saber más lo que dice el señor Obama sobre la economía de la Argentina que lo que opinan los argentinos mismos. Esto es una demostración de esta dependencia cultural del exterior. Pero vamos cambiando, ya empezamos a vernos con nuestros propios ojos, ya nos reconocemos no sólo como altos, rubios y de ojos celestes (como nos muestran en la publicidad), sino que también somos indios, blancos, negros, armenios, italianos, todo eso mezclado en esta diversidad cultural tan especial que es América Latina, un continente diverso, un continente plural. Y esto no se ve reflejado en los medios de comunicación.

¿Cómo  fue su alejamiento de TeleSur?

Triste, con la sensación de no haber logrado todos los objetivos, con la sensación de la agonía de un hijo. Pero nuestra labor era demostrar que sí se puede: abrimos una ventana y ahora a las nuevas generaciones les toca crear y abrir una, diez, mil ventanas, puertas, para democratizar la información y la comunicación.

EL SER ARMENIO

¿Qué es para Usted ser armenio?

Ser armenio es ser portador de una herencia cultural muy interesante, muy importante y también una herencia de una vocación de lucha, de defensa de la nacionalidad, de los principios. Es tener una historia de heroísmo, de revolución, de resistencia a la opresión. Es saberse distintos y mantenerse grandes dentro de esa colectividad rodeada por culturas diferentes, porque Armenia es una isla dentro de un mar de culturas diferentes. Lamentablemente también es sufrir. Sufrir por una Diáspora que en el momento de tener que ayudar a sus conciudadanos, sus hermanos o sus parientes en Armenia, prefirió hacer negocios en vez de respaldarlos solidariamente. Es sentir vergüenza de esa Diáspora. Pero también es reconocerse con cualquier armenio en cualquier lugar del mundo y sentirse hermano; y asimismo es un compromiso mantener y cuidar todos esos valores que nosotros heredamos de nuestros padres, de nuestros abuelos. Es también construir una sociedad propia, una sociedad mejor, una nación. Nosotros tenemos la obligación de hacer eso en los países en los que vivimos, donde estamos participando de estas sociedades. No podemos vivir en guetos, tenemos que ser parte de las sociedades, entender que este es un mundo diferente de como lo entendieron nuestros padres y abuelos. A mi me emociona mucho estar en Córdoba [la entrevista se realizó durante un Congreso de Comunicación], porque aquí vivió uno de los héroes revolucionarios armenios, Aram Yerganian, de quien he heredado el nombre. Es una demostración de la decisión de lucha política y el uso comunicacional o mediático de esa lucha política. Creo que tenemos muchos motivos para enorgullecernos, armenios como Víctor Hampartsumian,  uno de los científicos más notables de la Unión Soviética; los hermanos Mikoyan (uno, Anastás, fue Primer Ministro durante mucho tiempo y el otro fabricó los aviones Mig); Charles Aznavour; Aivazovsky; todas personas que la gente que no asocia con lo armenio.

¿Cómo fue su juventud dentro de lo que es “lo armenio”?

Yo me crié cantando canciones revolucionarias en el club armenio, escuchando los cuentos de la lucha contra los turcos, de la Primera República, de la sovietización. Recuerdo algo que descubrí muchos años después: cuando íbamos al club, una señora de apellido Stepanian, que tenía una voz muy dulce, cerraba casi todas las fiestas cantando una canción de cuna preciosa que emocionaba a todo el mundo. Y un día pedí la letra de esa canción: decía “venganza, venganza contra el cruel asesino” y eso me puso los pelos de punta. Lo que era esa realidad que se vivía, de familias diezmadas… Toda mi juventud fue totalmente armenia, los tres hermanos vivíamos en el club armenio, militábamos en la Juventud Armenia, participamos en todas las grandes manifestaciones con respecto al genocidio, tanto en la Argentina como en Uruguay, con algunas acciones “locas” y demás. Después vimos que muchos de los que se hacían los revolucionarios fueron cómplices y delatores de las dictaduras militares, se enriquecieron delatando armenios y quedándose con su dinero. Eso fue un verdadero asco. Creo que eso es la condición humana, no tiene que ver con el hecho de ser armenio, pero dolió porque eran armenios. Yo me siento muy armenio, incluso suelo escribir con música armenia de fondo, pero debo decir que me siento totalmente latinoamericano también.

Bueno, de eso se trata, ¿no? Lo decía anteriormente: insertarse en las sociedades en las que vivimos.

Claro. Nosotros vivimos en las realidades de nuestros países, participamos activamente y no nos recluimos en guetos. Sobre todo ahora, que hay una Armenia independiente, donde ya no hay excusas si queremos ir. Y ahora que no hay impedimentos… nada… salvo aquellos que tienen mucha plata y tienen su villa de verano en alguna zona montañosa y de buena vista . Esto te enseña que el capital es el capital y no tiene nacionalidad ni pasaporte.

¿Cómo ve el tratamiento de la denominada ‘Causa Armenia’ en los medios?

Hay posiciones muy interesantes y muy serias de armenios que luchan por la Causa Armenia. Es una causa nacional, una causa justa, una causa de la humanidad. Creo que entre los armenios hubo una tendencia a jugar de víctimas y a no tomar el hecho como algo político. Pero por suerte hubo gente que entendió que este es un hecho político y que había que manejarlo como tal en el panorama internacional y así se fueron encarando batallas. El caso de Armenia es una clara demostración de la traición de las grandes potencias respecto de las causas nacionales, la compra de conciencias durante muchos años y también todavía hoy es un problema para los turcos, que no logran ingresar a la Unión Europea hasta que no lo reconozcan. Creo que para los turcos sería rescribir la historia y para los armenios nos representaría mucho, sería una recompensa moral. Pero lamentablemente eso no va a cambiar la vida en Armenia, que es una vida pauperizada y es así porque aquellos que durante años hicieron plata hablando de retorno a la patria ignorada son los que hoy hacen negocios y venden armas para que puedan ser destruidos por sus vecinos.

La Causa Armenia no es un tema que esté presente en los medios. ¿Qué falta para que así sea?

Falta convicción de la gente que lo maneja. Convicción militante, no declamativa: esto no es negociable. Se lograron victorias fuertes en Francia, en Argentina, en Venezuela, en Uruguay. Esto viene más por las presiones y los sondeos en Francia y Alemania. Incluso hay una baja grande en la influencia que tenían las iglesias armenias en las comunidades. Además, los armenios no tienen suficiente información como para poder encarar la Causa Armenia.

Entonces es un problema de desinformación.

Es un problema de saturación de la información y desinformación. Hay que dar información para saber de qué se trata. Pero los armenios no tienen un discurso de que es un hecho político, sólo tienen el discurso de la víctima.

¿Cómo cree que debería ser la relación de la actual República de Armenia y la Diáspora?

Yo creo que, como todo país de emigrantes, tendría que tener una forma de relación con la Diáspora que fuera más allá de la relación de pedido de dinero. Una relación cultural fuerte. La Diáspora también tendría que tener la necesidad de una mayor relación con la Patria. Creo que antes de que fuera una república independiente las cosas eran más fáciles: estaban los que la amaban y los que la odiaban. Hoy todos tienen que amarla –o deberían. No olvidemos que es un Estado, un país que tiene sus formas de gobierno y nosotros creemos que esos son “tal partido” o “tal grupo económico”. Mientras pensemos con mentalidad de empresarios vamos a pensar en lo económico; cuando pensemos con mentalidad de Diáspora, cultural y políticamente, podremos tener una relación mejor y diferente. Yo creo que a los que más les ha dolido la separación de la Unión Soviética es a los armenios de Armenia, que tenían un paraguas que ya no tienen. Pero esa es la realidad y sobre ella hay que trabajar.

¿Qué papel nos toca a los jóvenes?

Es estar informados y aggiornar a los viejos decrépitos que todavía mandan en las colectividades y generaciones que no supieron hacer su trabajo. Buscar nuevas formas de relacionarse con la Patria. No hablo de beneficencia, hablo de solidaridad, de deuda de la armenidad con Armenia, de buscar otras formas. Por ejemplo, en lugar de mandar misiles construyan 25 casas. Armenia necesita todo. No apostemos al negocio de la destrucción sino a la construcción. Con esa nueva mentalidad, los jóvenes tienen que sacar a esos viejos decrépitos y tomar el mando para poder cambiar la relación de la diáspora con la Patria.

CONFERENCIA. De izq. a der: Prof. Guillermo Mastrini, Aram Aharonian y Lic. Gabriel Mariotto durante la charla «Comunicación y Democracia» realizada en junio de 2009 por la Liga de Jóvenes.

Entrevista realizada en Agosto de 2008


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EL PUENTE tuvo la oportunidad de entrevistar al Dr. Atilio Borón, reconocido politólogo y sociólogo. Más que entrevista, fue una charla amena en la que el Dr. habló de la actualidad latinoamericana y también sobre sus encuentros con Hugo Chávez y Fidel Castro.

El Puente: Primero quisiéramos preguntarle sobre la actualidad latinoamericana y la reciente ruptura de relaciones entre Venezuela y Colombia.

Atilio Borón: Es una situación muy delicada. Uribe está dejando el terreno totalmente embarrado para su sucesor, Juan Manuel Santos. Él, de manera muy significativa dijo que en este momento lo mejor era no pronunciarse en relación a este incidente y se despegó de la iniciativa de Uribe. Esto que sucede ahora, hay que inscribirlo dentro de lo que es la campaña de militarización de América Latina, promovida por el gobierno de los Estados Unidos con mucha fuerza. Es una campaña que se manifiesta no sólo en las siete bases militares, sino en todas las bases que hay además de Colombia. Hay bases en Honduras, en El Salvador, en Panamá, ahora en Costa Rica hay siete mil marines autorizados a desembarcar, hay bases en Paraguay, en Perú, en las Malvinas y probablemente vaya a haber una base en Brasil. Sobre estas se dice que son bases de la DEA y que es para entrenamiento de policías, hay sospechas de lo que pueda pasar allí. Se está tramitando también una base en la Guayana Francesa, con lo cual, el corazón de Sudamérica, la cuenca amazónica, quedaría totalmente controlada por esta base. En este sentido, la movida de Uribe es, precisamente, demostrar la necesidad de tener esas bases: esto se demuestra armando un conflicto con Venezuela. Yo quiero aclarar que no creo ni una palabra de lo que dice Uribe, él es un mentiroso profesional, es un psicópata, es un señor que ha mentido de una manera escandalosa y ha ocultado crímenes de extraordinaria gravedad, como es el caso de los falsos positivos. Esto de que hacían aparecer gente como guerrilleros capturados y, en realidad, eran pobres muchachitos analfabetos que habían sido reclutados para trabajar en el ejército y ahí Uribe bombardeó Ecuador, supuestamente para perseguir a los guerrilleros… en fin, es un hombre que ha dado mil pruebas de que su palabra no tiene ningún valor. Pero, de todas maneras, logra tensar una situación y precipitar a dos países, no te digo al borde de una guerra, pero sí acercarlos a una guerra. Y con Estados Unidos interesado en que esa guerra se produzca, porque ellos confían que una guerra en vísperas de las elecciones de septiembre en Venezuela podría perjudicar gravemente las chances de Chávez. Y claramente esto merece un plan: Uribe es una persona que no tiene ninguna autonomía respecto a los Estados Unidos. Tiene un prontuario como narcotraficante que es impresionante, lo podés comprobar metiéndote en los National Archives de Washington University de Washington DC. Me parece que esto es parte de ese plan y habrá que ver de qué manera la UNASUR, no la OEA, se encarga de resolver el tema. La OEA lo único que va a hacer es agravar el tema.

EP: Cómo podría interceder la UNASUR en este conflicto?

AB: La UNASUR debería poder actuar aquí. Es un ámbito claro de jurisdicción de la UNASUR y no debería haber ningún problema para su actuación. Habrá que ver si el secretario del organismo que es el expresidente Néstor Kirchner toma cartas en el asunto. A mí me preocupa que 24 horas después de haber iniciado este incidente diplomático tan serio, Kirchner no se pronunció al respecto. Él ya tendría que haber volado a Bogotá y a Caracas para iniciar un proceso de mediación, pero todavía no lo hizo y lo debería hacer lo antes posible y evitar que esto caiga en manos de la OEA, porque ella está sometida cada vez más a un férreo control de los Estados Unidos. Si bien hay algunos conflictos entre la OEA y el Departamento de Estado, no cabe duda que el DE va a hacer todo lo posible para crearle problemas al gobierno de Chávez, sobretodo, en vistas a la próxima elección.

EP: Ahora pasamos a otro aspecto… quisiéramos saber su opinión respecto al rol del intelectual en la sociedad de hoy y consecuentemente, su relación con la comunicación.

AB: Es un papel muy importante, sobre todo, porque hoy en día hay una posibilidad que antes no había, esto es, la expansión del sistema mediático que también cubre el espacio público y esto es muy importante. Algunos intelectuales, no todos, es decir, intelectuales con cierta capacidad de trasmitir ideas en un sentido claro, persuasivo, al alcance de toda la gente, pueden llegar a tener una influencia social muy grande, cosa que antes era difícil, porque antes no tenías un sistema de medios de comunicación de masas, básicamente la televisión y la radio… estoy pensando en comparación al comienzo del siglo XX… el papel del intelectual era mucho más acotado. Era aquel que hablaba al oído del príncipe o de los partidos políticos y no mucho más. Hoy en día tiene una importancia enorme. Y, el estrato intelectual es un estrato que ha sido crecientemente ganado en los últimos 20 años diría yo, por las políticas del imperio, que ha desarrollado políticas muy hábiles en ese sentido. Desde vastos programas de becas para la formación de jóvenes investigadores en el ámbito de las ciencias sociales, las humanidades; el papel muy importante que se le ha dado al periodismo y a la comunicación de masas en todos estos programas de becas, entonces el resultado es intelectuales que están lejos de asumir una postura crítica como uno quisiera que ellos asumieran. De manera que un intelectual jugado con el sistema desempeña un enorme papel conservador porque su voz se amplifica por todos los medios de comunicación. Un intelectual que está en contra del sistema, tiene cada vez más dificultades para hacerse escuchar. No solamente en Argentina, sino también en Europa y en Estados Unidos.

EP: Se me hace inevitable no  preguntarle sobre sus encuentros con Fidel y con Hugo Chávez…

AB: Han sido encuentros muy interesantes, muy fructíferos. Con Fidel me encontré el 7 de marzo de 2009 y lo vi muy bien. Fue algo muy sorpresivo. Estaba en La Habana almorzando con unos amigos, entre ellos el Viceministro de Cultura de Cuba, a quien llamaron a su celular y le preguntaron si yo estaba con él y efectivamente dijo que sí, y le dijeron “entonces que se prepare porque a las cinco lo van a pasar a buscar para llevarlo a ver al Comandante, el Comandante quiere hablar con él”. Hacía tiempo que no lo veía, no lo había visto desde el 2005. Lo vi bien, pero mucha gente no me creyó, pensó que estaba engañándolos, pero lo vi realmente muy bien. Lo vi muy fuerte, muy lúcido, como siempre. Un hombre muy conectado con todo lo que pasa en el mundo, con un nivel de información realmente asombrosa, siendo un hombre muy mayor ya, cuando lo vi ya tenía 82 años cumplidos y sin embargo, lo vi con mucha energía. Le hizo caso a los médicos, cosa muy importante, porque no les hizo caso antes. Mejoró mucho y el proceso de recuperación ha seguido su curso, fijate que en las últimas fotos de estos días se lo ve como un hombre muy bien plantado, incluso yo lo pude ver a través internet en una mesa redonda y se lo veía lúcido que seguía las preguntas y podía hablar y articular de lo más bien. Es decir, está muy bien, como un señor muy mayor, pero con un enorme grado de formación sobre lo que está pasando en el mundo y con un diagnóstico muy pesimista sobre el mundo

EP: Sí, incluso sus últimas declaraciones son entono a las armas nucleares…

AB: Él teme mucho que en la locura esta, los Estados Unidos desencadenen una guerra atómica. Está muy preocupado por eso y dice que se está jugando con fuego y son cosas que no se pueden hacer, pero se están haciendo. Cuando yo estuve con él, fue una entrevista bastante larga, de 45 minutos más o menos, no estaba en un hospital, me recibió en su casa. Es una casa común, allí hay una sala de emergencias, en caso de que él se descomponga, pero yo lo vi en su escritorio trabajando, leyendo, con monitores de televisión siguiendo lo que estaba pasando en los distintos lugares del mundo.

Chávez es otra personalidad. Una personalidad incomprendida en general en América Latina y en el mundo. Se lo piensa como una especie de matón, pero él es un hombre muy culto, un gran lector, un hombre muy preparado. Está tratando de hacer lo mejor posible en un contexto muy difícil como el de Venezuela, un país que tienen una gran ausencia de tradiciones organizativas a nivel popular y con un problema endémico de corrupción muy serio, muy acosado por Estados Unidos y a través de los peones de Estados Unidos como es Uribe. Entonces, creo que lo de Chávez es muy meritorio y ahora se juega una partida durísima en las próximas elecciones de finales de septiembre porque ahí puede tener un éxito relativo o sufrir una derrota que sería poco probable, pero sería catastrófico. Ahí creo que nos jugamos mucho todos  nosotros  los que, de alguna manera, queremos cambiar este mundo y mejorar un poco la cosa acá. Si Chávez llega a perder esas elecciones, o si llega a ganarlas con un margen muy estrecho,  y se construye un parlamento radicalmente opositor, vamos a tener problemas muy muy serios.  Esperemos que no.

Dr. Atilio Borón

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El Puente viajó hacia Montevideo, Uruguay para realizar una entrevista con Eduardo Galeano, reconocido escritor galardonado en el mundo entero. Fue una charla amena y muy valiosa, a metros del histórico Teatro Solís en Ciudad Vieja de la capital uruguaya. Por momentos parecía que uno estaba leyendo un libro o mirando una emisión televisiva en la que hablaba Eduardo… pero en realidad estábamos conversando de par a par. Aprovechamos este espacio para agradecerle, nuevamente, la oportunidad de haber compartido un café y una charla inolvidable.

 

EL PUENTE: ¿Qué visión tiene sobre el mundo actual?

Eduardo Galeano: Trato de verlo… es difícil verlo porque está muy enmascarado, muy complicado, pero uno hace lo posible por entender este mundo inexplicable donde cada minuto mueren 15 niños de una enfermedad curable. Cada minuto ese mismo mundo gasta tres millones de dólares en armamento. La industria de la muerte devora la mayor parte de los recursos en este mundo que dice ser pacífico, que además dice ser democrático, pero está dirigido por los cinco países que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas y son quienes cortan el bacalao. Los otros desempeñamos una función simbólica.

EP: Y en este mundo que acaba de describir, ¿qué función cumple la comunicación?

EG: Se han abierto canales nuevos en las estructuras de los últimos años. De algún modo a mí me han devuelto la confianza, la posibilidad de que la tecnología pueda ser amiga de las mejores energías humanas, cosa que no siempre se da. Te lo digo porque internet nació al servicio del Pentágono. En realidad, nació como fruto de un trabajo arduo y largo de los investigadores de la Universidad de Berkeley, en California. Pero después internet quedó en manos del Pentágono para la planificación de sus operaciones en el exterior, es decir, para programar a escala universal estas operaciones militares que estaban al servicio de los grandes exterminios, que en realidad no se llaman así, pero merecerían ser así llamados. Sin embargo, con el paso del tiempo, paradójicamente – hay paradojas que te devuelven el optimismo cuando éste se te cae por un agujerito del bolsillo –  internet terminó por convertirse en una herramienta muy diferente, que sigue sirviendo a fines militares, pero también a muchos otros fines y que además, sin ninguna duda, ha ampliado el espacio de la comunicación. Esto permitió que resuenen de otro modo y, mil veces más que antes, las voces que antes estaban condenadas a resonar a campana de palo. O sea que sólo existían para minorías muy minoritarias pero que en general, encarnaban causas valiosas para el género humano. No siempre las voces que más resuenan coinciden con las mejores bocas, más bien ocurre al revés. Entonces muchos de esos grupos que parecían condenados a la soledad o al aislamiento, gracias a esta tremenda revolución tecnológica que significó internet, ahora tienen otras posibilidades de comunicación. Igual, los grandes centros de comunicación están monopolizados en muy pocas manos, sobre todo la comunicación de mayor resonancia popular que sigue siendo la televisión.

EP: Entonces le ve el lado positivo a internet…

EG: Con internet me pasó una cosa muy complicada. Yo como soy prehistórico, en realidad pertenezco a una etapa de la humanidad ya superada, el pre paleolítico y el neolítico, entonces tengo una desconfianza natural a las máquinas. Siempre sospeché de estas máquinas nuevas que aparecían. Las tomaba con pinzas, con mucha desconfianza porque tenía la sospecha de que bebían de noche. Cuando nadie las veía, ellas bebían, se dedicaban al trago fuerte y por eso hacían cosas inexplicables durante el día. Todavía tengo esa sospecha pero ya la he superado bastante. Ahora mi opinión cambió. Incluso hasta escribo a máquina, aunque escribo a mano, soy manual: manuscrito soy, pero después utilizo la computadora. Lo mismo me pasó con internet. Lo veía con mucha desconfianza, pero reconozco que tiene muchas virtudes, aunque mi experiencia personal no es la mejor. Porque en mi larga vida de escritor, los tres artículos que más repercusión tuvieron y por los que me paran en la calle para felicitarme y circulan con mi firma en internet, no son míos. Uno se refiere a “Las cosas viejas”, otro que se llama “Por qué no tengo un DVD”, lo cual es falso porque sí tengo y otro que es “Mi nieta Sofía” y yo no tengo ninguna nieta Sofía. Entonces están estos tres trabajos de enorme éxito y que me felicitan por eso que yo no escribí. Y habiendo escrito tanto, empiezo a deshojar la margarita… me mato, no me mato, me mato, no me mato…

EP: Y consecuentemente con esa pregunta viene ligado el rol los medios de comunicación y qué opinión le merece la Ley de Servicios Audiovisuales de la Argentina que tanto ha dividido las aguas.

EG: Yo hago lo poquito que puedo y no lo muchito que quiero. Lamentablemente no he podido leer del todo la ley, me encantaría poder hacerlo. De todos modos te digo, me parece sano todo lo que contribuya a lidiar un poco el peso de los monopolios a escala universal, monopolios que todavía controlan la comunicación en gran medida. El margen de aparición de las voces independientes se multiplicó gracias a la tecnología en estos últimos años. Pero, de todos modos, los grandes medios siguen  siendo pocos y cada vez en menos manos. No conozco la ley argentina como para poder opinar sobre ella, pero sí en líneas generales te diría eso y también te diría que es bueno todo lo que se pueda hacer para estimular el desarrollo de los medios alternativos de comunicación que vienen desde la realidad. O sea que no opinan sobre ella, sino que viene de ella. Por ejemplo las radios comunitarias, las emisoras comunitarias o los mil y un periódicos que hay por ahí, que yo creo que son la prueba de la vitalidad social que el mundo conserva. La capacidad que el mundo todavía tiene de sentir ganas de sentir y de hacer.

EP: En relación al tema del Genocidio Armenio, ¿cómo analiza esta lucha?

EG: La lucha del pueblo armenio por el rescate de su propia memoria y por el reconocimiento internacional de lo que allí ocurrió, es una lucha que no es solamente armenia, es una lucha internacional. Es una lucha por el rescate de la memoria. Los pueblos que han sufrido matanzas, como es el caso de los países latinoamericanos que han pasado períodos de represión feroz parecen no tener derecho a la memoria. Es un mundo que llegó al nivel más abominable del derecho a la propiedad y, la memoria también tiene propietario, entonces hay países con derecho a la memoria y países que no. Esto es una prueba de que este mundo no es de veras democrático. En el último libro que publiqué, “Espejos”, que es un libro de esos raros que yo hago, cuento una historia real. Cuando Hitler estaba por invadir Polonia, mientras se reúne con su estado mayor, para estudiar los pro y los contra, porque ya había decidido invadir y tenía lista la coartada. Además había inventado que Polonia quería invadir Alemania que es siempre la misma historia… ningún país tiene la honestidad de decirlo “yo mato para robar” sino que dicen “yo mato para defenderme”, las guerras son todas defensivas y ésta también. Hitler eso ya lo tenía preparado, pero quería conversar con sus más próximos sobre cómo veían ellos la invasión de Polonia y ahí surgieron algunas observaciones “cómo caerá esto en el mundo, cómo lo entenderá la opinión pública internacional, no habrá mucho alboroto, si no se armará mucho lío” y Hitler cortó la discusión con una sola pregunta: “¿y quién se acuerda hoy de los armenios?” Ahí se callaron todos e invadieron Polonia con la impunidad con la que había ocurrido, algunos años antes, la matanza de los armenios.

EP: Entonces esto lo convierte en un asunto de todos…

EG: Yo creo que el derecho a la memoria es un derecho universal, un derecho humano, todos tenemos el derecho a recordar y, por lo tanto, tenemos derecho a la justicia. O sea que esa memoria también implique derecho a la justicia. Yo soy un convencido de la causa. Pero también fui derrotado dos veces. Fui dos veces miembro de la comisión que organizó aquí los plebiscitos contra la ley de impunidad, contra una ley infame que se votó en el Uruguay que otorgó impunidad al Terrorismo de Estado. Entonces, a fines de los años 80, hicimos el primer plebiscito contra esa ley y lo perdimos por poquito, pero lo perdimos. Y ahora en el 2009, junto con las elecciones hicimos una campaña y se hizo el plebiscito contra la impunidad de nuevo, pero perdimos una vez más, por muy poquito, pero perdimos. O sea que hemos sido derrotados dos veces. Da la impresión que la mayoría de la gente de países como este, como el Uruguay, no es que esté a favor de los militares ni mucho menos, pero que no le dan demasiada importancia o que piensan que no hay que revolver esas cosas. La idea de que, como decía un político uruguayo, “no hay que tener ojos en la nuca, los ojos están al frente”, pero ocurre que si uno tiene ojos en la frente y no tiene ojos en la nuca corre el peligro de no recordar en los pozos en los que cayó, las piedras con las que tropezó y eso conduce a la repetición de la historia. La mayoría de la población en Uruguay creo que no tiene la conciencia suficiente como para ir y votar. Lo que pasó fue que no conseguimos los votos necesarios, los demás no se pronunciaron, no es que votaron en contra. Esto quiere decir que la gente no se lo tomó o no estaba bien informada y porque además, nuestra fuerza de izquierda, el Frente Amplio, a la cual yo pertenezco tampoco se movió mucho por esto. Entonces el tema de la memoria es un tema muy delicado, muy complicado en todo el mundo, no sólo para Armenia y esto no te lo digo como consuelo. Es muy difícil pelear por la recuperación del derecho de recordar, que es un derecho inalienable, un derecho fundamental del ser humano, tanto en el plano personal como en el plano colectivo. El derecho de recordar nos permite confirmar que no hemos nacido de la oreja de una cabra, o sea que hay una continuidad en el proceso humano, en esta navegación terrestre de la que formamos parte.

EP: Pasando a otro tema… al capitalismo y su crisis actual… qué opina al respecto, se acerca el final demostrando que no es un sistema eficiente, son fisuras o simplemente se trata de una crisis más de la que saldrá fortalecido el mismo sistema?

EG: Soy un pésimo profeta, hasta en el fútbol que es el tema que más me interesa. Cada vez que auguro una victoria, viene una derrota como ahora, yo soy de Nacional y ayer perdimos con Peñarol.

La muerte del capitalismo ha sido anunciada tantas veces que yo no me la creo. Parece tener más de siete vidas, a diferencia de los gatos, o por lo menos hasta ahora ha demostrado una gran capacidad de supervivencia. El capitalismo tiene una estructura montada que funciona, con mucha eficiencia, para descargar su crisis sobre las espaldas de sus víctimas. Es decir, son los pobres los que pagan la crisis de los ricos. Y también son los pobres los que ponen los muertos en las guerras y los que proporcionan al sistema una mano de obra barata que los salva también de cada una de sus caídas y de los períodos críticos. Estos mecanismos funcionan a escala universal, estos mecanismos de comercio, de créditos que manejan también las relaciones laborales y hasta ahora les ha permitido mantenerse a flote y además sobrevivir recompensando a los culpables de cada una de las crisis. Esta última, que todavía está pegando coletazos a todo el mundo, nació en Wall Street, nació por obra y gracia de los especuladores de Wall Street, pero cualquiera que lea los diarios puede creer que la crisis nació en Grecia. Entonces estos señores, los responsables de la crisis, los especuladores timbearon al mundo, el mundo ahora es una ruleta. El capitalismo cada vez más financiero y menos económico, se habla cada vez más de las finanzas y menos de la economía y entonces qué pasó, estos señores se retiraron de la crisis cobrando unas indemnizaciones fabulosas, como si fueran sus víctimas y no sus verdugos. El último es el caso del presidente del directorio de la Goldman Sachs, que es una empresa dedicada a la delincuencia y es la que asesoró a los gobiernos griegos anteriores a éste para que mintieran en sus datos sin que se notara. Este hombre se ha retirado con unos diez millones de dólares de recompensa, lo que no está mal para uno de los autores de los crímenes. O sea que hasta en esto el capitalismo demuestra una gran eficiencia. Es ineficiente desde el punto de vista del flaco favor que nos hace a todos distribuyendo tan mal los panes y los pesos. Pero sí es eficiente a la hora de recompensar su abnegación.

EP: Siguiendo en este mismo contexto y teniendo en cuenta que primero el imperio atacó con armas, después con las dictaduras y más tarde con las medidas neoliberales… creo que ahora hay un cambio con esta actitud de unidad latinoamericana, cómo cree que influye esto sobre el imperio?

EG: Sí. Yo creo que Latinoamérica se tiene que unir por una cuestión de sentido común, pero cuesta mucho. Todavía estamos lejos de la unidad deseada. Quizás porque todos los discursos la invocan y cuando más invocan, menos hacen. Hay un desencuentro, que es una tradición latinoamericana entrañable entre los discursos y los hechos: cuanto más se habla de unidad, menos se la practica. La verdad que no es un proceso fácil, es un proceso muy complicado y que va a llevar mucho tiempo. Porque hemos sido organizados para el desvínculo, para el odio mutuo, para la ignorancia mutua, para pelearnos entre nosotros en vez de actuar juntos. Si no te unís, estás frito porque este es un mundo de grandes espacios divididos donde por  separado no tenemos lugar. Pero cuesta.

EP: Pero ha habido un cambio de actitud…

EG: Sí, eso sí. Por lo menos hay una disposición nueva de que tenemos que encontrarnos, pero es muy complicado no va a ser fácil. Incluso ahora en Europa se está viendo que la moneda común, que es la misma idea que estaba presente en América Latina, demuestra que no es la primera etapa sino que es de las últimas y no hay que apurarse con ese tema por los desniveles que existen. Nosotros somos una unidad posible de muchas diversidades, lo que es bueno en principio, es bueno que el mundo sea diverso, es bueno que no estemos condenados a morirnos de aburrimiento, pero tampoco queremos morirnos de hambre, pero tiene el inconveniente de que es un tema de contradicción en América Latina. Es una región llena de contradicciones internas, pero no hay que tenerle miedo a las contradicciones, son la prueba de que es un territorio vivo, es un reino vivo el mundo, pero hay que tener paciencia y saber que todo esto cuesta.

EP: Hablando de Latinoamérica… ¿Qué sintió cuando el presidente Hugo Chávez le regaló Las Venas Abiertas a Obama cuando asumió?

EG: Yo no me había enterado y salí a pasear con mi perro Morgan, que pobre murió no hace mucho, mi gran amigo Morgan… y salimos los dos a pasear y escuchamos los gritos de los vecinos… “Eduardo, Eduardo” y Morgan paró las orejas, pensó “ahora nos asaltan”. Tanto cariño de golpe, ¿qué era eso?

Y entonces los elogios que me empezaron a llover me deprimieron muchísimo porque eran todos elogios mercantiles. Me decían “estás vendiendo muchísimo, poné la tele, poné la radio, estás llegando a número dos, estás vendiendo como nunca, qué bárbaro, qué bien” y ahí pensé “ahora viene el mangazo, ahora Morgan preparate” pero por suerte no, hasta ahí no llegaron, pero sí insistieron en felicitarme en lo que no me importa que es vender. A mí no me importa vender mucho, yo no fabrico mercadería, escribo libros, entonces lo que me importa es llegar a los demás. En ese sentido, ese gesto generoso de Chavez significó que mis libros se muevan, no sólo Las Venas, sino otros también, pero fue un gesto simbólico, claramente. El libro se convirtió, con el paso de unos cuantos años, no creas que fue fácil, en un símbolo de la otra historia, de la otra realidad, de la otra voz, de la otra manera de ver las cosas. Y en ese sentido fue que Chávez lo regaló. Yo preferiría que le hubiese regalado la edición en inglés, pero se lo regaló en español que es una lengua que Obama no maneja. Pero el gesto fue lindo, muy simbólico.

EP: Además, si el contenido que tiene el libro llegó a gente que no lo conocía es un mensaje muy valioso

EG: En realidad yo hubiese preferido que ahora el libro esté en un museo de arqueología. Pero lamentablemente, la realidad no cambió en lo fundamental. Seguimos viviendo en un mercado mundial y de las necesidades ajenas, por eso el libro no perdió actualidad. Lo que yo hubiese querido es que la perdiera rápidamente, pero no ocurrió. Entonces, de algún modo, el éxito del libro genera el fracaso nuestro.  Igual, el libro cubre una función que va más allá del momento en el que fue escrito, de la realidad actual. Lo que intenta explicar es cómo el subdesarrollo es un resultado del desarrollo ajeno, cómo en el mundo no hay ninguna riqueza que sea inocente. Es decir, sobre eso, no pierde actualidad.

Eugenia Akopian entrevistando a Eduardo Galeano.

Foto: Sirun Balian