EL OCASO DEL REY MIDAS

Por Matías Raña (@matias_ra), nuesto columnista de cine.


Leí un titular en un portal de internet que decía “George Lucas se retira del cine…” y mis pupilas se dilataron de felicidad. Hace demasiados años que el hombre no produce nada memorable. Tantos años que yo ni siquiera era un plan en la cabeza de mis padres. Tantos años que mis padres no se conocían todavía. Aún así, me emocionó saber que el señor no iba a filmar más. Hasta que terminé de leer el titular “George Lucas se retira del cine industrial”, con la aclaración “Va a dedicarse a hacer películas más pequeñas”.

El manual de lectura de titulares que tuve en la facultad de comunicación social rezaba “nunca emocionarse hasta no terminar la lectura del titular completo, porque puede generar falsas esperanzas y/o expectativas, con consecuencias graves en la psiquis del lector”. Debería haberle prestado más atención a esa parte de mi educación universitaria.

La cuestión es que el creador de la popular saga “Star Wars”, y posterior homicida de la misma con la trilogía de precuelas, decidió que hacer películas de alto presupuesto es algo que le cansa mucho, lo aburre, así que decidió retirarse a lo grande con una última cinta, titulada “Red Tails”, que cuenta las peripecias de un batallón de aviadores afroamericanos que se van a pelear a la Segunda Guerra Mundial, a favor del “honorable” país norteamericano. Las primeras escenas que se ven en el adelanto no sorprenden: aviones luchando en el aire, griterío, un discurso de un general a pura emoción, y una historia que se intuye predecible, pero como está inspirada en eventos reales, no se puede criticar mucho… Las batallas parecen sacadas de algún video juego de la Playstation 3, las actuaciones un compilado de clichés de todas las películas de guerra estadounidenses pochocleras. Más de lo mismo, para decirlo en pocas palabras.

Consulté a un amigo, que es fanático de “Star Wars” (la saga original, me pide encarecidamente que resalte) y que se desempeña como administrador de una importante empresa de alimento canino. No sabe nada de “Red Tails”, pero si sabe que durante los próximos años el señor Lucas va a reestrenar todas las películas ambientadas en esa galaxia lejana, convertidas a 3D. Cito textual su reflexión:

“Los episodios I, II y III son malos por donde se los vea. Más que la historia de Darth Vader es la historia de cómo el FMI coloniza todos los países tercermundistas, una clara alegoría idiota al capitalismo salvaje y el imperialismo, que muere en su concepción fílmica, víctima del aburrimiento. Aparte, tanto hablan de política y esas cosas, y jamás se ve un Banco Galáctico o un contador público universal. Una vergüenza. Aparte reestrenar esas tres vergüenzas es una manera de cubrir los gastos de esa película de avioncitos. Paren de violar a la mejor trilogía de ciencia ficción que existe manga de hijos de…”

Cortamos ahí porque los insultos son irreproducibles. El administrador de empresas maneja varios idiomas y prefiere utilizarlos a la hora de incordiar gente, para cubrir su rentable trasero.

La cuestión es que George Lucas ha decidido que hacer películas enormes no le va más a la talla de su papada. Por eso se despacha una última vez con una de guerra, patriotismo y, probablemente, golpes bajos, como para irse a lo ¿grande?… y así dedicarse a filmar películas que le importan más a él. Capaz que sorprende con un nuevo “American Grafitti”, uno nunca sabe. Porque después de las últimas entregas de “Star Wars”, y la producción de la quinta “Indiana Jones”, la fe en el cineasta se ha devaluado más que la moneda somalí.

En un claro ejercicio de la clarividencia, elijo cerrar esta entrada con una canción del genio Ray Charles, parafraseada:

“Here we go again
He’ll break my heart again”
(Aquí vamos de nuevo, él romperá mi corazón de nuevo…”)

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