Melingo, el actor

El actor argentino Marcelo Melingo nos cuenta sobre sus proyectos actuales en teatro y televisión. Además, sus inicios en la actuación y algunos detalles sobre el mundo del espectáculo nacional.

EL PUENTE: Cómo fueron tus comienzos en la actuación?
MARCELO MELINGO: Empecé yendo al estudio de Lito Cruz, estuve unos tres años con él y un grupo divino de gente, entre los que estaba Pablo Echarri. Eso fue como un primer año de facultad. Después de esos tres años, que no trabajé, hice una obra de teatro con Lito Cruz, pero era más que nada estudiar teatro. Luego me fui con Julio Chávez y ahí apareció un casting con Cris Morena, lo hice y terminé trabajando un año en su novela “Life College”, haciendo del malo del colegio. De esa forma arranqué.

EP: Ser actor fue algo que siempre quisiste?
MM: Yo lo tenía claro desde el colegio, cuando participaba de los actos. Incluso, llegué a dirigir  Titanes en el Ring, que fue una idea que tuvimos con unos amigos y nos disfrazamos todos de los titanes y yo lo dirigí. Me acuerdo que puse las peleas, los golpes. Además yo caía muy bien, me golpeaba muy bien y eso garpaba en ese momento, porque era lo más emocionante. Era el catch ese mentiroso que te caes y parece que te quebrás la columna pero en realidad no te pasa nada. Hicimos además un musical donde también bailé. Esas cosas que hacés cuando estás en el colegio, las hice todas y muy entusiasmado. Después, cuando terminé fue un “bueno, qué voy a hacer, pero de verdad, porque todo esto es bárbaro pero no es serio” Era un pensamiento más bien social de “muy lindo todo pero de qué vas a laburar”. Ahí estudié un año de Derecho y me di cuenta de que era demasiado serio. Me gustaba la carrera, pero pero no el hecho de acordarte de las leyes, además leíamos algunas que eran súper contradictorias entre ellas y lo colgué. Después estudié Márketing… no cazaba una pelota y también lo colgué. Al otro año arranqué en lo de Lito Cruz porque en una comida estaba con una actriz y habían otros actores y me dijeron “por qué no probás, por qué no lo hacés” … yo ya tenía eso en la cabeza: “sí, yo lo haría, eso es muy fácil” y la devolución fue “entonces si es fácil, hacelo” y así arrancó. Hoy ya no me es tan fácil porque, en realidad, no todo es tan fácil como uno cree a los 23 años!

EP: De alguna forma pudiste quitarte ese peso, esa imposición social de seguir una carrera tradicional
MM: Sí, fue la época que me fui de mi casa. Me fui y veo cómo me las arreglo. Igualmente yo trabajaba, hacía sonido y era DJ. Ya venía pasando música en fiestas. Tampoco iba a estar con eso toda la vida porque no me parecía muy serio y hoy estoy haciendo las dos cosas. Así que mientras trabajaba en sonido me fui metiendo con Lito Cruz y ahí me fui a vivir sólo y arranqué. Ahí estuve dos, tres años con teatro pero sin trabajar, sólo estudié teatro. Surgió la novela “Life College” y la obra con Lito Cruz. De un día para el otro Cris Morena levantó el programa y nos quedamos en la nada. Venía muy bien, estábamos todos muy subidos y se terminó la novela porque ella quería hacer otro programa. Con un amigo inventamos un espectáculo que se llamaba “Improbar”, que era como un cantobar pero para actuar, o sea en vez de cantar, la gente pasaba y actuaba. Con eso estuve 4 años dirigiendo y produciéndolo.  Con eso también la remé mientras salía algo en televisión. Ahí empecé a entender de qué se trataba la carrera y no era que toda la vida ibas a trabajar en televisión, vas a cobrar un montón y ser famoso. Por lo menos a mí no me tocó.

EP: Vos querías ser famoso?
MM: No, al contrario. La fama me mareó un poquito porque no me la esperaba y no sabía de qué se trataba. Estaba muy acelerado y tal es así que me pegué un palazo con el auto y estuve cuatro meses en cama sin poder moverme. Así que tuve que bajar sí o sí.

EP: Trae muchas cosas la fama, hay que saber llevarla
MM: Sí, eso sí. Pero siento que no la tengo, no me hago cargo, al menos ahora. En su momento me aceleré y me pegué un palo con el auto y ahí bajé bastante. En realidad más que ser famoso, soy actor. Por ejemplo, detesto que me digan “sos de la tele”, eso es muy incómodo, qué es eso? Yo soy actor! En realidad me copé más con eso, con actuar. Además ya venía con Lito Cruz, con Julio Chávez y después con Norman Brisky y seguí con Augusto Fernándes. Hasta hace un mes estuve con un seminario. Siempre estoy formándome o entrenando. La actuación se entrena, si no estás tocado por una varita, el actor tiene que estar todo el tiempo mutando, preparándose y sacándose la telaraña de lo que no hace cuando está parado. Entonces, hay que entrenarse y seguir descubriéndose porque el capital es uno mismo. Tiene que ver con las vivencias de uno y llevar a un taller donde las pueda masticar y laburar. Eso a mí siempre me resultó. Además siempre me gustó al mismo tiempo hacer otras cosas… como hacer un corto, vodeoclips o dirigirlos.  Así es como empecé y así es como hago las cosas.

EP: En cuanto a los personajes… Habitualmente hacés de malo… cómo encarnas esos papeles?
MM: Yo creo que ser malo es muy fácil. En mi caso lo sublimo, lo llevo a un juego, a un espacio lúdico. De alguna manera, la actuación me abrió esa puerta de entrada y yo entré a jugar. Además, se sabe que el malo es el más agraciado porque no tiene límites, porque no está contenido. Tiene piedra libre para joder a los demás. Entonces, sublimás eso que en la vida no se puede. Es un juego que no se juega en la vida real. Por eso tengo un latiguillo que es que los buenos hacemos de malos. Yo me siento muy bueno haciendo de malo. Porque hay un montón de cosas que uno saca haciendo maldades, que en la vida las tiene latentes o las ve más. A mí que siempre jugué en esa cancha, me gusta y no reniego y seguiré haciendolo. Hago otras cosas, de hecho, actualmente estoy haciendo comedia y hago de un tipo muy bueno. En este caso es un desafío que quiero tener.

EP: Hay algún personaje que te llame la atención para caracterizar en algún momento?
MM: Es que no hay un personaje en sí. Lo que hay son obras, cuentos, películas, temas, ámbitos o tipos de juegos… por ejemplo, la comedia negra es algo que me encanta. Y eso me gustaría llevarlo a fondo y poder hacer una buena comedia negra. Eso es algo que personalmente me gusta y, sobre todo, las sutilezas del género, me divierte muchísimo, como “Muerte en un funeral”. Ese tipo de humor me encanta.

EP: Interpretar personajes también te debe dejar ciertas enseñanzas no? Porque trabajaste en películas con temáticas fuertes.
MM: Sí, claro. En cada cosa que hago aprendo algo, más allá del rol de actor. Investigo, descubro, pregunto porque necesito saber. Por ejemplo con “Andrés no quiere dormir la siesta”, fue un antes y un después. Fue no sólo un papel importante sino que me empapé  mucho de la historia. A medida que uno va conociendo, puede jugar mejor.

EP: Trabajas en cine, en tv y en teatro… tenés alguna preferencia?
MM: No, preferencias no, me gustan todas las formas de actuación. Es todo diferente, no hay nada que sea igual, ni siquiera dos obras de teatro. Por ejemplo, es muy diferente la experiencia de trabajar en el San Martín o en el teatro de San Telmo. Y nada que ver con televisión, mismo lo que hice en Córdoba, que es tv, pero es muy diferente a lo clásico. Hoy está muy globalizado, por decirlo de alguna manera. Hay actores que prefieren más trabajar en uno u otro ámbito, pero a mí no me pasa. Yo laburo y hago todo, es más hice radio también. No soy un tipo que sirvo sólo para esto o me gusta sólo esto. En el imaginario colectivo circula eso de “qué es lo que más te gusta?”, pero la verdad es que si un actor te dice “lo que más me gusta es tal”, es porque, de alguna manera, se está limitando él mismo y está bien, es aceptable, pero es una pena. Nunca sabés a qué te puede llevar un género o un medio. Eso es muy interesante. Me acuerdo una vez en una cena, estaba Gerardo Romano y citó a alguien y dijo “actor es el que trabaja”. Sobre esto hablaba el otro día y lo comparaba con la música u otras artes. Vos hacés música y necesitás solo componer y la música está, la creás, no necesitás a nadie, lo mismo con la plástica. Pero el actor si no hay alguien adelante, no hay nada, no existe, sos un loco. Esa es la diferencia entre un loco y un actor: una persona, porque si estás sólo, sos un loco.

EP: Siguiendo esta línea… cómo consideras al público argentino?
MM: Mirá, yo creo que hay de todo y no es una frase. En realidad, en Argentina siempre estuvo, y sobre todo en los últimos años, ha cambiado mucho. Agarré como público la última pisca de lo que fue Canal 9, Romay, el teatro convencional, Darío Vítori. Y ya cuando empecé a trabajar, sentí que había una transformación, sentí que todo estaba cambiando, con Suar cuando comenzó con Pol-Ka, bueno Romay con Canal 9 terminó, todas esas comedias de televisión terminaron. Todo pasó a ser una tira. Después empezó una oleada de cine argentino y lo que había era un bodrio y decían “Ah! Película argentina? no, olvidate!”. Y ahora las películas argentinas son maravillosas. Hubo toda una transformación en los últimos 15 años, muy importante. Creo que ese público, del cual vos me preguntás, que es el general, está muy dividido y a la vez es muy heterogéneo, porque quién te dice que el que ve Tinelli no puede ir a ver una obra de teatro al San Martín?. Hay obras en el San Martin que son muy populares y otras que son súper elitistas. Y de repente te pones a ver a Tinelli porque te gusta cómo se pelean, yo no soy uno de esos pero se aceptarlo, podría perdonarlo. No digo que si “vos ves a Tinelli, sos un idiota”. Eso me parece que no suma mucho. Pero también me parece que hay mucha ficción que tampoco está muy resuelta. El público nunca se equivoca, si trabajas para el público tenés que saber que nunca tenés que subestimarlo. Y nunca creerte nada del público, porque así como está todo bien, mañana no estás y no se recuerdan y no te podes enojar por eso. No me quedo con “el público de acá es una mierda porque esta todo el tiempo riéndose de Tinelli”, no contestaría eso. No sería tan atrevido de pensar así. Personalmente, Tinelli y todo eso no me gusta nada. Además, no puedo creer cómo le han dado tanta vuelta de rosca a todo esto de los Bailando que es ir cagarse a trompadas. En realidad no, porque si se cagaran a trompadas sería como Titanes en el Ring y sería un poco más divertido (risas). En realidad, es ir a sacar las miserias más feroces que pueda sacar cada uno. Y eso que hay gente que ha trabajado de verdad, que de verdad son artistas. A mi parece que se abusó de una situación que podría haber salido improvisadamente o de casualidad en cuanto “Uy che se peleó tal con tal”. Bueno a cualquiera le pasar. Y si pasó una vez y funcionó, entonces hagámoslo todos los días. “Cómo hagámoslo?” “sí, peleate, buscate un problema y peleate todos los días”.

EP: ¿Alguna vez te propusieron hacer algo así?
MM: Algo me propusieron una vez. No pelearme, pero sí tener un romance para atraer público, pero no me enganché. Al principio dije, bueno, dale a ver cómo sería?  Lo pensé y dije que no. En el momento me pareció divertida la historia, trataba de mirarle el lado de actuación. Y después dije que no porque eso es mentir. Está bueno diferenciarlo porque actuar no es mentir. Justamente, la gente lo tiene muy confundido, porque lo que vos a hacer arriba de un escenario o delante de la cámara, sos vos, y lo que salga de vos tiene que ser real y lo que acciones en el rol de: sos vos en  un rol. No es alguien que no sos. Lo que están proponiendo ahora es que todo el mundo mienta y que todo el mundo engañe antes que actuar. Están engañando y eso lo puede hacer cualquiera. Eso no tiene que ver con contar una historia, un cuento.

EP: Qué nos podés contar sobre “Edén”?
MM: Es una producción grabada íntegramente en Córdoba y es un guión que ha ganado la selección para ser producida por el INCAA. Cuenta la historia del conocido hotel en La Falda y yo soy el dueño, que era alemán. Él lee un libro de Hitler, Mein Kampf (Mi Lucha) y junto a su mujer lo contacta. Lo que planteaba Hitler en ese libro era la plataforma del partido, crea el Partido Nacionalista Alemán, de ahí el nazismo.  O sea que son nazistas de la primera hora porque lo apoyan en la campaña. Este es el contexto de mi personaje.  Ahí hice el más malo de todos los malos. Además de malo, fue un personaje interesante porque fue alguien real, entonces tuve que transitar por lo que él transitó. Y, la verdad es que no lo pensé como un malo. Una de las claves de hacer maldades es no sabes que lo estás haciendo, es no juzgar a tu personaje.

Lo que contamos en la historia es la historia del hotel, que recibe visitas de personalidades como Einstein, Rubén Darío o diferentes Príncipes, como el de Windsor,  que no querían estar cerca de las balas de la Guerra y venían para acá. Es un hotel que fue muy importante, perteneciente a una clase social alta, mostrando cómo ostentaba ese hotel.
Hay una puesta de escena muy importante, junto con el arte, las luces, el vestuario. Por ejemplo, yo estaba sentado en el escritorio de este personaje. Además, estuve hablando con el nieto también, que no estaba muy contento con la historia que contábamos nosotros. A mí me sirvió mucho ver lo que él veía para poder jugarlo. Fue un encuentro muy rico pero también muy álgido. Pero para mí fue un hecho artístico, no me metí ni con sus opiniones ni le discutí nada y tampoco pretendí que él entendiera nada, traté de percibir su impronta y la sangre de lo que yo mismo estaba haciendo.

EP: Actualmente estás con la obra de teatro Alegreto
MM: Sí, estoy con esa obra que estrené el lunes para prensa. Es una comedia romántica, el slogan dice “una comedia amoral” pero no quiero contar nada más. Alegreto es un tiempo musical, pero en este caso no hace referencia es eso, o sea, es pero no es.
Vamos a estar de jueves a domingos a las 21hs en el teatro La Casona, en Corrientes y Ayacucho. Un teatro muy lindo y, además, está nuevo porque lo reinauguraron con nosotros.

EP: Estás con algún otro proyecto?
MM: Sí, ahora estoy por hacer una especie de mini serie por internet, un formato, una estética nueva y son 10 capítulos de 5 minutos. Es una comedia bastante desopilante, un poco acida, se llama “Elecciones”. Tiene que ver con las elecciones que vienen ahora pero que no son políticos ni nada. Es un mundo, una historia que se va a contar en un club, que bien podría ser un país porque, justamente, está parodiado y llevado a un club. Esto también es comedia, así que estoy muy contento. El director es un amigo, que ya he trabajado en Telefe con él, un tipo muy capo y me ofreció un personaje muy divertido que se llama Guillermo Patricios, un tipo que tiene el diario adentro del club, una especia de Clarín con el gobierno.
En realidad hay que ver bien cómo se cuenta, porque sino quedás sugestionado y en realidad tendría que ser al revés: vos lo ves y eso te puede remontar a algo. Está estipulado para agosto o septiembre, antes de las elecciones de octubre.

EP: Te resulta difícil hacer comedia?
MM: Para mí es lo más difícil que me tocó. La gente que está conmigo y ha hecho comedia  me dice “es lo más fácil del mundo”. Pero para mí es difícil porque estoy sacándome, de alguna manera, las mochilas de otras cuestiones, de otros mundos o de otros malos que son ticks que al actor cuando le funciona, se los queda y no te lo podés sacar más. Estoy sacando toda la ropa del placard para interpretar este personaje. Estoy descubriendo algo nuevo y está bueno.

EP: Y a vos como actor ¿Qué te genera toda este nueva movida?
MM: A mí me importa muy poco. Yo no pierdo las expectativas según los formatos, las estéticas o lenguajes: no me limitan, no me modifica, al contrario, seguramente pueden haber cosas que me sorprendan. De hecho estoy, mirá que loco, avanzan las pantallas, avanzan los cables y yo estoy en el teatro haciendo comedia. Estoy haciendo esto de Internet, pero como actor no estoy preocupado.

EP: Bueno para terminar vamos con el clásico ping-pong

Un lugar en el mundo: mi casa

Una comida: bifecitos a la criolla.

Una película: Big Fish

Una banda de música: The Cure

Un instrumento música: piano

Tres elementos indispensables en tu vida: el cigarrillo, el celular y la televisión (qué desastre! parece contradictorio pero no puedo dejar de estar en el tren. De paso aprovecho y cuento que sólo miro TVR, Discovery, National Geographic y las noticias, pero no puedo ver la señal que quiero ver, que es CN23)

Tu mejor defecto: hablar

Tu peor virtud: hablar

Cola de león o cabeza de ratón: Yo soy perro en el horóscopo chino, siempre voy ultimo el perro es el que cauda todo, entonces si entiendo lo que vos me decís prefiero cola de león


 

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