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Se llevó a cabo en Buenos Aires, el pasado 4 y 5 de mayo, el “Encuentro por la Vida, la Verdad y la Justicia”, organizado por los Jóvenes Armenios, como parte de las actividades conmemorativas del 96 aniversario del Genocidio Armenio.

Luego de realizar la Fiesta Armenia 2010, quienes conformamos el grupo “Jóvenes Armenios”, sabíamos que teníamos un desafío aún mayor a la hora de encarar una fecha tan significativa como lo es la conmemoración del Genocidio Armenio.
En las reuniones que llevamos adelante, estábamos todos de acuerdo en hacer algo. Pero ¿qué? Teníamos la inquietud de hacer otro evento además de la convocante y ya tradicional marcha y agregarle una tónica cultural. Surgió la idea de hacer algo distinto, sin perder el foco emotivo, generando visibilidad mediática y social: todo un desafío en sí.

Cabe mencionar que la sentencia del Juez Federal Norberto Oyarbide estaba por pronunciarse. Él iba a decirle al mundo que la Justicia Argentina reconocía lo perpetrado por el Imperio Turco Otomano contra el pueblo Armenio como un GENOCIDIO.
Ante esta magnífica tarea llevada a cabo por la Fundación Luisa Hairabedian y, aceptando el ofrecimiento por parte de Federico Gaitan Hairabedian de hacer uso de las instalaciones del Centro Cultural Haroldo Conti, la mesa de Jóvenes Armenios vio la oportunidad anhelada de hacer el homenaje en vida a los sobrevivientes mediante la expresión cultural.
De esta forma, comenzamos a pensar en una serie de actividades: la exposición de una obra teatral, un festival de rock y una exposición de cine-debate. A esto le sumamos una muestra fotográfica para que los visitantes pudieran apreciar los paisajes de Armenia y también una expo de documentos probatorios del Genocidio. Durante ambos días hubo también stands de libros sobre la temática y también folletería, revistas y diarios de la colectividad armenia.
Así, además de la marcha, este año decidimos conmemorar el 96 aniversario del Genocidio Armenio con un encuentro cultural, al que denominamos “Encuentro por la Vida, la Verdad y la Justicia”.

Se trabajó de forma muy ardua en toda la organización, delegando distintas tareas en los responsables de cada área, pues no era nada simple organizar un evento de esta envergadura. Nos reuníamos todas las semanas sin excepción, entre todas las juventudes de la comunidad, pensando en todos los detalles y dando cada uno lo mejor de nosotros. Vinieron y fueron muchos emails. Discutimos, debatimos y nos entendimos. Pero claro que no todo era color de rosas. Se trataba de un evento de gran escala y de alto nivel. Fue muy difícil la hora de solventar los gastos: para ello confeccionamos bonos-contribución con los cuales tratamos de cubrir los costos.

Primero, llegó la hora de la marcha, el 30 de abril. La organización fue exitosa. Muchos jóvenes y grandes, amigos y familias se encontraron en las escalinatas de la Facultad de Derecho de la UBA, conformando una multitud. Más de 800 personas marcharon en memoria de las víctimas. El destino, el de siempre: la residencia del embajador de Turquía. Inclusive, para la sorpresa de muchos, el vallado esta vez fue menos molesto que las ultimas veces. La puesta en escena fue muestra de lo que fue la organización.
Vino una Madre de Plaza de Mayo: Tati Almeida, quien alentó a los jóvenes a seguir con su lucha por una causa justa. Habló también uno de nuestros jóvenes. Fue emotivo y sincero el sentimiento de todos los que estábamos ahí. Queda claro que a pesar de que los tres poderes nacionales ya reconocieron el Genocidio Armenio, la juventud armenia de Buenos Aires sigue manteniendo esta protesta inclaudicable.

Luego y casi inmediatamente, llegó el momento para el evento en el Centro Cultural Haroldo Conti del Espacio para la Memoria (Ex ESMA). Todos sabemos que allí funcionó un centro clandestino de detención de las Fuerzas Armadas, donde muchos jóvenes fueron torturados, asesinados y desaparecidos. Fue una época muy oscura de la historia Argentina, una época donde se cometieron crímenes de lesa humanidad y graves violaciones a los Derechos Humanos.

Allí mismo, en el Centro Cultural Haroldo Conti, el miércoles 4 de mayo se hizo el acto de apertura del “Encuentro por la Vida, la Verdad y la Justicia”.  Hablaron Alexis Papazian y Armén Terzian en representación de la Fundación Luisa Hairabedian y los Jóvenes Armenios. Se les rindió un pequeño homenaje a los desaparecidos de origen armenio y Adriana Kalaidjian, pronunció unas palabras muy emotivas. Luego, se plantó un álamo, árbol típico armenio, como representación simbólica de nuestra Patria, marcando nuestra presencia y estableciendo un puente entre los dos pueblos.
Más tarde, mientras los visitantes se deleitaban con los lehmeyun que ofrecía el bufet, pudieron ver la muestra fotográfica y los documentos probatorios que se encontraban exhibidos.
Para finalizar el primer DIA I, se interpretó “Un Mismo Árbol Verde”, la obra teatral de Claudia Piñeiro, con la actuación de Marta Bianchi y Silvia Kalfaian, que cerró una jornada sumamente emotiva.

Al día siguiente, teníamos preparado para un grupo más joven, el Festival de Rock y la exposición de cine. Había una banda invitada que en los volantes figuraba como “sorpresa”. No era ni más ni menos que Attaque 77, una leyenda del punk rock argentino.
El show de apertura estuvo a cargo de Nor Arax, con la presencia de Arman Gasparyan, quienes emocionaron a los presentes con sus acordes de música armenia. Continuó su presentación la banda Sin Clase con Brenda Vaneskeheian a la cabeza, quienes cerraron su presentación con la canción “Turquía”, dedicada al Genocidio Armenio, que nos puso la piel de gallina a más de uno. Mientras transcurrían los recitales, los lehmeyun seguían alimentando a todos. La música siguió de la mano de Joe Fernández, quien tuvo una presentación a puro rock y manifestó su solidaridad y adhesión al pueblo armenio y su lucha. Attaque 77, con un show impresionante repasó algunos clásicos y cerró la jornada de rock para la alegría de los presentes. Una vez más, la banda reivindicó su compromiso con los Derechos Humanos y su adhesión a la lucha del pueblo armenio. Las palabras que pronunció el guitarrista Mariano Martínez quedaron grabadas y son de un valor emotivo muy grande.
Aprovechamos este espacio para agradecerles, una vez más, a los conjuntos que se sumaron al evento, poniendo lo mejor de sí y solidarizándose con la causa.

Cabe destacar que antes del show de Attaque 77, Eugenia Akopian pronunció un sentido discurso que logró transmitir el mensaje de los Jóvenes Armenios con respecto al Genocidio Armenio, a los Desaparecidos y lo que significaba realizar un encuentro cultural de esta magnitud, sobre una temática particular, en un espacio tan simbólico.

Muchos se vieron sorprendidos por el hecho de llevar adelante este Encuentro, pero saber que fue un éxito por todo el trabajo realizado y posteriores repercusiones, nos genera una sensación muy gratificante. Se sabía de antemano que esto iba a ser un desafío por todo lo que implicaba hacer un Encuentro en la Ex ESMA y por saber que generaba incomodidad en muchas personas.
Hoy, tras descansar un poco, sabemos que fue un éxito el evento. Y también sabemos que vamos por buen camino. Las juventudes seguimos caminando juntos y esperamos que así lo sea por el resto del camino que nos depara el tiempo. A todos los que participaron viniendo a los eventos, a todos los que compraron los bonos con los que se pudo hacer posible todo y a todos los que nos dieron una mano, MUCHAS MUCHAS GRACIAS! SHAD SHNORAGALENK!

Jóvenes Armenios

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Diferentes instituciones juveniles de la colectividad armenia de Buenos Aires organizan el “Encuentro por la vida, la verdad y la justicia”, el 4 y 5 de mayo próximo en el Centro Cultural Haroldo Conti. El objetivo de este evento es conmemorar el 96° aniversario del Genocidio Armenio y celebrar la reciente resolución de la justicia argentina que dictaminó a Turquía como culpable del delito del genocidio contra el pueblo armenio.

Se trata de un encuentro cultural de dos días con exposiciones de fotografías, documentos, libros, información. Contará también con proyecciones de films y también habrá lugar para el teatro y la música.

DIA I: (Miércoles 4, 19 hs)

Acto de apertura.
Homenaje
Obra teatral: Un Mismo Árbol Verde, de Claudia Piñeiro

 

DIA II: (Jueves 5, 19 hs)

Cine. Proyección del documental «El Genocidio Armenio» de Andrew Goldberg

Música en vivo:
– Nor Arax
– Sin Clase
– Joe Fernández
– BANDA INVITADA SORPRESA

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Entre guitarras y discos, entre mates y libros, entre canciones e historias… así fue la charla con el músico argentino y, más o menos, lo podemos sintetizar así:

El Puente: Como fueron tus comienzos en la música?

Joe Fernández: Empecé a tocar la guitarra a los 12 años, yo iba a un colegio de curas y empecé a tocar para las canciones en las misas.

EP: Qué salto… de la iglesia al rock.

JF: Sí! Como me aburría mucho la iglesia y el colegio le busqué una parte divertida, algo distinto. Tocábamos con guitarra eléctrica, hacíamos cosas divertidas en las misas del colegio. Ahí arrancó mi vocación por la música. Después empecé a estudiar en la EMBA, más seriamente y empecé a participar de ensambles y de grupos de música dentro de la escuela. Después arranqué con una banda que se llamaba “Cien mentiras”, en homenaje a un tema de Sabina. Estuve cuatro años tocando con Cien Mentiras donde era guitarrista y hacía los coros. Pero había un cantante medio celoso que no me dejaba cantar, entonces me abrí y formé una banda de funk que se llamaba “Mother Funker”. Estuvo bueno, hacíamos covers de blues y de rock, éramos un power- trío. Fue muy escalonado todo: primero fue una banda donde era guitarrista y hacía algunos coros, después me animé a cantar y tocar la guitarra, covers en inglés y después empecé a escribir mis propias canciones y dije “por qué no?” formar un proyecto propio, mandarme al frente con mi nombre y bancármela. Así fue como decidí embarcarme en un proyecto solista.

EP: Cuándo decidiste aventurarte sólo?

JF: Empecé a escribir las canciones en el 2004, 2005, pero realmente en el 2006 fue cuando dije “bueno, arranco” y me lo puse como meta capricorniana, la cabrita perseverante. Agarré mis canciones, las grabé, me junté con Zeta Bosio, con un monton de músicos conocidos míos de ese momento. Fui, les pregunte opiniones, les lleve una lista de veinte canciones y me dijeron “de las veinte sirven dos” ok, sirven dos? Bueno, me quedo con esas dos, vuelvo con otras veinte, sirven cuatro… y así las empecé a juntar y a ver por dónde iba la historia. Armé doce canciones y saqué mi primer disco en el 2006, por PopArt que fue Formas. Y ahí arrancó una cosa muy linda que nunca paró y no va a parar que es el tema de los recitales, del Pepsi Music, las entrevistas, empezar a ser conocido por el tema musical. Después en 2008 vino Aires, el segundo disco y ahora en el 2010 va a venir el tercer disco que va a ser Joe. Va a ser una forma de decir “encontré mi identidad como músico, esto es lo que quiero contar por eso, recién en el tercer disco tuve el atrevimiento de ponerle mi nombre”. Es una cuestión también de decir “éste soy yo”. Es un poco también como lo resumiste bien vos… de la iglesia al rock, sin demasiadas escalas.

EP: Cuáles son tus influencias musicales?

JF: En esa pared que ves ahí tenés más de 3.500 discos, así que hay de los Beatles a los Rolling Stones, pasando por Jorge Drexler, Lisandro Aristimuño, Sabina. Nacional me gusta mucho Spinetta, García, Calamaro, Fito, me parecen los cuatro precursores del rock nacional. Y después me gusta mucho el rock americano, el rock inglés. Soy bastante clásico en algunas cosas, por ejemplo los Stones, Lenny Kravitz, Pearl Jam, Ramones, que es algo más de la adolescencia, pero me encanta. Es esa cosa de la melodía, de la guitarra con power pero con melodía y con algo lindo para contar. Me gusta todo eso. Creo que es como todo… a todos nos gusta comer sushi y también un pancho, pero en el medio hay un montón de cosas. Pero básicamente, mis influencias andan por ahí.

EP: Qué significa la música para vos?

JF: Para mí es una fuente de felicidad absoluta. Llego a mi casa, agarro la guitarra y empiezo a tocar. Por ejemplo, iba en el auto y venía escribiendo una canción y no veía la hora de llegar y bajarla y buscarle los acordes. Te ponés a tocar y queda re lindo y decís “qué bueno” (toma su guitarra y comienza a tocar parte de la canción). La felicidad que te produce cuando ves que se va gestionando el tuco este de la canción, eso a mí me mata. Me voy a dormir cantando la canción, me levanto cantando la canción. Yo hago una prueba que nunca falla y es que cuando estoy haciendo la canción, no la grabo nunca. Al otro día si me la acuerdo y la puedo tocar es que pasó la prueba del sueño, de todo. Antes grababa todo y ahora no. Esto que volví a tocar con vos, hoy llegué, la toqué, la bajé y ahora es como que ya está (vuelve a tomar la guitarra y tocar la misma canción). Y algo que me pasa, y de eso me estoy dando cuenta ahora, es que escribo como muy fresco cuando pasa algo. Por ejemplo vivo una historia, o veo un choque o vamos a tomar un café o voy a un recital o hay un eclipse… llego y tengo que escribir todo eso, bajar todas esas imágenes y después quedan en la canción. Por eso te digo que la música es todo, es una parte mía. Es levantarme a la mañana y voy a trabajar y ver qué disco me llevo. Si está nublado me llevo el último de Snow Patrol que es bajonero. Si es un día de sol, radiante, espectacular, Ramones a morir, AC DC. La música es una fuente de inspiración y de alegría. Ni hablar cuando prendes la radio y está la canción que te gusta o una canción tuya o en un recital donde la gente canta algo que yo hice con esta guitarra… vos la vas armando de a poquito como un rompecabezas y ver que la gente después la canta, está buenísimo.

EP: Cómo fue la experiencia de tocar en festivales en el exterior?

JF: Tocar en el exterior es buenísimo. Es como que todo músico quiere llegar a eso, así como todo periodista quiere ganar un Pulitzer o publicar un libro, el sueño de todo músico es triunfar en el exterior. Ir a hacer rock, tocar en Los Ángeles o Nueva York es como que venga acá un gringo a bailar tango. Ah bueno! Fuiste a la meca del tango a bailar, bueno, yo fui a la meca del rock con mi guitarrita y a cantar canciones. Eso fue un orgullo y una satisfacción personal super movilizante. Y lo lindo es que te respete la gente. No saben quién sos: si vendiste un disco, mil o cien, si sos Calamaro o si sos cualquiera, y los tipos respetan, aplauden, escuchan, preguntan… “ah, tenes dos discos, dónde se puede conseguir?” La experiencia de tocar afuera se la recomiendo a cualquier artista. Encima, yo viajé sólo con mi guitarra, así que fue armar una banda allá, ensayar en Nueva York  en un garaje con una banda, te sentís en medio de una película, sentís que atrás tuyo hay alguien filmando todo para hacer una película. Es todo realmente muy copado. Se disfruta mucho. Es más, en cierto punto se disfruta más que acá a nivel festival. Porque acá tenés el prejuicio de “ah! Tocas porque tenés esto, porque tenés lo otro…” y allá no, es un tipo que hace música y toca, escuchémoslo. Escuchémoslo, no es que “ah, toca porque es conocido, toca porque es el novio de fulana”. Y eso está buenísimo, por eso me gusta mucho tocar afuera, porque tocás sin el prejuicio de por qué estás tocando.

EP: En cuanto al público, se puede hacer una comparación entre el local y el de afuera?

JF: El público de acá, y voy a decir lo que dicen todos los músicos, pero es real, es más eufórico. Pero también menos profesional en cuanto a lo que te exigen. El público de afuera quiere que toques bien, que afines, que cantes bien. Cuando terminás de tocar te compran el disco, te compran la remera, te compran la púa. Son más ordenaditos, te buscan en internet, te googlean, te buscan en YouTube, ven fotos, ven videos. El de acá es como más eufórico en el momento y a los diez minutos se olvidaron.

EP: Y estando en el escenario, percibís un cierto feedback?

JF: En Estados Unidos gritan, se copan. Lo que pasa allá es que toca Metallica y ellos gritan, se copan. Después toca Ricky Martin y ellos gritan, se copan. Toco yo y ellos gritan, se copan. Acá eso pasa según quien toque. Si en un festival toca una de reggae y una de punk, aplauden a la de reggae porque están todos escuchando eso. Hay como un tema de tribus que allá afuera no hay. Allá toca Paulina Rubio después de Metallica y está todo bien, y acá es obvia la respuesta. De hecho pasó con Nirvana, cuando tocó como banda soporte Calamity Jane, la banda de Courtney Love, los pibes le tiraron de todo. Lo mismo con Pity antes de Oasis. Te digo que se disfruta tocar en el anonimato… tocar para gringos, para mexicanos… o en un pub de Los Ángeles… es divino, es una sensación que está muy buena.

EP: Qué nos podés contar del nuevo disco?

JF: El nuevo disco se va a llamar “Joe”. El primer disco fue más pop, el segundo fue más rock y éste es un disco de canciones. Son canciones, no es ni pop ni rock y a mí me encantan. Tiene que ver más con guitarras acústicas, y tenía ganas de hacer eso. Incluso para tocar es más fácil: con un cajón peruano y un violín: así los tres hacemos un recontra show. Hay cosas muy lindas de la canción y eso es lo que yo intento rescatar: hay una onda de rescatar la melodía de la canción. Me gusta definirlo así, como un disco de canciones y no tengo ningún prejuicio en decirlo.

EP: Y el show?

JF: El show va a contemplar una parte acústica importante, pero también va a estar la parte rockera que en el escenario es lo que más disfruto. Además mi esencia es rock: mi voz es rockera, mi actitud es rockera, no soy tan acústico, pero estas son canciones con power. Así que el show va a ser un poco eso, mitad rockero mitad acústico. Antes por ahí metía un par de canciones acústicas, pero ahora van ser siete u ocho… va a estar como más equilibrado con lo eléctrico. Tengo muchas ganas de este disco, va a terminar de consolidarme como artista y, en definitiva es lo que estoy buscando.

EP: Podés adelantarnos algo sobre las fechas?

JF: Se termina de grabar el 10 o 15 de mayo, y la idea es presentarlo antes del furor del mundial, para evitar que se pierda entre Argentina y Nigeria. Y seguramente a fin de año hagamos un show en La Trastienda con invitados como Luciano Pereyra, Iván Noble, así con gente amiga que se cope para subir a cantar.

EP: Y para terminar, vamos con el ping pong.

Un lugar en el mundo: Cuba

Una comida: milanesa con papas fritas y huevo frito

Una película: Alta fidelidad

Una banda de música: The Beatles

Un instrumento musical: La guitarra

Tres elementos indispensables en tu vida: Vino, helado y una mujer

Cola de león o cabeza de ratón: cabeza de ratón